

Secciones
Servicios
Destacamos
Tania Agúndez
Domingo, 7 de diciembre 2014, 08:12
Ayudar a los demás. Ése es el tratamiento que siguen muchas personas que sufren trastornos mentales, ya que consiguen sentirse útiles e integrados a nivel social. Con esta filosofía, los profesionales que trabajan en los Centros de la Línea de Rehabilitación (LRHP) de Hermanas Hospitalarias en Badajoz apoyan con frecuencia las campañas solidarias que ponen en marcha otras instituciones externas. Apuestan por la solidaridad como terapia y aseguran que está dando buenos resultados.
Los usuarios de este servicio, que atiende a personas con graves problemas de salud mental, participan en diversas acciones con fines benéficos. Los pacientes se organizan en grupos según sus intereses y aficiones y en base a esto estructuran sus colaboraciones.
La última ha consistido en recoger móviles viejos, rotos o en desuso, que serán reciclados para conseguir fondos que irán a parar a las asociaciones Acción contra el Hambre y Stop San Filipo. «Se trata de una iniciativa puesta en marcha por 'movilsolidario.es', a quien hemos entregado los aparatos conseguidos. Empezamos en julio y hemos terminado el 31 de octubre. En ese periodo de tiempo han logrado reunir 240 teléfonos», explica Carolina Mogollón, trabajadora social del centro de rehabilitación psicosocial que depende de esta línea sanitaria.
Es sólo un ejemplo de la labor social que hacen estas personas que padecen una enfermedad mental, pero no el único. En 2013 desarrollaron un proyecto de 'book-crossing' en Badajoz. La actividad consistió en dejar libros por las calles de la ciudad para promover la lectura y la cultura. El movimiento se basa en que quien encuentre alguna obra, después de leerla, la vuelve a dejar en otro lugar para que vuelva a ser leída y de nuevo compartida. Así distribuyeron más de 30 libros por parques y plazas.
En abril del año pasado también se sumaron al proyecto que lleva a cabo la Fundación Benito Menni en Guinea sobre salud mental. Los enfermos elaboraron pulseras que después vendieron al público en un expositor que instalaron en el Paseo de San Francisco. Lo que recaudaron lo entregaron a dicha organización. «Los premios de los concursos que los usuarios ganan han sido donados al Banco de Alimentos y de cara a la Navidad siempre colaboramos con campañas solidarias», indica Mogollón.
Los usuarios también se benefician de estas iniciativas. Mediante esta participación, además de apoyar una buena causa, acercan la realidad de las personas con enfermedad mental a la sociedad. «Trabajamos para la integración de los pacientes a nivel social ayudándolos a buscar o recuperar sus intereses, aficiones e inquietudes para que tengan una vida autónoma», destaca Mogollón.
Romper estereotipos
Además, tratan de romper los estigmas sociales y desmontar los estereotipos que rodean a este colectivo. «Muchas personas tienen una idea preconcebida de quienes sufren alguna enfermedad mental. Piensan que son personas indiferentes, hostiles o incluso violentas. Sin embargo, la realidad es completamente distinta», apunta.
Otro de los objetivos que se persigue con la implicación de los enfermos en proyectos solidarios es reforzar su autoestima. «Ellos se sienten reconfortados. Son personas que siguen un tratamiento y al comprometerse con este tipo de acciones se siente competentes. A las personas nos es más útil ver que ayudamos a los demás a sentir que necesitamos ayuda», agrega esta profesional.
Estas propuestas sirve de motivación para los usuarios, que en muchos casos continúan desarrollando una importante labor como voluntarios en asociaciones y oenegés fuera del centro de salud o colaboran con parroquias. «Ellos demuestran que no sólo reciben ayudan sino que también son capaces de apoyar e implicarse en otras causas sociales», sostiene la trabajadora social.
La Línea de Rehabilitación (LRHP) de Hermanas Hospitalarias en Badajoz cuenta con el Centro de Rehabilitación Psicosocial -que atiende a más de 70 personas- y el Centro Residencial de Rehabilitación -que tiene 30 usuarios en la residencia y 8 en un piso supervisado-. Las plazas están concertadas con el Servicio Extremeño de Salud (SES) y el Sepad.
«Son el vivo ejemplo de que las personas con enfermedad mental no sólo tienen derecho a recibir un trato igualitario y una atención especializada, sino que, además, contribuyen con su esfuerzo, trabajo y respeto a las necesidades de nuestra sociedad», concluye.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
La juzgan por lucrarse de otra marca y vender cocinas de peor calidad
El Norte de Castilla
Los libros vuelven a la Biblioteca Municipal de Santander
El Diario Montañés
Publicidad
Publicidad
Favoritos de los suscriptores
Recomendaciones de HOY
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.