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SUSANA GIL LLINÁS ANTONIO SÁEZ DELGADO
Sábado, 21 de marzo 2009, 03:10
La memoria histórica es, en los últimos tiempos, un tema de permanente actualidad en España. Algo así como un 'clásico' de los debates radiofónicos y televisivos, siempre presente en los medios de comunicación gráfica. Entendida como bálsamo o como azote, la relectura del pasado reciente español que proponen sus defensores no deja indiferente a nadie. Sin embargo, parece fuera de toda duda su capacidad para evocar el pasado, para interpretarlo desde una perspectiva plenamente contemporánea. Extremadura es, todos lo sabemos, un actor principal en este proceso. La práctica totalidad de su territorio vivió la cruda realidad de la Guerra Civil con un triste papel protagonista, que hizo que algunas de sus ciudades (como Badajoz, en primer término) ocupasen un lugar de privilegio en el museo de los horrores de la historia. Portugal, sus gentes y representantes políticos e institucionales, no fueron en absoluto ajenos a esta realidad. La guerra La guerra supuso un importante punto de inflexión en las relaciones entre los dos países, y mientras Salazar y sus hombres exploraban el terreno propicio para su propio provecho, eran muchos los ciudadanos portugueses que demostraban su solidaridad con España y con los refugiados. Dos casos singulares, enlazados en torno a la memoria histórica y a Portugal, están de plena actualidad en nuestra región. El primero de ellos tiene que ver con el manifiesto difundido por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura, con el fin de preservar las tapias del cementerio viejo de Badajoz para que no sean ocultadas tras un nuevo muro. Esta asociación defiende el carácter histórico de las tapias del cementerio viejo, «lugar de memoria donde fueron fusilados centenares de personas desde el 14 de agosto de 1936 por las tropas franquistas, existiendo documentación gráfica de los mismos, como son las imágenes captadas por el periodista francés René Brut que dieron la vuelta al mundo». Este posicionamiento público ha llegado a algunos medios portugueses, que se han hecho eco de la noticia, apoyando la postura de los defensores de la memoria histórica extremeña. El conocido blog luso 'Caminos de la memoria' (http://caminhosdamemoria.wordpress.com) ha mostrado su apoyo a la asociación y ha publicado sus reivindicaciones, difundiéndolas entre sus lectores y simpatizantes y demostrando que la memoria histórica es un tema que cada vez cobra más relevancia en Portugal, un país siempre atento al concepto de tradición y sus vínculos con la memoria y su preservación. El segundo tema de actualidad en medio del triángulo memoria histórica/Extremadura/Portugal es la publicación, por parte de la Editora Regional de Extremadura, del libro 'Barrancos en la encrucijada de la Guerra Civil española', obra de la antropóloga portuguesa Maria Dulce Antunes Simões. El pueblo de Barrancos ha sido un referente inmediato de la solidaridad entre españoles y portugueses, puesto que muchos de sus habitantes ayudaron a sostener la integridad física (y no sólo) de los refugiados españoles que cruzaban la frontera durante el tiempo del conflicto. El caso del teniente Seixas es bien conocido, pues gracias a su actuación pudieron salvarse largas decenas de vidas. Barrancos Sin embargo, no fue él solo quien se atrevió a desafiar los poderes reales de su país, ofreciendo ayuda y alimentos a los refugiados. Todo el pueblo de Barrancos se volcó con los españoles y por eso forma parte ya del imaginario colectivo de la solidaridad en Extremadura. No en vano, varios colectivos solicitan activamente este año la concesión de la Medalla de Extremadura al pueblo de Barrancos (véase http://www.josemarialama.blogspot.com/), como reconocimiento de la sociedad extremeña al enorme esfuerzo de generosidad llevado a cabo por los habitantes de aquella peculiar villa alentejana hace setenta años. Si la guerra sirvió para destruir y separar, en este caso sirvió para unir el destino de los dos pueblos, y sería sin duda una gratificación moral poder encontrar reconocimiento en el valor demostrado por las gentes de Barrancos. El libro de Dulce Simões, mientras tanto, es una obra que gustará tanto a los lectores interesados por nuestra historia contemporánea como a los que quieran disfrutar de un relato real y cercano a valores como el compromiso. Es, en suma, un capítulo agridulce de la historia de la raya extremeña, unas páginas escritas en el libro de la Historia (con mayúsculas) que, como en el caso de las tapias del cementerio de Badajoz, no conviene olvidar, para después poder formar una opinión serena y coherente sobre el asunto. La desmemoria, sin duda, no es amiga del rigor. Llega la primavera y, con ella, las ciudades y pueblos de la Raya comienzan a ofrecer programas de actividades culturales y lúdicas. El tiempo acompaña y en los próximos fines de semana se multiplican las oportunidades para acercarse a diferentes lugares de la frontera para disfrutar de algunas de las manifestaciones culturales más genuinas de nuestro entorno. Hoy y mañana, Villanueva del Fresno acoge la III Jornada Transfronteriza del Gurumelo, una cita en la que se funden gastronomía y cultura de ambos lados de la frontera. El amplio programa recoge conferencias, talleres gastronómicos y diferentes exhibiciones, con una amplia representación de restaurantes portugueses y extremeños. Un contexto perfecto y un entorno magnífico para acercarse a la Raya y para disfrutar de una jornada única de convivencia, en la que aguarda una sorpresa a cada esquina, y todas gracias a la presencia y versatilidad gastronómica del gurumelo, un auténtico placer para el paladar que a nadie dejará insatisfecho. Las salidas al campo para recoger este preciado producto son una tradición ancestral en la zona, y han sido siempre punto de interés y de encuentro para los habitantes de Villanueva y de las localidades portuguesas más próximas, que se vuelvan con su presencia en las diferentes actividades de la Jornada. Si nos apetece adentrarnos en el Alentejo, los días 27 y 28 se celebrará en Estremoz la Feria de la Ciencia y la Tecnología, un foro de encuentro y reflexión de la comunidad científica lusa que permite al gran público entrar en contacto con los últimos avances y con el trabajo desarrollado por investigadores e instituciones portuguesas vinculadas al mundo de la ciencia. El tema destacado en esta muestra es la investigación oceanográfica, y los visitantes de la exposición podrán entrar en contacto directo con algunos de los equipos más avanzados para realizar exploraciones en los fondos marinos. Siempre hay una buena excusa para acercarse a Estremoz y disfrutar de su arquitectura y gastronomía, y en esta ocasión esta Feria, con un amplio potencial didáctico, puede ser la puerta para adentrarse en un mundo desconocido.
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