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TANIA AGÚNDEZ
Miércoles, 2 de diciembre 2009, 02:38
Un municipio pacense celebra sus fiestas locales. Como parte de la festividad sueltan una vaquilla que corretea por las calles con tan mala suerte que accede al interior de una casa y embiste a la inquilina. Tras este suceso el alcalde lo tiene claro: descuelga el teléfono y pide ayuda. «Jorge, ¿qué hago?». El protagonista, Jorge Mateos Mateos-Villegas que entonces era el secretario-interventor del Ayuntamiento de dicha localidad, narró esta anécdota ayer durante el acto de homenaje a seis secretarios, interventores y tesoreros de diferentes corporaciones locales de la provincia que cumplen 25 años en dicha profesión.
Esta fue la curiosidad que uno de los homenajeados quiso resaltar durante el evento para retratar la idea de en qué consiste su trabajo, que él define en pocas palabra. «Asesoramos a los políticos de la Administración Local, a quienes les sacamos las castañas del fuego», explica Jorge Mateos, actual secretario-interventor del Ayuntamiento de Calamonte.
Para escribir siete libros
Todos los protagonistas del día tienen historias como la de Jorge para contar, «se podrían escribir siete libros por lo menos», afirma José Barrero secretario-interventor del Ayuntamiento de Mirandilla. «La mayoría son muy entrañables», apunta por su parte Mª José Márquez, su homóloga en el Ayuntamiento de Almendral.
Aunque son pocos conocidos estos funcionarios desempeñan una labor trascendental en los Ayuntamientos. Son las figuras encargadas de controlar la legalidad de las actuaciones de la Administración Local y con ello los fondos públicos. Orientan jurídicamente a la corporación municipal, gestionan sus recursos, intervienen toda la contabilidad, los pagos, los ingresos, tramitan los expedientes, entre otras muchas cosas. «Muchas veces hay que tirar de las orejas a los políticos, pero yo siempre he tenido suerte con ellos y me he sentido muy respetada y querida. Eso te facilita siempre el trabajo», destaca Mª José Márquez.
Pese a todo, su papel es muy desconocido por el resto de la sociedad. «Somos funcionarios de guerra y estamos olvidados», indica Jorge Mateos. «Somos invisibles, aunque no nos molesta. El protagonismo lo deben de tener los políticos y los ciudadanos que son quienes los eligen. Nuestra misión es que la vida del Ayuntamiento transcurra por la legalidad y por el control presupuestario», manifiesta su compañero José Barrero.
Neutralidad y objetividad
El presidente del Colegio de Secretarios, Interventores y Tesoreros de Badajoz, José Manuel García Sánchez, compara a estos profesionales con los árbitros de fútbol, «si pasan desapercibidos mejor». Además, advierte que es imprescindible que estas figuras sean objetivas, neutrales e imparciales para poder desarrollar con efectividad su trabajo. «De nada vale que los partidos políticos elaboren códigos éticos de conducta si luego no hay unos funcionarios de habilitación estatal independientes que puedan percibir la ilegalidad cuando exista y asesorar debidamente. Además, si no son funcionarios de carrera y son nombrados a dedo pueden estar influenciados por quién los nombra», asevera.
La secretaria-interventora del Ayuntamiento de Almendral se atreve a lanzar algunos consejos para las próximas generaciones que se incorporen a la profesión. «Les diría que fueran honestos y que defendiesen su trabajo por encima de todo». Los homenajeados no dudan en destacar que, aunque el servicio público que realizan es bonito, también es complicado llevarlo a cabo. Sin embargo, estas calladas y solitarias sombras continuarán, al menos por el momento, sin perder de vista los políticos.
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