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J. J. GONZÁLEZ
Miércoles, 23 de abril 2008, 21:10
¿Extra!, ¿extra!. Noticia bomba. Acontecimiento histórico el de anoche. El gran notición de la ciudad de los últimos ocho siglos. Los moros no fueron derrotados por los cristianos la víspera del 23 de abril de 1229. Cáceres se ha sumado este año a la corriente de lo políticamente correcto y ha decidido, para festejar a su santo patrón, que los moros no son necesariamente los malos ni los cristianos necesariamente los buenos. Que sólo son distintos en sus manifestaciones culturales. Que la única encarnación del mal es el dragón, la bestia de hedor y aliento de fuego, a la que hay que batir para liberar a la ciudad. Y así lo hizo ayer San Jorge. Se limitó a matar y a quemar al dragón, pero no a vencer a los moros.
Por primera vez en la historia de la representación de la Reconquista de Cáceres, por primera vez en la historia de la celebración de la fiesta del patrón, que data de los años 50 del pasado siglo, no ha habido lucha de espadas, ni actitud belicista, ni guerra entre moros y cristianos.. Las mesnadas de ambos signos se limitaron a ejecutar danzas, a contraponer sus distintas estéticas y manifestaciones culturales en forma de bailes o juegos de destreza. La danza del vientre frente al baile cortesano; los juegos de los acróbatas palaciegos frente a la pericia de los malabaristas sarracenos. Nada de espadas ni de agresiones. Es el espectáculo que fue representado anoche en la Plaza Mayor, ideado por Kiko León, como guionista, y Amparo Lucía Jiménez, como directora artística. «Ni espadas ni violencia», afirma Kiko León para explicar el cambio que ha querido introducir en el espectáculo encomendado por la asociación cultural San Jorge y del que resalta que ha pretendido ser una «interpretación y no una recreación histórica».
Fue el colofón del desfile de San Jorge, un espectáculo que este año no se ha basado en la existencia de sólo dos bandos, los moros y los cristianos, sino en tres y es este último el que representaba realmente el mal, la oscuridad, la esclavitud, el sometimiento: era el bando del dragón, acompañado por los monjes de su hermandad y custodiado por sus secuaces, el verdadero enemigo a batir por los ciudadanos del Cáceres medieval del siglo XIII, fueran musulmanes del kaid o cristianos del rey leonés Alfonso IX.
Danzas
En vez de luchar, los moros y cristianos contraponen sus danzas y en un momento ambos bandos son sorprendidos y acorralados por el dragón y sus secuaces. En ese punto entra en escena el caballero San Jorge, en su corcel blanco, para arrebatar una lanza a los guerreros de la bestia y hundirla en las entrañas de ésta, finalmente rematada por el fuego purificador. Hasta ahí, la representación de la leyenda, desarrollada pasadas las 22 horas en una Plaza Mayor abarrotada de público, en el espectáculo que siguió al desfile, donde participaron todos los personajes y que este año ha destacado por su especial espectacularidad. El desfile, que inició su marcha a las 20.30 horas desde la avenida de la Hispanidad, siguió un recorrido distinto, por la avenida de Alemania y fue seguido por miles de personas en todo su trayecto.
En el cortejo, que abría San Jorge sobre su caballo, participaron 180 personas, con distintas caracterizaciones, distribuidas entre los tres bandos, el de los moros con sus dos reyes a caballo; el de los cristianos, también con sus dos regios jinetes, y el del dragón, con sus cofrades y sus particulares orcos del más puro espíritu tolkiano. La fiera, con tres cabezas y dos de ellas articulables para esquivar obstáculos en algunas calles, era arrastrada con cuerdas tiradas por sucios esclavos.
También judíos
Pero en el desfile se añadió otro pequeño grupo en torno a dos reyes más a caballo, rey y reina judíos, para más abundamiento en lo multicultural, en la convivencia entre civilizaciones. Fue otra novedad importante del desfile e ingrediente para su mayor vistosidad: la presencia de los seis caballistas, aportadas por la Asociación de Amigos del Caballo, que este año ha querido colaborar en el desfile, como otros colectivos que se han sumado al mismo y que han contribuido a lograr un espectáculo de los más atractivos y exitosos de los últimos años. Los niños, los más pequeños, se emocionaron sobre los hombros de su padres y hasta se asustaban al paso de los terribles orcos del dragón, saltimbanquis de satánicas patas de cabra y fuegos de artificio y también por los gigantes distribuidos entre los tres bandos.
También hay que destacar, como novedad en la organización, que las miles de personas que esperaban en la Plaza Mayor la llegada del cortejo pudieron ver el desarrollo del mismo a través de su proyección en una pantalla gigante, con grabaciones parciales con cámaras y el último tramo en directo.
Tras la recreación y la quema del dragón la fiesta acabó con una gran quema de fuegos artificiales, a las 23.20 horas, tras la actuación de grupos folclóricos y la breve pieza de combate medieval interpretada por los caballeros Fratres de Cáceres. Estos sí guerrearon, incansables al desaliento y ajenos a la alianza de civilizaciones. Ellos no estaban por la labor de cambiar la historia. Vídeo Más imágenes del desfile.
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