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Sábado, 20 de marzo 2010, 18:54
ué es poesía extremeña?, dices, mientras clavas/ en mi pupila tu pupila azul./ ¡Qué es poesía extremeña! ¿Y tú me lo preguntas?/ Poesía extremeña es...». Probablemente la mayor manipulación que se pueda hacer en los celebérrimos versos del inmortal poeta sevillano partiera, en su momento, del propio Gustavo Adolfo Bécquer. Nadie puede garantizar, en suma, no ya que el color de los ojos de la susodicha protagonista e interlocutora de la Rima Número XXI fuera el añil, sino además que realmente fuese ésa, y no otra, la pregunta que salió de sus dulces labios.
Así las cosas y dado que mañana, primera jornada primaveral de 2010, domingo, 21 de marzo, se celebra el Día Mundial de la Poesía (una conmemoración promovida por la Unesco, y que data del año 2000), resultará interesante barajar unos cuantos apuntes y unas cuantas apostillas, así como opiniones, normalmente encontradas y contrastadas, en torno al 'catálogo' (mejor dicho, borrador del catálogo) de los creadores de poesía de toda la región extremeña.
El lugar físico perfecto y evidente donde constatar lo que es, o si existe, una verdadera poesía extremeña, poetas extremeños o una lírica de la región es, sin duda alguna, la Biblioteca de Extremadura. Entre los 80.000 documentos que conserva la mencionada institución cultural de la Junta de Extremadura, ubicada en la Alcazaba de Badajoz, unos cuantos miles de ellos son libros, lógicamente, de poesía o afines. Y si cada año 'entran' en las estanterías de esta Biblioteca regional unos 700 libros de creación literaria, hay que considerar que unos 150, de todos ellos, son de producción poética.
«Otra cosa es la calidad de las obras», comenta, con buen criterio, el escritor Justo Vila, director del centro desde su fundación, hace ahora ocho años, y que es quien aporta los datos estadísticos. «Extremadura, durante más de la mitad del siglo XX, se ha dicho que es una tierra de poetas, que dabas una patada y salían tres de debajo de las piedras». Vila insiste, no obstante, que en el terreno de la creación literaria, campo tanto de los poetas como de los novelistas, y también de los dramaturgos y ensayistas, han visto engrosadas sus filas en la Extremadura de las últimas décadas.
«¿Existe una poesía extremeña? Esto sería lo mismo que preguntarnos si existe una poesía andaluza o una poesía castellano-manchega. Yo entiendo la literatura como lo entendía Goethe, es decir, como una literatura universal. Ahora bien, en Extremadura se están dando en estos momentos poetas al nivel de los mejores poetas de habla hispánica, magníficos poetas. En este sentido, por ejemplo, no puede dejar de recordar poetas de la talla del malogrado Ángel Campos Pámpano». Para el director de la Biblioteca de Extremadura, pues, queda claro que, al menos cuantitativamente, la producción lírica de los autores extremeños, ya sea a través de editoriales autóctonas o foráneas, está, en los momentos actuales, bastante más saneada.
Para el profesor de Literatura de la Facultad de Filosofía y Letras de la Uex y director del Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura Miguel Ángel Lama, el 'rico' panorama que producen los poetas extremeños de la actualidad tiene «un núcleo germinal», que data de principios de la década de los años 80 y que se ubica en la Facultad de Filosofía y Letras, en Cáceres. Coincide, precisamente, en el seno de una institución docente consolidada, con una década de madurez, donde destaca, según Miguel Ángel Lama, la personalidad de dos facultativos, desde su Departamento de Literatura Española. Son ellos y sus estudiantes universitarios el motor de arranque de lo que, él mismo, llama y define como «una obra poética interesante». Ni menos ni más.
«El catedrático y profesor de Literatura Juan Manuel Rojas, ya fallecido, y Ricardo Senabre, el primer decano y fundador del Colegio Universitario, son los aglutinadores de un grupito de gente joven, todos ellos estudiantes, que comparten inquietudes literarias y poéticas. Por sólo citar alguns, se me ocurren nombres como los de Ada Salas, María José Flores, Javier Pérez 'Walias' o Diego Doncel. Hace unos años, un periódico de aquí lo llegó a titular como 'el club de los poetas extremeños'». Sin lugar a duda, un buen titular, llamativo, inmejorable, de los que cumplen su función de llamar la atención (uno imagina al bueno de Robin Willians deambulando, emocionado, por las aulas extremeñas) muy adecuado para el tema a tratar, y que acaba de 'pisar', por cierto, la posibilidad de utilizarlo en este artículo. Gajes del oficio.
En cualquier caso, y según sigue observando y advirtiendo el experto universitario, sí puede hablarse de un antes y un después de este momento 'poético' en el panorama social y cultural más reciente (aunque han pasado ya tres largas décadas, evidentemente) de la comunidad extremeña.
Variedad de tendencias
«Todos son licenciados en Filología Hispánica por la Facultad de Filosofía y Letras. Y una de las características que puede destacarse es que, en cuanto a corrientes, hay de todo. No cabe hablar de una serie de características comunes, de no ser, precisamente, esa variedad de tendencias, su convivencia, sin ninguna preocupación al respecto, alejada de los movimientos del momento en otros puntos de España, como, por ejemplo, la llamada 'poesía de la experiencia' u otras, como la denominada 'nueva sentimentalidad'».
Miguel Ángel Lama está convencido, no obstante, que es en este preciso instante cuando los poetas extremeños contemporáneos dejan de mirarse al ombligo y participan de una misma necesidad común, que, en contra de lo que pudiera parecer, es abrirse totalmente al exterior. «Aquí, en Extremadura, ha ocurrido un cambio importante. Hasta ese momento, en general, porque siempre hay excepciones, el referente poético por antonomasia era el terruño. Y esto es algo de lo cual los jóvenes siempre han intentado huir».
El investigador en literatura española, además de los ya mencionados, cita a poetas vinculados a la universidad, aunque no pertenecieran, de lleno, al grupo referido. Nombres como los de Santos Domínguez, el ya mencionado de Ángel Campos Pámpano, Álvaro Valverde, Luciano Feria o Basilio Sánchez. Es un listado de urgencias, a vuelapluma, de corrido, que no pretende ser, ni mucho menos, enumerador o exhaustivo.
«La conciencia de pertenecer a una literatura contemporánea es el rasgo más llamativo, ese rasgo de modernidad al que estos poetas, nacidos en Extremadura, se incorporan sin complejos. Además, conocen lo que se escribe fuera y, en definitiva, se consideran por encima de otras consideraciones poetas de su tiempo». Son palabras de José Luis Bernal, también profesor de Literatura, y compañero de Departamento de Miguel Ángel Lama, y que complementan lo expuesto por su colega universitario.
«No hay en la historia anterior de Extremadura un entramado cultural parecido o semejante», complementa, ahora, a su vez, nuevamente Lama. Lo cual no quiere decir, tampoco, que con anterioridad o con posterioridad todo fuera o sea un páramo o que el listado de los poetas de Extremadura no hubiera por donde pillarlo. Es el caso, por ejemplo, de la famosa 'triada', los poetas extremeños Jesús Delgado Valhondo, Manuel Pacheco y Luis Alvarez Lencero, que brilló con luz propia durante algunos años anteriores. «También tiraron de muchos jóvenes y eran herederos de la poesía social española, pero, en esos años, Extremadura todavía no había levantado cabeza».
Y entre los nombres de la veterana Pureza Canelo y la 'nueva' Irene Sánchez Carrón, destacados sólo como punto de referencia, está claro que hay otros nombres contemporáneos merecedores de un consenso crítico. «En Extremadura existe una puesta al día respecto a lo que es la poesía nacional con resultados de muy alto nivel». Si, póngase por caso, levantaran la cabeza Juan Meléndez Valdés, José de Espronceda, Luis Chamizo, Carolina Coronado, José María Gabriel y Galán, Manuel Monterrey o Vicente García de la Huerta (con perdón por meterlos en el mismo saco, casi un sacrilegio, y a modo de castillo de fuegos artificiales final) se sentirían orgullosos, qué duda cabe, como mínimo, del panorama descrito.
«Los poetas extremeños actuales -es la idea final que, quizá, convenga destacar, a modo de resumen, en palabras de José Luis Bernal, pero que coinciden plenamente con las de Miguel Ángel Lama- son autores que publican en editoriales nacionales, que ganan premios de ámbito nacional, que son traducidos a otras lenguas y que publican, asimismo, en las principales revistas literarias. Digamos que el rasgo más llamativo es la normalidad de la vida literaria, y por lo tanto poética, en Extremadura».
No obstante, la cuestión de si es posible hablar de una 'poesía extremeña' o no, aunque resulte evidente, no se zanja solamente con palabras. Aún así, puede llegar a ser ilustrativa una ronda de intervenciones de poetas de la región, de un listado elegido al azar, como ayuda final a la reflexión. Es, con toda probabilidad una buen complemento al análisis de los expertos. Y luego, cada cual, cada quien, saque sus propias conclusiones al respecto.
Yo no creo que exista una literatura, y por lo tanto una poesía, con señas de identidad propias -dice Luciano Feria-, pero sí que con la llegada de la democracia ha habido un acercamiento unificado a las corrientes actuales». «Yo he vivido la eclosión de la comunidad extremeña a una apertura en lo contemporáneo, lo nacional y lo internacional -explica Ada Salas- y ahora estamos en un momento de recolección de los frutos».
«Poesía extremeña sería una mala denominación -opina Santos Domínguez-, como hablar de poesía andaluza. Ahora bien, sí que la poesía que se escribe en Extremadura, y por extremeños, está totalmente integrada a la poesía española contemporánea, lo cual es algo que antes no pasaba».
Según Irene Sánchez, Carrón, existe un afán poco justificable de establecer clasificaciones porque «tenemos una mente muy estructuralista y necesitamos ponerlo todo en compartimentos estancos. Existen poetas nacidos en Extremadura que tienen inquietudes parecidas. Aunque no creo que ninguno se ponga a escribir pensando que es extremeño». Basilio Sánchez concluye: «El poeta es de cualquier lugar, lo que pasa es que intenta ser universal desde lo local». Doctores tiene la Iglesia, como, al parecer, dijo el padre Astete en su catecismo hace más de 400 años. Lástima que en la lírica no haya tantos entendidos como en el fútbol. Como tema, sería más que interesante trasladarlo a la barra de los bares. Y que corra la voz. Que corra, en definitiva, la palabra
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