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¿Qué ha pasado hoy, 3 de abril, en Extremadura?
Sara Santos lleva las riendas de una de las librerías más antiguas de la ciudad./ MAVI ACEDO
Sara, el relevo de Vicente
CACERES

Sara, el relevo de Vicente

'Vicente Libros' celebra este año su 55 aniversario con nuevas ideas que pretenden crear un foco de cultura en torno a un establecimiento histórico

C.N.N.

Miércoles, 18 de marzo 2009, 10:26

CUANDO era pequeña me metía en la cama a leer, mi padre me preparó una luz para que no molestara, y si me gustaba un libro, lo devoraba». Para Sara Santos no hay frontera entre su trabajo y su vida.Va todo mezclado, unido por una costura invisible. Cuando ella nació, 'Vicente Libros' ya estaba ahí. Tres meses después de la muerte de su padre, la librería, que en agosto celebra su 55 aniversario, tiene cuerda y proyectos. El cumpleaños del negocio se va a convertir en una ocasión para homenajear la figura de su padre, un promotor de la cultura de la región, que dio sus primeros pasos en el local de la calle Pintores, en donde su padre -el abuelo de Sara- tenía una tienda de plumas estilográficas, según cuenta esta joven. Miguel Ángel Lama, director del Servicio de Publicaciones de la Uex, definió a Vicente en una entrada en su blog tras su fallecimiento, el pasado diciembre, como «un librero sin alharacas. Y era un testigo de lo que pasaba en la calle. Un testigo ilustrado, comprometido y con su punto de rispidez, lógicamente, cuando lo que pasaba en la calle era intolerable (...) Vicente pasó a ser la alegría de gente como yo, uno de los valores que Cáceres ofrecía al visitante». Empresa familiar La empresa llegó a tener tres sedes: la de Pintores -que es la que todavía continúa-, la de la calle Paneras y la de la Plaza Mayor, un local que se ha mantenido hasta hace aproximadamente un año y que contaba con exhibición callejera de libros. Ese mismo espacio albergó durante siete ediciones exposiciones de libros extremeños, una de las fijaciones de Vicente Santos, además de la poesía. «En España y en el mundo habrá muchos libreros, pero él ha hecho maravillas», señala Sara, la heredera de este universo de libros que hoy se mantiene en Pintores, en un pequeño local tapizado hasta arriba de lo que considera que es lo mejor para su público. Porque su librería, dice esta lectora «de filosofía y ensayo sobre todo, aunque últimamente interesada en la novela», atiende a los gustos más generales, sí, pero también a lectores más exquisitos que, comenta, encuentran una especie de casa en la que pueden curiosear entre los libros. «Nosotros no molestamos», asegura Sara, que tiene muy claro que le gustaría jubilarse como librera. «Es difícil, pero me gustaría montar, más que una librería, una especie de sitio cultural con su café, su sala de exposiciones...». La idea es dar calidez y también plantarle cara a las grandes cadenas, en las que uno puede encontrar muchas cosas pero que en ocasiones resultan frías en su enormidad. «Cuando teníamos la otra librería -la de los expositores callejeros, en la Plaza Mayor- nos robaban muchos libros, pero nunca dejamos de hacerlo». Da consejos para leer, para que no resulte una obligación sino un placer absoluto. Ella, a la que no le duelen prendas reconocer que puede dejar un libro «diez páginas antes de acabarlo si le cojo manía a un personaje o leo algo que no me gusta», cree que hay que empezar por temas que a uno le apasionen, y sin prejuicios. «Yo creo que la novela histórica ha creado muchos lectores». Programa La primera actividad para celebrar este cumpleaños está ya en marcha. Es un concurso fotográfico bajo el nombre 'Mi libro viaja por...'. Se buscan fotografías en las que se retraten libros o situaciones habituales en las que aparezcan los libros de por medio. Hay que enviarlas por correo electrónico, y el plazo es amplio, hasta el mes de octubre. El ganador recibirá una estancia en una casa rural de Aldeanueva del Camino para un fin de semana y un lote de libros para renovar la biblioteca. Eso sí, es una renovación a la carta, el lector elige. También está abierto un certamen de relatos de serie negra y otro de poesía, con el nombre de su padre, que creó el concurso Mirlo Blanco. Todos los detalles están en la página web de esta tienda. Sara está convencida de que una librería es un ser vivo, que va experimentando los cambios sociales, la renovación de gustos. ¿Es un trabajo romántico? «Sí», contesta sin dudarlo. Aunque es un trabajo esforzado, en el que hay que tocar muchas teclas. Cosas más prosaicas, como rellenar albaranes y facturas y momentos mágicos, como el de recibir los libros, desempaquetarlos, tocarlos. Oro en paño. Cualquiera que pase por 'Vicente Libros' con frecuencia se percatará del mimo con el que se renueva el escaparate. Hay sorpresas constantes, curiosidades, pequeñas joyas, alguna rareza y fondo editorial. Y obras extremeñas. Hay un amor por los libros que no se ve en las torres de best-sellers apiladas en los hipermercados. Todo es obra de Sara. La librera-lectora.

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