Borrar
Los grandes maestros del arte moderno portugués recalan en el Bellas Artes de Badajoz
SOCIEDAD

Los grandes maestros del arte moderno portugués recalan en el Bellas Artes de Badajoz

Tras su paso por la Salamanca y Madrid, la exposición 'Arte Moderno en Portugal' exhibe en la ciudad 51 pinturas y esculturas de 16 artistas lusos

INMA BRAVO

Jueves, 13 de diciembre 2007, 02:40

Las obras más importantes de Souza-Cardoso, Almada Negreiros, Viana, Eloy, Pedro y Vieira da Silva, maestros del arte moderno portugués, ponen fin a su recorrido por España en el Museo de Bellas Artes de Badajoz, donde podrán contemplarse hasta el próximo 20 de enero. Tras su exitoso paso por la sala 'San Eloy' de Salamanca y la Fundación Carlos de Amberes de Madrid, la exposición 'Arte Moderno en Portugal' exhibe en la ciudad 51 pinturas y esculturas de 16 artistas lusos de la primera mitad del siglo XX.

La selección, que muestra los fondos del Museo Nacional de Arte Contemporáneo-Museo del Chiado de Lisboa, ha sido comisariada por la extremeña María Jesús Ávila y patrocinada por Caja Duero.

La muestra realiza un recorrido por el «panorama del arte portugués que se desarrolló entre 1910 y 1940. Una época difícil con grandes convulsiones y marcada históricamente en Portugal con regímenes políticos diferentes, pero donde surgió un deseo de renovación y actualización por parte de algunos artistas, que se lanzaron a esa gran aventura que fue el arte vanguardista internacional», explica Ávila. Y donde pueden verse trabajos de Cristiano Cruz, Amadeo de Souza-Cardoso, Guillermo Santa-Rita, Eduardo Viana, Dordio Gomes, Abel Manta, Carlos Botelho, Antonio Soares, José de Almada Negreritos, Francisco Franco, Ernesto Canto da Maia, Hein Semke, Mario Eloy, Bernardo Marques, Antonio Pedro y María Helena Vieira de Silva.

«'Arte Moderno en Portugal' realiza un recorrido por movimientos como el cubismo, futurimo, orfismo, abstracción y del retorno al orden. Pero realizados por artistas que supieron releer las corrientes internacionales», subraya la comisaria.

Tres etapas

Organizada cronológicamente, repasa tres momentos fundamentales. La primera etapa analiza la década de 1910, donde destaca la figura de Amadeo de Souza-Cardoso, «quien desarrolló todo su trabajo en Paris, hasta que en 1914 regresa a Portugal tras el estallido de la I Guerra Mundial», comenta Ávila. Durante su estancia en la capital gala se codea con figuras de la talla de Modigliani o Picasso, entre otros. Y más tarde formaría parte de la primera gran exposición de arte vanguardista que se realizó en EE. UU.

En el Bellas Artes podemos contemplar obras de todas las fases de su trabajo, desde su aprendizaje con el español Anglada Camarasa, con quien se inició en la Ciudad de la Luz, pasando por la influencia del cubismo y el futurismo, hasta sus últimos trabajos en Portugal que lo convierten en una de las principales figuras del arte luso del siglo XX.

La segunda etapa aborda la producción artística que se realiza entre 1920 y 1930, años de una cierta tranquilidad, en palabras de la comisaria de la muestra, en la que Cezanne es el referente artístico y donde predominan los géneros tradicionales: el paisaje, el desnudo y el paisaje urbano. La figura más representativa de ésta época es Almada Negreiros.

El artista trabajó entre 1927 y 1932 en Madrid, con muy buena relación con Gómez de la Serna y con los arquitectos de la generación del 25, así como con otros literatos y artistas. El Bellas Artes acoge un conjunto de dibujos entre los que destaca una de sus obras fundamentales, 'La siesta', así como los bocetos que realizó para los paneles de la lisboeta Estación Marítima de Alcántara.

Otra de las figuras relevantes de esta segunda década es Eduardo Viana, que se inicia en el orfismo y en la revolución vanguardista, «un ejemplo de cómo las inquietudes vanguardistas iniciales van adquiriendo más tarde un carácter más moderado que marcará Picasso con su denominado 'retorno al orden' y que se puede contemplar en la muestra con la evolución de su pintura desde 'La rebelión de las muñecas', hasta el 'Desnudo', de 1925», subraya Ávila.

La etapa final se ocupa de los trabajos realizados hasta 1940 donde destacan nombres como Mario Eloy o Bernardo Marques que siguen las corrientes del expresionismo. Eloy, se significó en el campo del dibujo y aunque realizó pocos cuadros al óleo, sus trabajos «muestran una brutalidad, una violencia y un tormento, que pueden apreciarse en las cuatro obras de la exposición», resume la comisaria. Se trata de: 'Niño y vendedora de pescado', 'Baile en el barrio', 'El poeta y el ángel' y 'Autorretrato'.

Antonio Pedro, es otro de los nombres importantes de esta etapa final, dinamizador del ambiente artístico portugués, fue promotor de la exposición más importante de arte moderno que se realizó en el país y creó la primera galería de arte. Además fue ensayista, comentarista artístico, poeta y escritor de novelas.

La exposición recoge trabajos de dos los momentos más mportantes en su trayectoria: un primer momento en el que se interesa por la relación entre palabra e imagen con el cuadro 'Poema dimensionado'. Y una segunda en la que introduce el surrealismo en Portugal y enlaza con la generación de los años 40, con 'Danza del corro (Sabbat)'.

El colofón lo marca la obra de María Helena Vieira da Silva, una de las protagonistas de la segunda escuela de París.

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

hoy Los grandes maestros del arte moderno portugués recalan en el Bellas Artes de Badajoz