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Vista de los restos arqueológicos en el solar del futuro hotel de Las Tres Campanas. :: pakopí
El hallazgo de restos en el solar del hotel de las Tres Campanas frena las obras

El hallazgo de restos en el solar del hotel de las Tres Campanas frena las obras

Salen a la luz infraestructuras hidráulicas de entre los siglos XVII y el XIX, junto a un muro y cerámicas de época medieval

Miriam F. Rua

Domingo, 11 de junio 2017, 08:34

Las obras para la construcción del hotel de las Tres Campanas, que comenzaron el 5 de mayo, están paradas. El derribo del edificio que está en la calle Duque de San Germán, entre la ermita de la Soledad y el conservatorio de música ha sacado a la luz restos arqueológicos a una cota muy elevada. Apenas ha habido que ahondar en el suelo para que broten vestigios.

En todos los puntos donde se han hecho sondeos han aparecido restos, que ahora se están estudiando, pero que obligarán a la excavación arqueológica de todo el solar. «Hicimos un pequeño desbroce superficial con medios mecánicos y el resultado ha sido positivo desde el principio», explica José Márquez, responsable de los trabajos de arqueología.

La mitad de la parcela que ocupaba el edificio derribado -que funcionaba como almacén de la juguetería- está ocupado por infraestructuras hidráulicas. La más llamativa está en el lado derecho del solar. Se trata de un pozo ciego con una arquería también cegada, que en una primera aproximación podría datarse entre los siglos XVII y XVIII. «Las fechas tenemos que tomarlas con mucha cautela porque hasta ahora solo hemos hecho un reconocimiento visual de las estructuras», apela el arqueólogo.

Esta primera infraestructura se altera en el siglo XX, cuando se construye el edificio que se ha derribado ahora. Le añaden una canalización en el suelo para comunicarlo con la red general de saneamiento.

Justo en frente, en el lado izquierdo del solar, se ha descubierto una instalación subterránea, que parece -avanza el arqueólogo- un pozo de captación de agua. Se trata de una infraestructura muy profunda, de unos cuatro metros, en la que se distinguen dos partes: el aljibe en la parte inferior y un sótano en la superior para acceder a él, cuyas escaleras también han salido a la luz. El sótano tenía un techo abovedado, que se ha encontrado ya roto.

En una de las paredes de esta instalación aparece un butrón que da a una zanja que atraviesa todo el solar hasta conectar con el edificio de las Tres Campanas, que se realizó para drenar el agua sucia de la juguetería. Por su tipología, esta estructura dataría de los siglos XVIII o XIX.

Aunque estas dos partes son las que más llaman la atención, lo más interesante se ha encontrado en un tercio del solar, en el lado derecho. «Hemos detectado muy superficialmente niveles medievales», avanza José Márquez. Sobre la superficie asoma un muro muy arrasado. «Solo queda una cuarta, porque debajo ya está la roca».

El muro podría tratarse de una medianera pero, explica el arqueólogo, que dada su alteración por las intervenciones en la Soledad y en las Tres Campanas, va a ser muy difícil conocer cuál fue su uso.

En esta misma porción de la parcela también han aparecido restos de cerámica: vasijas, cazuelas, tinajas y cántaros de origen medieval, probablemente islámico por el tipo de material. No obstante, el arqueólogo emplaza a su posterior estudio para afinar más la cronología.

Precisamente, en estos momentos Márquez está elaborando un informe de los hallazgos para remitirlo a Patrimonio. El siguiente paso será la excavación arqueológica de todo el solar. «En la parte central no se han hecho sondeos, por lo que puede que aparezcan más restos», apunta. En esta zona, recuerda Márquez, siempre ha habido ocupación, especialmente desde la época árabe. Además, estuvo ocupada en su día por el palacio de los marqueses de Fonseca.

Lo que hasta ahora ha salido a la luz será difícil que pueda integrarse en el proyecto de construcción del hotel, aprecia el arqueólogo, «porque los materiales constructivos son muy pobres».

1,2 millones de euros

El proyecto arquitectónico del hotel contempla hacer un sótano para albergar las instalaciones y el almacén, por lo que necesita seguir rebajando el terreno. «Cuando se catalogue bien todo lo que ha aparecido pediremos permiso para levantar las estructuras existentes y hacer el sótano. Si no nos lo conceden, tendremos que hacer un reformado del proyecto», reconoce la arquitecta Elena Gil.

El edificio destinado a hotel 'boutique' de cuatro estrellas tendrá 825 metros cuadrados, que se distribuirán en cuatro plantas aunque, tal y como han planteado la fachada, visualmente solo se verán tres desde el exterior.

En la planta baja se ubicará la recepción, las oficinas de administración y el lobby, con una zona habilitada para trabajar desde allí. Las otras tres plantas se destinarán a habitaciones, cinco en cada una de ellas, que se diferenciarán por su diseño.

Una de las novedades que no estaba prevista en el proyecto inicial es hacer una piscina en la cubierta del hotel, en la que están ahora trabajando los arquitectos Elena Gil y Tomás Vega.

La inversión tanto en la construcción del hotel como en la reapertura del edificio de las Tres Campanas es de 1,2 millones de euros.

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