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La grúa de los bomberos. Subieron hasta la estatua para comprobar la alerta de un vecino, que llamó a la Policía Local avisando de que la figura estaba inclinada y se podía caer. :: hoy
El giraldillo pasa la noche en comisaría

El giraldillo pasa la noche en comisaría

La Policía Local guarda la parte superior de la figura hasta contactar con Telefónica, propietaria de la Giralda

Rocío Romero

Sábado, 12 de julio 2014, 13:39

El giraldillo entró ayer en comisaría y seguramente allí pasará todo el fin de semana. Lo llevaron los agentes de la Policía Local después de que un vecino alertara sobre las once y media de la mañana de que lo veía inclinado y con muchas posibilidades de desprenderse de lo alto de la Giralda.

Los municipales avisaron a los bomberos, que acudieron con la escala. Tras acordonar la plaza, dos bomberos subieron hasta la estatua erigida en 1930 en honor a Mercurio, el Dios del Comercio, cuando la familia Cancho terminó de construir el edificio para unos grandes almacenes. Poco tiene que ver esta figura con el giraldillo sevillano, que hace referencia a la Fe y al triunfo del cristianismo sobre el mundo musulmán.

Sin embargo, en casa de Carmen Cancho, nieta del fundador de la tienda, siempre lo llamaron así: El giraldillo. Desde hace años es sacristana de la Soledad y ve la figura cada día. Asegura que lleva tiempo inclinándose progresivamente, desde que se desprendió el brazo izquierdo con el que apuntaba al cielo y que desapareció en junio del año pasado. Entonces hubo quien apuntó a las obras de ampliación del Museo de Bellas Artes como la culpable de la mutilación. Sin embargo, la Diputación lo desmintió poco después.

Carmen Cancho vio ayer cómo el bombero cogía la parte superior de la escultura con facilidad, por lo que cree que estaba prácticamente suelto y solo sujeto por un enorme clavo en su interior. También vio cómo el bombero recogía algunos trozos más pequeños y tiraba de las piernas de la estatua, sin que se movieran. Así que los bomberos decidieron no tirar más, dejar las piernas en su sitio y bajar con la parte superior del cuerpo.

El movimiento de bomberos y policías alertó a los vecinos. En la plaza se daban varias explicaciones al descalabro. Unos señalaban a las obras de ampliación del Museo de Bellas Artes. Otros a una cigüeña. Pero por el momento no existen más que opiniones. Algunos residentes en la zona habían comentado en los últimos días cómo desde sus terrazas veían el deterioro del giraldillo. Para los peatones, sin embargo, pasaba totalmente desapercibido que Mercurio estuviera prácticamente roto por la mitad y sujeto por una vara metálica. De hecho, los primeros policías en llegar a la zona no apreciaban ningún peligro, pero decidieron llamar a los bomberos para evitar que pudiera caerse y herir a alguien.

Una vez que la escultura estuvo abajo, los agentes contraincendios la introdujeron en una caja de cartón y comunicaron a la Policía Local que no se hacían cargo de la figura. En una media hora, la estatua estaba ya a salvo de desprenderse y los vecinos tranquilos de que no caería sobre sus cabezas.

El jefe de servicio de la Policía, Juan Torrescusa, decidió llevarla a comisaría y el superintendente, Rubén Muñoz, la metió en la caja fuerte de las instalaciones policiales porque la estatua «forma parte del patrimonio de la ciudad». Allí estará hasta que contacten con Telefónica, que es la propietaria del inmueble, para devolvérsela. Algo que ocurrirá el lunes.

Restaurado en 1993

El giraldillo ya fue restaurado en el año 1993. Entonces perdió un brazo y una pierna y se planteó su reproducción casi por completo. La restauración se hizo en un taller de Sevilla y se revistió de cobre para que soportara mejor el desgaste del sol, el frío y la lluvia. Su interior es de barro, como se pudo ver ayer.

Aquella reconstrucción coincidió con la llegada de Telefónica a la Plaza de la Soledad y la compañía convirtió el emblemático edificio construido antes de la Guerra Civil en su sede corporativa. Además del giraldillo, la empresa también reconstruyó la fachada y el proyecto respetó su estructura almohada original.

Salvo Mercurio, parece que el edificio de 2.400 metros cuadrados se encuentra en buenas condiciones. Aún se puede apreciar la artesanía de su fachada. En el libro 'Badajoz, Mucho que ver' se destaca «el enfoscado imitando al ladrillo visto de color rojo, las tejas de cerámica, los jarrones, floreros y tallos de línea arabesca, rejería muy elaborada, balaustradas, balcones y azulejería que dan testimonio de un esmerado uso de las manos artesanas».

La compañía adquirió el inmueble en 1978. Veinte años después cerró las oficinas. Desde entonces, el inmueble está deshabitado y en estos dieciséis años no han faltado especulaciones sobre posibles compradores y destinos. Pero aún sigue luciendo los carteles de Telefónica en su fachada.

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