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¿Qué ha pasado hoy, 3 de abril, en Extremadura?
Hugo Alonso, voluntario de APAME, antes del traslado de los animales. / BRÍGIDO
Bona y Peluso ya están a salvo
MÉRIDA

Bona y Peluso ya están a salvo

Los dos burros fueron encontrados pastando en un parque de la capital autonómica después de ser abandonados hace más de un mes

Mª ANGELES MORCILLO

Viernes, 17 de septiembre 2010, 10:53

Era su primera comparecencia ante la prensa. Pero tanto Bona como Peluso, como ya han sido bautizados, se portaron estupendamente y escucharon con atención lo que de ellos se tenía que decir. Bona y Peluso son una burra y un burro que, ayer por fin, encontraron un hogar. Después de andar, más de un mes, vagando por las calles de la barriada María Auxiliadora de Mérida, ayer mismo fueron trasladados a un lugar donde podrán ser cuidados y atendidos como se merecen.

Tras recibir varias llamadas de vecinos de la zona, que habían visto a dos burritos pastar en un parque de esta barriada, miembros de la Asociación Protectora de Animales de Mérida (APAME), ayudados por agentes de la Policía Local, capturaron el pasado 14 de septiembre, sobre las nueve de la noche, a los dos equinos.

Hasta ayer fueron custodiados y cuidados en las instalaciones de la Algodonera. Allí se les ha dado de comer paja y se les ha atendido hasta que la asociación El Refugio del Burrito se ha hecho cargo de su recuperación. «Este es el mejor final que se le puede dar a estos dos ejemplares», afirma Hugo Alonso, presidente de APAME.

Según todos los indicios, ambos equinos fueron abandonados hace varias semanas por un grupo de temporeros asentados en los alrededores de la ciudad. Desde entonces llevarían vagando por ella.

A simple vista se observa que Bona tiene una hernia de gran tamaño que será tratada por los veterinarios de El Refugio en los próximos días.

Así lo confirma Antonio Lamprea, veterinario que estuvo presente en el traslado de los dos animales. Este profesional también afirmó que, aunque todavía es pronto para determinar, la edad de los dos burritos rondaría los 25 o 30 años y que lo más seguro es que no pertenezcan a la misma familia.

«Se ve que Peluso es mayor y seguro que los que lo han abandonado lo han hecho porque ya no les sirve para trabajar. Bona, como está herniada, tampoco les vale ya, ni tan siquiera para venderla. Por eso se han desentendido de ellos».

Lo primero que los responsables de El Refugio harán con los dos burritos será mantenerlos en cuarentena. Les harán analíticas, tratamientos y exploraciones para saber si sufren de alguna patología más grave de las que aparentan. Tras este periodo, pasarán a los campos de recreo donde vivirán con dignidad.

A partir de ahora, Bona y Peluso formarán parte de ese grupo de animales al que, periódicamente, visitarán escolares y niños, que podrán conocer de primera mano como viven en su propio hábitat estos animales.

Si alguien quiere adoptarlos, puede. Pero antes tendrá que pasar por una serie de trámites y cumplir unos requisitos mínimos de bienestar dentro de la finca donde se vaya a llevar al animal. Y, sobre todo, garantizar que ni Bona ni Peluso van a ser destinados ni para el trabajo ni para la reproducción.

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