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ALMUDENA TOSINA
Martes, 28 de julio 2015, 00:24
Los pacenses parecen haber dado un nuevo uso al Molino de los Moscoso, abandonado desde hace un siglo. Hace unos meses la Confederación Hidrográfica del Guadiana habilitó una pequeña presa que permite que el cauce del río Gévora vuelva a pasar por él. De esta manera se recrea su estado original y sirve de improvisada piscina para numerosos usuarios que se acercan a esta zona de la ciudad con la intención de darse un chapuzón y sofocar así las altas temperaturas.
Mamen Pajuelo es una de las pacenses que ha acudido varias veces a bañarse a esta pequeña laguna y asegura que le gusta mucho. «No es igual que ir a la piscina, porque sigue siendo agua de río, pero al venir de la rivera está bastante limpia», apunta. Sin embargo, considera que deberían rehabilitar y arreglar el molino «porque está en ruinas y para los niños tampoco es muy seguro», puntualiza.
La presa se recuperó en noviembre del pasado año y funciona gracias a un aliviadero que dirige el agua hacia el Guadiana. Sin duda una medida que los usuarios agradecen, sobre todo en época estival.
Antonio Toscano también valora positivamente la existencia de esta presa, aunque lamenta que las orillas «están muy sucias y a raíz de la reforma se desprenderían algunas rocas con las que te puedes chocar en las zonas donde no se hace pie», cuenta.
Este edificio de más de 400 años de antigüedad (y que lleva cien abandonado) iba a entrar en el plan de rehabilitación de las márgenes del Guadiana que se puso en marcha hace unos años, pero finalmente quedó fuera del proyecto que ha llevado a cabo la Confederación Hidrográfica. El molino es una construcción de tres pisos, de los que sólo la planta baja pertenece a la estructura original. A principios del siglo XX se desvió el curso del río para que pasase por la central hidroeléctrica, el molino perdió su función y fue sustituido por las panificadoras que comenzaban a aparecer.
Los Ayala
Otro de los monumentos que tampoco se ha restaurado es la vieja fábrica de harinas, más conocida como la Fábrica de los Ayala. Lo cierto es que, pese a que en 2012 se incluyó a ambos edificios en el plan de mejora del río, nunca se concretó una fecha exacta para llevar a cabo estas reformas. En principio iban a pasar a ser un museo y un establecimiento hostelero respectivamente, pero esta idea se desechó en favor porque se consideró más urgente ampliar el Club de Piragüismo.
Además de esta presa, la reforma incluyó una pasarela que permite el acceso a los viandantes desde los alrededores del molino y la antigua fábrica de harina, junto a la carretera de Cáceres, hasta la isla del Pico.
Pero los ciudadanos no sólo acuden a este lugar con la intención de aprovechar su piscina natural. Cada vez es más habitual ver a los pacenses paseando por este paraje, haciendo deporte o montando en bicicleta, gracias precisamente a la construcción de ese camino, que facilita el acceso al lugar.
«Lo más interesante es que es un sitio que lleva casi un siglo abandonado pero al ser tan atractivo, con un pequeño gesto se llena de actividad», comenta otro vecino.
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