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CRISTINA NÚÑEZ
Sábado, 20 de mayo 2006, 02:00
Una poesía límpida, casi prosa poética, es el recurso formal sobre el que José Manuel Díez desanda el camino de lo vivido y se interna en el pasado. «Al ver el abrecartas, por ejemplo, pienso en Berta, en sus ojos, en sus manos y en las cartas que un día tuvo a bien enviarme desde el amor. Las cartas que yo abrí con la urgencia del deseo con aquel abrecartas afilado; y era como romper con él la niebla para encontrar la luz en las palabras». Los versos pertenecen a 'La caja vacía', la obra premiada en el XVIII premio de poesía Cáceres Patrimonio de la Humanidad. Ayer fueron leídos por el autor durante la entrega de este galardón, un acto que sirvió para dar cuenta del buen estado de salud de este premio, al que se presentaron un total de 82 autores españoles e internacionales.
Por primera vez en dieciocho años ha recaído en un autor extremeño, una cuestión celebrada por los miembros del jurado y por los asistentes a este acto cultural. Natural de Zafra, Díez destaca, además de por su juventud, 27 años, por formar parte del grupo 'El desván del duende', una formación musical que se abre paso en el panorama extremeño. Bifurcación de vocaciones. «La poesía ha sido un descubrimiento, es un modo de expresión, una forma de sentir y tiene mucho que ver con otras expresiones artísticas que me interesan como es la música. Dentro de los géneros literarios es lo que más me gusta hacer», aseguró ayer Díez antes de recibir el premio, 6.000 euros en metálico y la publicación de la obra en la editorial 'Visor'.
Cambio de rumbo
Acerca del poemario, el autor indicó que la búsqueda del yo gravita sobre todos sus versos. «Hablo mucho de mí mismo, de experiencias cercanas, de la familia». Representa un considerable cambio de rumbo respecto a su anterior libro de poesía, '42', editada por la extremeña 'Nuevas letras' y que contiene versos más sociales y combativos que 'La caja vacía', un autorretrato intimista, una especie de espejo personal hecho a base de palabras.
Teófilo González Porras, miembro y secretario del jurado, ensalzó el tono intimista de la obra,y «la espléndida calidad que destilan estos versos», un aspecto que, aseguró, hacen albergar esperanza sobre el autor y sobre el propio premio, que va ganando vigor año tras año. La concejala de Cultura, Cristina Leirachá, hizo hincapié en que la apertura de las bases -pueden presentarse autores noveles- ha conseguido popularizar este premio y darle nuevos bríos.
El alcalde José María Saponi aseguró que el premio de poesía Cáceres Patrimonio de la Humanidad tiene un prestigio que no se basa en lo económico, sino en su calidad formal y en «la hermosísima colección que se edita».
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