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ZONA DE PASO | Javier Fernández de Molina, pintor

«Una pieza de la cueva de Altamira es tan moderna como Goya»

Premio Extremadura a la Creación, cree «imposible» que cada año salgan 20 artistas de primerísimo nivel

Juan Domingo Fernández

Domingo, 29 de marzo 2009, 11:11

-Empezó a pintar cuando estudiaba el Bachillerato ¿no?-Sí, realmente con diez u once años, -o con nueve, no me acuerdo- en primero de Bachillerato, estaba en el Instituto Zurbarán y empecé a ir a la Escuela de Artes y Oficios de Badajoz, con don Isauro Luengo a hacer modelado, porque él daba clase de modelado por la noche en la Escuela de Artes y Oficios. O sea, que ahí es donde empecé a hacer modelado. -¿Recuerda el Badajoz aquel, con baños en el Guadiana?-Sí, pero tampoco yo iba al Guadiana, efectivamente. Había eso porque estaba la playa, y la gente iba, pero yo no trabajé esa historia de ir al Guadiana a bañarme. Bueno, yo he sido mucho del Guadiana, pero no iba a bañarme en esa época.-Muchos no creerán que era un atleta y un gimnasta brillante en las anillas y las paralelas. -Ahí hice lo que pude... Me gustaba el deporte en ese momento que, por cierto, no era como hoy día, sino que aquello era gimnasia en el instituto para los que nos gustaba. Pero claro, con respecto a lo que es hoy un deportista, digamos que no tiene nada que ver. -Su primera exposición fue en Badajoz. -Sí. -En el año 1977.-No me acuerdo del año. Sé que estaba estudiando primero de carrera. En la sala de exposiciones que había en Badajoz entonces, que ya no existe, en la plaza de Minayo. -Lo pasó bien estudiando Bellas Artes en Sevilla.-Sí, sí. Demasiado bien. (Risas). Fue una época pletórica, digamos. Porque, efectivamente, tú ibas de Badajoz a Sevilla y aquello era como ir a Nueva York. Fue fuerte. Era otro mundo. Pero era otro mundo en Sevilla cuando en la biblioteca de la Escuela de Bellas Artes en esa época incluso Picasso estaba casi mal visto. -Eran entonces muy realistas y sólo se aceptaba lo figurativo ¿no?-Sí, sí. Pasos de Semana Santa y Feria. (Risas).-¿Pensó en algún momento por aquellos días en dedicarse a la enseñanza?-Pues no. Pero, vamos, no yo, sino todo el mundo que estábamos allí. Los que entrábamos en Bellas Artes, unos 20 por curso, (en total unas cien personas en la Escuela Superior de Bellas Artes), íbamos de artistas, claro; no era para ir a dar clase.-A mediados de los años ochenta trabajaba ya una figuración muy próxima a las cosas que hacía, por ejemplo, Miquel Barceló.-Bueno, sí. Pero eso ha pasado siempre. Por poner un ejemplo. Con el movimiento cubista, Picasso hacía cubismo, Juan Gris hacía cubismo, todo el mundo hacía cubismo, claro. Pues igual con lo de Barceló. Yo, además, como soy de la escuela de Sevilla, realmente siempre he sido figurativo y en aquella época estábamos en ese movimiento. Pero no Barceló, sino miles de gente y yo.-¿Sus retratos del Rey y de la Reina para la Asamblea cree que fueron bien recibidos? -Yo no sé si fueron bien recibidos o no, lo único que sé es que en mi vida no hecho más que a lo mejor cinco trabajos de encargo. Yo nunca he hecho trabajos de encargo. Se me encargó, efectivamente, y hubo una 'apuesta fuerte' porque digamos que era más fácil lo clásico: los retratos institucionales. Entonces en esos retratos intenté -como todo encargo es complicadísimo- por un lado hacer lo tuyo, que lo otro más o menos vaya para adelante... ¿Y qué es lo que pasa al final? Pues bueno, fue un trabajo complicado, complicado, pero se hicieron. Creo que han dado bastantes vueltas e incluso que hubo una época en que la gente que trabajaba en la Asamblea decían: «como te portes mal, te ponemos con los brazos en cruz delante del retrato del Rey». (Risas). Eso me lo han contado. -Se han muerto ya algunos de Sus grandes amigos: Ángel Campos, Carlos Lencero, Camarón...[Larguísima pausa].-Sí. Una putada. Realmente fuerte. Llevo unos años complicados. Porque quizás para mí una de las cosas más importantes, más que la pintura incluso, es todo este tipo de gente que he conocido y que me han enseñado muchísimo. Todo lo que yo sé se lo debo a toda esta gente. Y van fallando y se mueren. -De pronto dedica una serie a los peces, a Lisboa, a los pájaros, a los toros, igual que ilustra libros o textos literarios. ¿Cuál es su mecánica de trabajo? -Bueno, yo no tengo mecánica. La mecánica es, digamos, la fuerza de empezar. Con respecto a lo que comentas, cualquier tema de esos, por ejemplo, un libro, pues me pongo y, efectivamente, es un pretexto para trabajar sobre ese tema. Pero, vamos, puede ser otro tema. Y me pongo hasta que lo doy por finalizado o me digo: «hasta aquí llegamos».-De su obra han escrito escritores tan destacados como Luis Landero, Álvaro Valverde, José Miguel Ullán... ¿Su pintura está más cerca de la literatura o de la naturaleza?-Yo pienso que todo es lo mismo. Creo que todo es lo mismo. O sea, con escritores o con músicos. Con muchos músicos también tengo una relación bastante cercana. Quizás con pintores incluso menos. Pero es que en realidad, todo es lo mismo.-¿Qué música oye mientras pinta?-Últimamente, ninguna. -¿Y antes? -Flamenco. Y clásica.-¿Tiene coche?-Sí, sí.-¿Y conduce habitualmente? -No habitualmente, estoy todo el día montado en el coche. -¿Qué coche tiene?-Ahora mismo tengo un (espérate, a ver si me acuerdo...) un Renault Megane. Pero, vamos, mi gran coche fue un 127. Un 127 naranja con una puerta de ese color que no me gusta nada, porque parece de cachondeo, el color mostaza. Me pegaron un golpe en la puerta y la pusieron de color mostaza. Y la tuve mucho tiempo así. Me acuerdo que era la época de Camarón, y a Camarón le encantaba. Tenía además el salpicadero caído y Camarón decía: «Aquí le vamos a poner una bisagrita». (Risas). Y Raimundo [Amador, el de Pata Negra] siempre recordaba lo de la bisagrita. Bueno, a mí no me interesan los coches. Me compro coches normales y los tengo hasta que se caen. No tengo la pretensión de comprarme un coche bueno.-¿Necesita estar rodeado de amigos para sentirse creativo?-Sí, pero no, porque realmente como siempre estoy con amigos... No es que necesite eso para ser creativo, sino que es lo normal. -¿Qué pintores le emocionan?-¿Actuales? ¿Antiguos?-De la época que quiera.-Pues como está ahora de actualidad el asunto ese de exponer los 'Desastres de la Guerra' de Goya en el Museo de Arte Reina Sofía para que empiece a partir de ahí el arte contemporáneo, pues diría que Goya, que es espectacular. Se puede estar de acuerdo o no. Aunque ¿por qué no poner las cuevas de Altamira? Porque si tú ves una pieza de la cueva de Altamira es tan moderna como Goya. Y es de hace miles de años.-Está muy en contacto con los jóvenes. ¿Cómo ve el panorama creativo en la región?-Pienso que hay buena gente. Creo que en literatura está más fuerte que en pintura. Porque en literatura llevamos diez años o veinte con un nivel muy sobrado respecto a otras regiones. ¿En pintura? Hay buena gente, pero vamos a ver, aquí somos un millón de habitantes, a ver si nos vamos a creer que tendremos cuarenta tíos buenísimos todos los años; eso es imposible. Hay gente buena, pero en literatura creo que el porcentaje es más elevado. -¿Ve la televisión algún rato al día?-Sí, sí, muchísimo. Pero no la veo, la pongo. -¿Es de José Tomás o de Perera? -Bueno, José Tomás, realmente creo que ahora mismo es lo máximo que hay en el sentido trágico de la cosa. [Larga pausa]. Me gusta, pero no es artista. Es fuerte decir eso. Creo que se juega el tipo y hace unas cosas espectaculares, pero en fin... los toros es para ver arte ¿no? -¿Quién sería en ese sentido su modelo? ¿Curro Romero? ¿Rafael de Paula? -Bueno, es que me tú me hablas de los actuales. Y actualmente no caigo. (Risas). O sea, que vamos a ver, que aquello de ir a morir... Vamos, si es que no es una tragedia. Es que no hay que hacer nada. Hay que hacerlo como lo hacía Paula. Paula era un mal torero en el sentido estricto de lo que me estás preguntando, pero a mí me interesa más ese toreo que otro cualquiera. -¿Por qué se lleva tan bien con los fotógrafos?-Pues me haces una pregunta que no sé qué decirte. Yo no creo que sean los fotógrafos. Yo me llevo bien con las personas, sean fotógrafo, escritor, músico, pintor...-¿De muchacho se peleó alguna vez con alguien? -No estoy muy por la labor de las peleas. Me puedo pelear a la hora de decirle a uno barbaridades. Pero eso de la lucha armada no me ha gustado nunca.-Hace tiempo, en una entrevista, me dijo que Picasso era mejor cuando tenía 90 años que cuando tenía 20. ¿La edad ayuda a mejorar?-Pienso que cuanto más edad, más se sabe. De todas formas, a lo mejor, -no 90, con 40, 60 u 80, no sé- creo que hay épocas mejores y épocas peores. Desde luego, en principio, mientras más edad tienes, más sabes. Y vamos a dejarnos de rollo porque aquí o tienes veinte años o no eres nadie. Con todo este folclore, en cuanto tienes 35 ya eres un viejo. -Al cabo del día, ¿está más tiempo alegre o más tiempo triste?-Depende de la época. -Ha sido Premio Extremadura a la Creación. ¿Se considera reconocido en la tierra? -No sé qué decirte. Me imagino que sí ¿no? Además, ¿reconocido? Bueno, yo soy pintor. No en Extremadura, en cualquier otro lado. Es que no tiene ningún mérito. Creo que sí, pero vamos, que tampoco esto es ser un empresario...

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