Draghi sostiene la Eurozona
La previsión de crecimiento es modesta y el BCE debe estar preparado para actuar según la evolución de los Veintiocho
PPLL
Sábado, 2 de enero 2016, 00:14
Secciones
Servicios
Destacamos
PPLL
Sábado, 2 de enero 2016, 00:14
En 2016, Banco Central Europeo persistirá en su política expansiva; con los tipos de interés cercanos a cero y tasas negativas para el dinero ocioso en él depositado, Mario Draghi mantendrá el programa de compra de deuda pública (Quantitative Easing) al menos hasta marzo de 2017, pese a que el Tesoro norteamericano ha comenzado ya a elevar el precio de dinero. No podría ser de otro modo cuando la previsión de crecimiento de la Eurozona es modesta -habrá que revisar a la baja el 1,8% por los atentados de París-, la inflación -presionada por la caída de los carburantes- no repunta y se prevén problemas concretos en algunos países. En Grecia, el tercer rescate, acordado en agosto pasado, no está todavía en marcha y plantea graves dudas, y España suscita también preocupación por la inestabilidad que parece desprenderse de los últimos resultados electorales. Nuestro país se ha convertido en el motor de la Eurozona, con un crecimiento previsto del 2,7% para el año en curso -el doble que Francia o Italia- pero no parece probable que puedan llevarse a cabo nuevas reformas cuando las anteriores han tenido tan alto coste para el partido en el Gobierno. En consecuencia, será difícil que se cumplan las previsiones de déficit público, por lo que cabe imaginar que Bruselas tendrá que hacer frente a lo inexorable con la habilidad diplomática que ya se ha aplicado ante otros incumplimientos (de Francia o incluso Alemania). En cualquier caso, la política monetaria no es suficiente para garantizar tasas de crecimiento capaces de generar más empleo y prosperidad, y de frenar así el surgimiento de partidos eurófobos y antisistema. El plan Juncker, en concreto, que se lanzó hace un año y que pretendía movilizar 315.000 millones en tres años, funciona al ralentí, y hasta diciembre apenas 34 proyectos habían recibido 5.300 millones aunque se habían movilizado unos 23.000. El crecimiento keynesiano que se perseguía requiere más esfuerzo inversor, que sería más fácil de implementar si se culminara la unión bancaria. Queda, en definitiva, mucho por hacer, y, con la excepción de Draghi, no se advierte demasiado ímpetu en los constructores de Europa.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
La juzgan por lucrarse de otra marca y vender cocinas de peor calidad
El Norte de Castilla
Publicidad
Publicidad
Recomendaciones para ti
Favoritos de los suscriptores
Recomendaciones de HOY
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.