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ÁLVARO VALVERDE
Viernes, 15 de septiembre 2006, 03:46
HOY sale de la estación de Salamanca el expotrén Extremadura, una exposición itinerante que recorrerá, hasta el 17 de octubre, veintiuna ciudades de toda España. La iniciativa, promovida por la Junta, la primera de gran alcance que lleva a cabo el ambicioso proyecto de Marca Extremadura, pretende mostrar a los potenciales visitantes, sean extremeños (fuera de aquí viven alrededor de 1.600.000) o no, la Extremadura de hoy, alejada de los tópicos y estereotipos que, por desgracia, aún menudean por ahí.
La del viaje es una de las ideas primordiales de la historia de Extremadura. El de los romanos o el de los musulmanes entrando en estas tierras; el de los cristianos de las órdenes de Alcántara o Santiago volviendo a entrar, el de los conquistadores surcando el océano o el de los trashumantes de la Mesta atravesando el territorio con sus ganados. La historia de Extremadura es una concatenación de viajes, algunos gozosos y otros dramáticos, como el de los emigrantes. Y si el viaje más natural de Extremadura es el de las cigüeñas, el más esperanzador es el del futuro, adonde se encamina hoy la región.
Por eso la idea motriz de la exposición es también la del viaje, simbolizado en el propio espacio del tren que servirá para alojarla. Un viaje por una Extremadura nueva, que avanza hacia el futuro sin olvidar el equipaje del pasado.
Pero no hay viaje sin viajero y sin camino. En la exposición, el viajero es la cigüeña y los caminos, los de la imaginación. El propio logotipo de Marca Extremadura incluye estos dos elementos: el ave mágica y la ruta. La magia de la fábula de una cigüeña en contacto con las diferentes generaciones de extremeños y sus valores primordiales; la vivencia individual de historias de contrastes entre la realidad actual de Extremadura y las de otras comunidades; y la detección de esos estereotipos que ya es necesario cambiar.
En el discurso museológico se aúnan, pues, los simbolismos de la cigüeña, como vuelo del presente hacia el futuro, y del camino, entendido como el referente de continuidad de lo mejor del pasado.
La exposición se articula, sí, sobre la idea del viaje y se organiza sobre tres ejes argumentales: el viaje temporal, el viaje físico y el viaje conceptual. Todos ellos se desarrollan a lo largo de los cuatro vagones mediante la utilización de diversos recursos audiovisuales, interactivos, gráficos, de textos, sonidos, olores, texturas, etc.
El primer eje se articula en torno a La Fábula de la cigüeña, un relato en cuatro capítulos que nos cuenta cómo el ave va construyendo su nido en Extremadura desde que es una cría hasta que se convierte en adulta. Ese nido que va componiendo poco a poco simboliza a una región que se ha edificado de la misma manera, entre todos, fruto del tesón y del esfuerzo. La cigüeña construye su gran nido de futuro a partir de su encuentro con cuatro generaciones de extremeños que, junto a la fábula, constituye ese viaje temporal: la generación de los abuelos, de los que aprende el sentido del trabajo duro y del sacrificio; la generación de los padres, de los que aprende el valor de arriesgarse al cambio; la generación de los hijos, de los que aprende la importancia de la formación y el aprendizaje y la generación de los nietos, de los que aprende la trascendencia de la imaginación.
La realidad de Extremadura se muestra en el segundo eje, que encarna la idea del viaje físico. Se presenta la actualidad de la región desde un punto de vista sorprendente. Los hechos que suceden son vistos desde lo singular y extraordinario por la sencilla razón de que son exclusivos de esta tierra. Así se recorren las ideas de la Nueva Extremadura, el Bienestar, la Universalidad y la Innovación y la Educación.
De la realidad de Extremadura se extraen tres hitos de gran importancia, que conforman el llamado viaje conceptual, tercer y último eje del discurso expositivo. El primero trata de los tópicos o preconceptos que existen sobre los extremeños en otras Comunidades; el segundo, de la autenticidad y excelencia que hay en Extremadura gracias a su patrimonio monumental, natural, gastronómico y festivo; y el tercero se centra en la imaginación como motor de desarrollo.
Esos tres nudos reflejan una evolución en el tiempo. La percepción anquilosada y basada en tópicos de los extremeños se muestra como algo perteneciente al pasado; lo genuino y excelente de Extremadura como nuestro presente mejor conservado y la Sociedad de la Imaginación como nuestro mejor proyecto de futuro.
¿Cómo se ha concebido esta exposición? Ya que el objetivo fundamental era el de poner en cuestión los estereotipos sobre Extremadura y los extremeños, hemos decidido, antes que nada, neutralizarlos. Así, los rasgos básicos de la muestra quedarían definidos de la siguiente manera: a la presunta Extremadura del atraso hemos contrapuesto la de la innovación y la modernidad; a la que ven, apagada, en blanco y negro, la de la luz y el color; a la seria y adusta, la del humor y el guiño irónico; a la de la monotonía, la de la diversidad; a la de la inmovilidad, la del dinamismo; a la de la simplicidad, la de la complejidad; a la del conformismo, en fin, la de la audacia.
El conjunto de recursos expositivos que permiten materializar de cara al público los mencionados ejes en formas, colores, reclamos interactivos, sugerencias y otras cuestiones se ha seleccionado y diseñado atendiendo a diversos factores como la inmediatez de la percepción del visitante; el elevado impacto emocional que pretenden producir; la capacidad para envolverlo en un ambiente agradable, sugerente y mágico con las luces, el sonido y los olores propios de la experiencia de los sentidos que proporciona Extremadura; todo ello queda integrado en la dinámica que proponen las historias narradas y las secuencias de datos suministrados y permite la participación activa de todo tipo de personas.
Es, en suma, una exposición pensada para la gente de la calle, para todos. Porque quiere ser un reflejo de lo que somos y de lo que queremos ser, es imaginativa, interactiva, dinámica y tecnológica. Pero sobre todo, está cargada, como esta tierra, de emoción.
Así se presenta el expotrén. Como nuestra propia y rica realidad. La de una Extremadura cercana, excelente, auténtica e innovadora que ha decidido salir definitivamente de su última encrucijada.
ÁLVARO VALVERDE es comisario de la exposición
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