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Emilio Ruano, Teresa Benítez, Ignacio García, Juan J. Pérez y V. orts.
Vecinos del Casco Antiguo piden  que se defienda su derecho a dormir

Vecinos del Casco Antiguo piden que se defienda su derecho a dormir

Denuncian los ruidos que generan los locales de ocio y las fiestas que se celebran en las calles y las plazas «veinte fines de semana al año»

Evaristo Fernandez

Miércoles, 16 de diciembre 2015, 07:32

Emilio Ruano González vive en la parte alta de la calle San Juan. Su piso hace esquina con Arias Montano y justo enfrente de su dormitorio tiene un local de ocio que le ha obligado a cambiar sus hábitos nocturnos. «Yo duermo con la cabeza pegada a la calle San Juan y el bar está enfrente. Muchos días tengo que poner un colchón en la cocina para coger el sueño».

Su «dramática» situación fue expuesta ayer durante la presentación en sociedad de la nueva Asociación Contra el Ruido Espantaperros, un colectivo vecinal que nace con el objetivo de defender el derecho a dormir de los vecinos del Casco Antiguo. «Tenemos problemas para conciliar el sueño y eso comienza a generar problemas de salud en muchos vecinos», alerta el secretario de Espantaperros, Juan José Pérez González.

Él vive en la calle Virgen de la Soledad y considera ilógico que las autoridades municipales permitan beber en la calle a cualquier hora del día y de la noche. «Cada vez que vuelvo a casa con mi hija tengo que atravesar un corrillo de gente que bebe en la vía pública, yo creo que es un ambiente insano para ella».

La nueva asociación contra el ruido Espantaperros ha sido impulsada por un grupo de vecinos que dicen sentirse cansados de sufrir las consecuencias del incumplimiento continuado de las leyes y normativas que impiden realizar actividades ruidosas dentro del horario nocturno.

En la presentación de ayer participaron la presidenta de Espantaperros, Teresa Benítez, Víctor Orts (vicepresidente) , Juan José Pérez González (secretario) e Ignacio García.

Todos ellos viven en el entorno de la calle San Juan y aseguran tener dificultades para conciliar el sueño varios días a la semana. «Desde hace mucho tiempo se está intentando favorecer la rehabilitación del barrio, pero al mismo tiempo se está produciendo una pérdida de vecinos tremenda por el hacinamiento de locales de ocio».

Para cambiar la tendencia, el nuevo colectivo demanda a las autoridades «el derecho de ser un barrio más» de la ciudad. «Entre las fiestas de estudiantes, los locales de ocio y las fiestas organizadas por el Ayuntamiento, más que un barrio de la ciudad parecemos un parque temático».

Fiestas todo el año

Desde Espantaperros recuerdan que el Casco Antiguo es el escenario elegido para celebrar el Carnaval, la Noche en Blanco, los Palomos, Semana Santa, la Feria de Día... «Las fiestas están muy bien pero siempre van acompañadas de bares que incumplen las normas o de música en la calle», insisten.

«El problema es que al final la excepción se convierte en norma y tenemos 20 o 30 fines de semana cogidos. Y cuando llamas a la Policía Local te dicen: hombre, es que es la Noche el Blanco, es que es el Carnaval», se lamenta Ignacio García, que vive en la plaza de la Soledad.

Juan José Pérez González no pide que se prohíban las fiestas, ni tampoco que cierren los bares. «Simplemente nos conformamos con que se cumpla la Ley de Convivencia y Ocio y que se aplique la ordenanza de Policía Urbana».

Entre las medidas que reclaman figura la necesidad de que todos los establecimientos cuenten con una doble puerta para evitar que la música se escuche desde el exterior, o la necesidad de que se prohíba beber en la calle. «En Madrid hay un portero en la puerta del local que no deja sacar los vasos fuera, lo mismo se debería exigir aquí».

Desde la asociación se recuerda que el concejal de Urbanismo, Celestino Rodolfo, anunció en 2010 que se iba a comprobar el cumplimiento de las distintas normativas para evitar problemas de insonorización. «Pero nosotros tenemos localizado un local sin licencia musical en el que los clientes bailan en la calle al ritmo de la música», añaden.

Como foco del problema, los afectados hablan de la calle San Juan, pero hacen extensiva la queja a la plaza de la Soledad, Francisco Pizarro, Zurbarán, Meléndez Valdés y Virgen de la Soledad. «Los ruidos generan molestias, pero no es solo eso. También incomoda transitar entre veladores que invaden calles peatonales y zonas en las que no está autorizado colocar mesas».

La Asociación Contra el Ruido Espantaperros espera que esta llamada de atención sea tenida en consideración y que a partir de ahora se respete la normativa que impide realizar actividades ruidosas antes de las 8 de la mañana. «Sería una pena que tuviésemos que vender nuestras casas y marcharnos a otra zona».

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