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SERGIO LORENZO
Domingo, 8 de febrero 2015, 10:13
Kazajistán, país de 17 millones de habitantes, que se independizó de la Unión Soviética en 1991, es el primer objetivo de la asociación empresarial extremeña Loabre, que se constituyó a las doce y media de la mañana de ayer en el Palacio de la Isla de Cáceres.
Loabre, compuesta por una veintena de empresarios (casi todos de Extremadura), nace como una entidad sin ánimo de lucro, con vocación de ayuda al tejido empresarial de Extremadura, potenciando y subvencionando a sus empresarios.
Tomás Sánchez, que ha sido una pieza clave para la creación de la nueva asociación, señala que la primera acción que van a llevar a cabo, va a ser una feria de productos extremeños en Astana, la capital de Kazajistán. ¿Por qué ese país? Porque desde hace dos años está haciendo negocios en ese país euroasiático un miembro de Loabre, Celso Anka, nacido en 1949 en Jerez de los Caballeros. El grupo Anka tiene su central en Astana y dispone de dos delegaciones más, en Almaty y Urka Menegor. Su actividad es la construcción y la compraventa de chatarra, contando con una plantilla de 56 empleados en ese nuevo país. Sus instalaciones disponen de vías férreas donde entran trenes de mercancías para hacer carga y descarga. Celso Anka también tiene negocios en Alemania.
Ayer los empresarios de la nueva asociación hablaban de las grandes posibilidades de comercio en este país, muy aficionado a la halterofilia (se han celebrado allí los campeonatos del mundo) y al ciclismo (un corredor del equipo ciclista del Astana ha ganado el tour de Francia).
«La feria en Kazajistán la queremos hacer la última semana de mayo de 2015. Sería una feria similar a la que se realiza en Ifema en Madrid», indica Tomás Sánchez, que señala que ya han hablado de este proyecto con Cristina Teniente, vicepresidenta del Gobierno de Extremadura.
Tomás Sánchez recalca la importancia para los empresarios extremeños de Kazajistán, ya que está en la Unión Aduanera (Rusia, Bielorrusia y Kazajistán) y a través de este país se puede llegar a un nuevo mercado, ayudando a las empresas que padecen el bloqueo de Rusia, «en menos de un mes ha habido dos misiones a ese país, que conozcamos: de la Cámara de Comercio de Madrid y el IPEX de Castilla-La Mancha».
Los empresarios que forman Loabre llevan realizando reuniones desde septiembre de 2010, uniéndoles el ser la mayoría de ellos extremeños, trabajando unos en esta comunidad autónoma y otros fuera de ella, «las relaciones que hemos establecido entre nosotros nos ha llevado a colaboraciones en negocios puntuales, aprovechando ideas y conocimientos de unos y otros, con efectos positivos para todos», explica Tomás Sánchez, que dice que tras esa experiencia, no ha tardado en surgir la idea de ampliar la base del grupo y crear una estructura sencilla, extensiva a un mayor número de personas que compartan conocimiento y cariño por Extremadura y lo extremeño».
Fijan sus principios en las letras de Loabre. La L de lealtad; la O de obras hacia los demás, cooperación en los proyectos e ideas aportadas por los socios; la A de amor y amistad, con el bien común por encima del propio; la B de bravura para acometer lo comprometido; la R de responsabilidad; y la E de empresarial.
Tras la constitución de la nueva asociación, los empresarios se reunieron con la alcaldesa Elena Nevado y dos concejales del Ayuntamiento.
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