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MIGUEL ÁNGEL MARCOS
Domingo, 7 de septiembre 2014, 08:33
Los colectivos conservacionistas y antinucleares protagonizaron ayer una doble protesta en la comarca del Campo Arañuelo, manteniendo la tradición de celebrar de forma reivindicativa el Día de Extremadura. Por la mañana se concentraron a las puertas del complejo deportivo y de ocio de la Isla de Valdecañas, en El Gordo, para exigir su demolición. Por la tarde se manifestaron por las calles de Navalmoral de la Mata pidiendo el cierre de la central nuclear de Almaraz
A mediodía cerca de un centenar de activistas, según los propios organizadores, llegaron en manifestación hasta los accesos a la Isla de Valdecañas para reclamar al Gobierno de Extremadura que cumpla la sentencia que dictó hace meses el Tribunal Supremo para que el terreno sobre el que se ha levantado vuelva a su estado original al haberse construido siguiendo un procedimiento ilegal.
También desvelaron que han pedido al propio Gobierno regional y a los ayuntamientos de El Gordo y Berrocalejo, en cuyos términos municipales se ubica, el acceso público a los caminos, calles, jardines y playas de la isla.
Por la tarde la mayoría de los participantes se trasladaron a Navalmoral, ahora convocados por el Foro Extremeño Antinuclear, para protagonizar la procesión de la 'Santa Radioactividad del Perpetuo Riesgo', disfrazados de nazarenos antinucleares y a los acordes de música de Semana Santa, en un recorrido que les llevó desde el edificio multiusos a la plaza de las Minas para terminar en el Jardincillo con la lectura de un manifiesto.
En el mismo se preguntan si 60 años no son suficientes para poner fin a la era nuclear, preguntándose que qué más necesita la humanidad y el planeta para salir de una era que en tiempos de paz «ha causado numerosos estragos y muerte por radioactividad».
En el caso concreto de España dicen que el parque nuclear representa la mitad de la producción de origen eólico y que se ha podido subsistir en los meses en que todas las nucleares estaban inoperativas, para terminar incidiendo en las toneladas de «residuos mortales que se dejarán a las generaciones venideras sabiendo que están activos durante miles de años».
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