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Varios perros recogidos en las instalaciones de la perrera en la finca Capote. :: ANDY SOLÉ
Los abandonos saturan la perrera
PLASENCIA

Los abandonos saturan la perrera

Las instalaciónes de la finca municipal de Capote se encuentran al límite en estos meses estivales, mientras el número de perros recogidos sigue creciendo

ANA LUZ MANZANO

Domingo, 5 de agosto 2012, 10:20

«Esta misma mañana la Policía ha traído un perro que había encontrado en la zona del Cachón y han recogido otra perra muerta que había sido atropellada en la estación de autobuses», cuenta preocupada Salud Mateos, directora de la protectora de animales. Asegura que las vacaciones y la crisis son dos de los factores que más influyen en el aumento del número de abandonos.

Por ello, durante los meses de verano la perrera está al completo. Además de la cantidad de inquilinos, en los meses estivales también aumentan las tareas, ya que algunos trabajadores se marchan de vacaciones a la vez que el calor hace necesarios procesos de desinfección aún más minuciosos que en otras épocas del año. «No sólo hay que limpiar las instalaciones, es necesario desinfectarlo todo bien, porque en verano aumentan los virus y los parásitos», explica Mateos.

Todas estas labores de mantenimiento de la perrera las realiza a diario un empleado del Ayuntamiento; pero el fin de semana llega el turno de los voluntarios. Según explica Salud, los sábados acuden a las instalaciones de la finca Capote entre cuatro y siete personas que dedican unas horas a la semana a cuidar de los animales.

Respecto al motivo de los abandonos, la directora de la perrera asegura que se trata de una cuestión de irresponsbilidad ya que «la gente compra perros porque son muy bonitos y a los pocos meses cuando crecen se cansan de cuidarlos, y más ahora en vacaciones, que no tienen donde dejarlos». Pero la gente no solo de deshace de perros de gran tamaño, Salud Mateos relata que han llegado a encontrar camadas enteras de pocos días en los contenedores.

Para hacer frente a la saturación veraniega la directora de la protectora hace una llamada tanto a voluntarios como a posibles adoptantes. Los primeros solo han de cumplir un requisito: que les gusten los perros, pues para acudir a ayudar a la perrera no hace falta ningún tipo de formación. Los trabajos a desempeñar son pasear a los animales, jugar con ellos, acariciarles, lavarles, «tareas sencillas que no requieren preparación y puede hacer cualquiera», resume Mateos.

50 euros por adopción

Demostrar un comportamiento responsable con el animal, tanto en el momento de la adopción como posteriormente, a través de un proceso de seguimiento que lleva a cabo la protectora en cada acogida. Esto es lo necesario para poder adquirir uno de los perros recogidos en la finca Capote. El precio de la adopción es de 50 euros. 20 de ellos van destinados a la propia perrera, para invertirlo en el mantenimiento de las instalaciones y en el cuidado de las mascotas. Los 30 restantes son para cubrir los gastos derivados del micro

chip, las vacunas y el pasaporte con los que se entrega el perro a su nuevo dueño.

Todos los animales dados en acogida se encuentran en perfecto estado, así lo garantizan desde la Sociedad Protectora de Plasencia, ya que durante su estancia en la perrera se sigue un riguroso protocolo en su cuidado. Lo primero que se hace en el momento en que se recoge a un animal es desparasitarle y comprobar si lleva el microchip obligatorio para todas las mascotas. Después se comprueba su estado de salud y se le mantiene un tiempo en observación.

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