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e.f.v. | a.g.
Martes, 27 de octubre 2015, 00:39
Badajoz. Agentes de paisano de la Policía Local de Badajoz han participado en los últimos días en servicios discretos de vigilancia en el camino del azud para saber si en este trayecto se practica la prostitución, tal y como han denunciado vecinos que frecuentan la zona.
Los trabajos de vigilancia han correspondido al Servicio de Información Local y Cometidos Especiales de la Policía Local de Badajoz, que han montado servicios en distintos días de la semana.
La nota policial indica que «no se han observado transacciones económicas en los encuentros realizados por las personas que frecuentan estos lugares, ni actitudes que pudieran vulnerar la ordenanza que sanciona la prostitución en la vía publica o infracciones a la Ley de Seguridad Ciudadana».
En cualquier caso, la Policía Local avanza que los controles continuarán de forma frecuente a corto y medio plazo para evitar cualquier tipo de práctica que pudiera infringir la ordenanza municipal, que castiga con multa tanto a las personas que ofrezcan sexo en la calle a cambio de dinero como a los clientes que demanden estos servicios.
Al tratarse de una zona alejada pero con fácil y rápido acceso desde Valdepasillas, atrae a los que buscan contactos discretos. Desde el club de piragüismo ya han explicado varias veces que los actos vandálicos y los encuentros sexuales se acabarán cuando realmente se integre el vial en la ciudad. La conexión depende de una gran proyecto que sigue todavía en el aire el PIR de la Granadilla. Junto a las mil viviendas que se contemplan levantar frente al pabellón deportivo y la residencia de ancianos, la actuación incluye también varias calles que enlacen el azud con el nuevo barrio. El problema es que de este proyecto no hay noticias desde hace mucho tiempo y desde la Inmobiliaria Municipal explicaron en su día que la urbanización sigue en hibernación. Más de ocho mil personas se interesaron por vivir allí
Estos controles policiales se han desarrollado después de que un usuario habitual de este camino que denunciara a la delegación del Gobierno que ese camino que comunica con el club de piragüismo es utilizado como lugar de encuentro de hombres que quieren mantener relaciones sexuales.
Este tipo de ambiente en el vial no es nuevo. Se repiten desde hace años y hasta no hace mucho tiempo se establecían de forma discreta, sin incidentes y en algunos momentos pasaban desapercibidos, pero en los últimos meses se ven más coches, más varones merodeando y menos discreción, lo que ha alarmado a padres y deportistas que pasan por allí casi a diario.
Piragüistas, pescadores o paseantes que hacen la ruta del azud con frecuencia llevan años conviviendo con coches que se mueven a poca velocidad o que aparcan cada escasos metros entre la rotonda final del club de piragüismo y la explanada del mercadillo. La sensación ya asumida es que se trata de una zona habitual en el que se citan varones para tener sexo, pero la labor policial consiste en saber hasta qué punto se trata de encuentros que ambas partes buscan o si detrás hay ofrecimiento por dinero, en este último caso se puede atajar el problema aplicando la ordenanza municipal contra la prostitución.
La norma, en vigor desde 2011 y concebida principalmente para acabar con este mismo problema en la calle Joaquín Costa, recoge multas para las personas que practiquen la prostitución en lugares situados a menos de 500 metros de zonas residenciales, centros docentes y educativos, espacios con afluencia de público infantil o juvenil y con gran afluencia de público. Las multas pueden llegar a los 3.000 euros en casos más graves y reincidentes. El camino del azud no es residencial pero es un paso habitual para muchos niños y jóvenes que van a pescar o al club de piragüismo.
Además de la Policía Local, agentes de la Policía Nacional vigilan igualmente el entorno, según explicó la semana pasada la Delegación del Gobierno en respuesta a la carta de queja que le remitió un vecino.
La actuación de los agentes ahora en el río se asemeja a la efectuada el año pasado a la estación de autobuses. En este caso fueron las quejas de usuarios y trabajadores sobre el uso que se hacía de los baños para mantener relaciones las que obligaron a intervenir y durante semanas los agentes efectuaron una intensa vigilancia para ahuyentar a los que se citan en un lugar público.
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