

Secciones
Servicios
Destacamos
ANTONIO JOSÉ ARMERO
Martes, 9 de diciembre 2008, 11:06
Sabéis algo de cómo anda la bestia por Portugal? La pregunta se lanza al aire en un foro de agentes forestales en Internet. 'La bestia' mide un milímetro y medio, tiene estatus legal de organismo nocivo reconocido por la UE, su apariencia en fotografías híper ampliadas es más bien repulsiva y a día de hoy está extendida por casi el cien por cien de los montes lusos. Es verdad que no resulta fácil, pero conviene quedarse con su nombre porque se va a hablar de él: bursaphelenchus xylophilus. Hay otra denominación más accesible e igualmente válida: 'el nematodo del pino'. Estamos ante un gusano microscópico, viajero y destructor, que nació en América del Norte, que está en Estados Unidos, Canadá, Japón, China y Taiwan, que en 1999 pisó Europa a la altura de Setúbal, que desde ahí se extendió por todo el país vecino y que ahora ha aparecido en Villanueva de la Sierra (Cáceres, Extremadura). En unos meses, el primer pueblo de la Sierra de Gata habrá multiplicado su presencia en Internet. Porque tiene el triste honor de ser el lugar por el que el bursaphelenchus xylophilus ha entrado en España. Y porque en el ámbito forestal, el asunto es de primer orden: según algunos expertos, estamos ante la principal amenaza para los bosques de coníferas de todo el mundo. Hasta el momento, la certeza confirmada por las autoridades es que hay un ejemplar infectado. Es el pino pinaster de las coordenadas X 0722747 Y 4450070 (huso 29). O sea, un punto bastante escondido de la Sierra de Dios Padre, monte de nombre sugerente y literario al que los vecinos de Villanueva de la Sierra acuden todos los años por las mismas fechas (ocho días después del domingo de Resurrección) para celebrar la romería en honor del patrón. Carne asada, bota de vino, y frío y viento en un paisaje grandioso que anda en horas bajas y teme por su futuro. De entrada, se van a talar los árboles en un radio de al menos cincuenta metros a la redonda a partir del pino infectado, lo que incluye tierras de Villanueva de la Sierra, Pozuelo de Zarzón y Santa Cruz de Paniagua. Ahí, la limpieza será radical: «tala y destrucción de todas las plantas susceptibles, incluso las que no tengan síntomas de declive», anticipa por escrito el gobierno regional. Además, la Consejería de Agricultura y Desarrollo Rural ha trazado una segunda circunferencia mucho más amplia, de veinte kilómetros de radio a partir del pino enfermo, en la que la manipulación de la madera está muy restringida, como corresponde a una zona declarada en cuarentena. Esa circunferencia es tan grande que afecta a 36 términos municipales de la provincia de Cáceres. De ellos, hay 17 a los que el radio de protección incluye íntegramente: Cadalso, Torre de Don Miguel, Santibáñez el Alto, Hernán Pérez, Villa del Campo, Guijo de Coria, Pozuelo de Zarzón, Villanueva de la Sierra, Torrecilla de los Ángeles, Santa Cruz de Paniagua, Aceituna, Valdeobispo, Santibáñez el Bajo, Ahigal, Cerezo, Palomero y Marchagaz. Otro 19 términos municipales están afectados parcialmente: Casar de Palomero, Mohedas de Granadilla, Guijo de Granadilla, Oliva de Plasencia, Plasencia, Carcaboso, Aldehuela de Jerte, Galisteo, Montehermoso, Guijo de Galisteo, Morcillo, Coria, Calzadilla, Gata, Villasbuenas de Gata, Descargamaría, Robledillo de Gata, Pinofranqueado y Caminomorisco. Y todo esto a pesar de que la Junta lleva desde principios de este año tratando de prevenir la aparición de algún caso de nematodo del pino. La enorme extensión del gusano por casi todo Portugal puso de aviso a las autoridades europeas, que alertaron a los estados miembros sobre los peligros del bursaphelenchus. Los vecinos lusos le declararon la guerra al temido gusano en el año 1999, cuando surgió, y parecía que sus recetas habían surtido efecto, pero años después se comprobó que se había extendido por casi todo el Estado. Dado la cercanía física, la Junta de Extremadura aumentó los controles a pie de campo. Se multiplicaron las inspecciones visuales y la toma de muestras allí donde había madera, corteza y plantas sensibles. Y la tranquilidad se rompió el pasado 31 de octubre. Ese día, el Departamento de Agroecología del Centro de Ciencias Medioambientales, adscrito al CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) emite un informe que certifica que las virutas de un pino de la Sierra de Dios Padre están contaminadas. «Gracias a los intensos controles que hemos venido desarrollando en estos meses, sólo tenemos un positivo», dice María Curiel, directora general de Explotaciones Agrarias y Calidad Alimentaria, que califica el caso como «extraño, por la situación del pino». «Estamos intentando averiguar -añade-cómo puede haber llegado el nematodo hasta ahí, hay varias hipótesis, estamos expectantes con el transporte de madera desde Portugal». Ella lo menciona, sin dar nada por hecho, pero su sugerencia no es en absoluto casual. De hecho, era lo que se temían en todas las regiones españoles fronterizas. En Castilla y León editaron y repartieron hace tiempo un tríptico explicativo sobre las maldades del nematodo del pino, y en octubre, agentes del Seprona y de la guardería medioambiental de la Junta castellanoleonesa inmovilizaron en Villaciervos (Zamora) un camión cargado con 59 estéreos de rollo de pino infectado, según publicó El Norte de Castilla. Camiones inmovilizados Hace un par de semanas sucedió algo parecido en Galicia. La Guardia Civil de Tráfico interceptó en el paso fronterizo de Feces de Abaixo (Orense) un camión con 24 palés de madera (una carga valorada en 4.000 euros) procedentes de un aserradero cercano a la ciudad lusa de Braga, y que se dirigía a Santander, según publicó La Región. Por si no queda clara la preocupación existente desde hace semanas en torno al bursaphelenchus, basta con leer las informaciones sobre el XXV Encuentro de especialistas en sanidad forestal celebrado en Jaca (Huesca). Entre los 58 expertos de toda España estaba Enrique Martín, del departamento de Gestión Forestal del Gobierno de Aragón. En esas jornadas ya se habló del árbol enfermo en Extremadura, y se apuntó hacia donde pueden ir los tiros. «Si este nematodo del pino -declaró Martín al Diario del Alto Aragón- se introdujera en España, significaría que todo el comercio de madera con Francia quedaría paralizado en la frontera». De momento, lo que se ha detenido son las previsiones económicas de algunos ayuntamientos cacereños incluidos en el círculo de la cuarentena. «Nosotros dejaremos de recibir unos 200.000 euros», resume José Antonio Caldoria, ingeniero técnico agrícola y alcalde popular de Pinofranqueado. La cantidad a la que alude es, más o menos, lo que el consistorio preveía obtener por la venta de madera de su monte público. La cuestión es que de poco vale cortar la madera si no se puede traspasar la frontera que marca la zona en cuarentena. Se podría hacer si antes se somete al material natural a un proceso de desinfección (un tratamiento térmico con el que la temperatura central de la madera alcance un mínimo de 56 grados centígrados durante media hora), pero en la práctica no hay ninguna empresa en la zona que tenga la infraestructura suficiente para hacer esa cura. Y los incendios, ¿qué? A esta realidad hay que añadir otra más negra: lo que el fuego se ha llevado por delante en la zona en estos últimos años. En el caso de Pinofranqueado, aproximadamente la mitad de sus pinares (que ocupan un 70 por ciento de los 147 kilómetros cuadrados del término municipal). «Este verano nos hemos salvado del fuego y ahora nos llega esto», se queja Soledad Gómez, alcaldesa de Caminomorisco, también del PP, que tiene claro cómo se puede compensar a los pueblos por el dinero que dejarán de recibir. «Necesitamos ayudas oficiales ya mismo -afirma-, porque como tengamos la mala suerte de que aparezca un árbol enfermo en Las Hurdes, nos paralizan la comarca». Su presagio no es infundado. Según cuenta, hace unos días que tomaron muestras en un pinar con varios ejemplares sospechosos (han empezado a secarse y a cambiar el verde por el amarillo) en Ovejuela, una alquería que depende del ayuntamiento de Pinofranqueado. José Antonio Caldoria, su alcalde, participó el pasado martes en una reunión con especialistas de Dinamarca y Alemania -que tienen una oficina en Bruselas-, en un encuentro al que acudieron también sus colegas de Pozuelo de Zarzón y Villanueva de la Sierra. «En esa entrevista yo ya les dije que necesitamos que nos den dinero», comenta el alcalde socialista de Villanueva de la Sierra, el primer pueblo del mundo en dedicarle un día de fiesta cada año al árbol. Y el primero en España donde ha aparecido el bursaphelenchus xylophilus, esa bestia de un milímetro y medio que tumba pinos de treinta metros.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Recomendaciones de HOY
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.