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M. M.
Miércoles, 22 de julio 2009, 10:57
Julio López Ordiales no cree que la solución al problema de los menores que delinquen sea rebajar la edad de responsabilidad penal. Como fiscal dedicado a asuntos de menores en Badajoz aboga por trabajar más en la educación de esos niños y estar más atentos a aquellos que tienen problemas dentro del ambiente familiar.
-¿Qué impresión le causan las noticias sobre las dos agresiones sexuales a niñas que se han producido en Andalucía?
-Pienso que la gravedad de las agresiones de menores ha ido en aumento. Y el ambiente lo propicia. El hecho de que estén en la calle a la una o las dos de la madrugada, sin adultos cercanos llama la atención. Hay cierto descontrol.
-¿Cuántas agresiones sexuales de menores se producen en Badajoz?
-Muy poquitas. Ahora mismo creo que hay un caso de hace varios meses. Pero no hay excesivos asuntos de este tipo, afortunadamente, y menos de grupos de niños que agreden a una niña que además es deficiente. Aquí no ha habido ninguno.
-A los ciudadanos les llama la atención el hecho de que los niños menores de 14 años no tienen responsabilidad penal, por lo que pueden irse a su casa sin castigo.
-La mentalidad de un niño de 13 no es la misma que la de uno de 16. Hay que poner un límite en esa responsabilidad. A partir de los 14 años se toman medidas de carácter penal y hasta los 14 se toman medidas de carácter protector, que pueden ser incluso judiciales. Puede aconsejarse, por ejemplo, separar a un niño de su entorno familiar y asumir una tutela por las instituciones. Es apartarlo del ambiente que ha provocado esa situación. Está claro que el niño falla, pero en su casa también falla algo muy grave. No es normal.
Falta de valores
-¿Bajar la edad de responsabilidad penal de los 14 años arreglaría algo?
-No. El derecho penal no soluciona nada. Aquí hay un fracaso del sistema educativo. No tienen valores de respeto. Es necesario que se les dé una escala de valores.
-¿La solución es más educación, tratamientos psicológicos?
-En general es necesario recuperar las figuras de la autoridad, del maestro, de la familia. Pero se ha perdido ese control. No es normal que una niña esté sola en la calle a la una y media de la madrugada. Lo que suele ocurrir es que los fracasos en el sistema de protección de menores terminan en la delincuencia. Son muy importantes las redes de asistentes sociales, de educadores de base, que conocen las situaciones problemáticas. Los problemas de descontrol de un niño hay que valorarlos para ver si es preciso que actúen las instituciones. Si con 12 años están mal, hay que tomar medidas, que pueden llegar a quitarle la tutela a los padres si se considera que es lo más adecuado.
-¿Se puede recuperar a estos chicos que han cometido delitos a una edad tan temprana?
-No hay que dar a nadie por perdido. Con un chaval de 12 o 14 años hay mucho tiempo para trabajar. Está en la etapa de desarrollarse. No es fácil que salga bien, porque las conductas aprendidas son muy fuertes. Pero se pueden cambiar. Hay que trabajarlo. Existen instituciones que se dedican a ello y que lo hacen muy bien. Más que pensar en rebajar la edad penal hay que reforzar las áreas de protección y familia. El interés que hay que proteger es el del niño.
-¿Son adecuadas las penas para los chicos de 14 a 18 años?
-Es cierto que son menores que las de los adultos. Y hay quien se queja. Lo que pasa es que el internamiento de los menores es más intenso. Un adulto puede estar veinte años en la prisión y si no quiere no participa en nada. Nadie le obliga. Pero en un centro de reforma obligan al menor a ir a clase, a participar en actividades. Se está encima de él.
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