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Badajoz

La finca municipal Las Arenosas se convierte en un estercolero, dice la oposición

El PSOE propone reservar una parte para instalar placas de energía fotovoltáica

ROCÍO ROMERO

Sábado, 14 de octubre 2006, 02:31

Una cadena anudada es la única protección de la finca Las Arenosas, de propiedad municipal, que se ha convertido en el destino de los materiales sobrantes de obras, el cementerio de los vehículos municipales, el almacén de los contenedores metálicos de basura y de un largo etcétera de propiedades del Ayuntamiento, inservibles o inutilizadas.

La voz de alarma la dio ayer el concejal socialista Moisés Cayetano, mientras que el edil encargado de la finca, Inocente Mayoral, no contestó a las críticas de la oposición. Un equipo del diario HOY se trasladó hasta la finca, en la carretera de Olivenza, una vez pasada la prisión, para comprobar 'in situ' el estado de las nves, la maquinaria y los objetos que guarda.

El acceso no presenta ningún problema, no tiene vigilancia, no existen perros protectores (un par de canes descansaban bajo los vehículos abandonados) y apenas una cadena sin candado ofrece la única resistencia para entrar en la finca, que también sirve de lugar de pasto de numeroso ganado que campaba ayer sin ningún problema por los terrenos del Ayuntamiento.

El Consistorio compró esta finca bajo el mandato de Manuel Rojas, que delegó en Gabriel Montesinos su gestión, a quien le correspondió la Concejalía de la finca. Montesinos puso en marcha una escuela taller relacionada con profesiones agrarias una vez que fue elegido alcalde. «El PP abandonó este proyecto», comentó Cayetano, quien aseguró que con los populares «jamás ha habido un proyecto y sigue sin haberlo». El edil dijo que «ahora la finca es un estercolero, un vertedero de ripios, acumulación de trastos viejos y de material de derribo».

A los montones de vertidos de tierra procedentes de las zonas ajardinadas de la ciudad se suman otros objetos, como cientos de alcorques de árboles realizados en piedra, juegos infantiles de hierro oxidado y un camión incendiado.

El diario HOY fotografió ayer, sobre las 12,50 horas, a un camión municipal vertiendo restos vegetales en la finca, que accedió a los terrenos y se dirigió directo a la zona donde se amontonan estos restos sin preguntar a quienes habían abierto la puerta, introducido su vehículo y paseaban entre los escombros el motivo de su visita.

Junto a la valla de acceso se encuentran 16 pipicán, unas instalaciones que compró el Consistorio para que los perros se acostumbraran a hacer sus deposiciones en ellos, farolas de hierro y contenedores de basura de los que se encuentran actualmente en las calles: algunos rotos y otros a los que solo les faltan las ruedas.

Junto a un montón de adoquines, dos estatuas de granito que recuerdan al Porrina yacen en el suelo, al igual que otra escultura de cuerpo entero realizada en escayola, y una columna o pilar de granito.

Si este es el aspecto de los exteriores de la finca, entrar en alguna de las dos naves da cuanto menos un poco de 'respeto'. En la mayor de ellas se está cayendo el aislante del techo, las paredes están rotas, algunas de ellas con grandes agujeros y ripios desperdigados por el suelo. Entre ellos, hasta ocho cortadoras de césped marca Honda arengadas por el suelo, motores desmontados, armarios, taquillas, palés de madera, tarras de plástico llenas de líquido, sacos de escayola, bancos, sillas y mesas rotas. Unos asientos de vehículos, restos de gomas, libretas y papeles forman el resto del contenido de la nave. Sin embargo, una de las habitaciones está barrida y cuenta con dos sillas y una mesa, por lo que parece que alguien se ocupa de mantener adecentada una sola habitación.

La situación de la otra nave, de planchas de metal, es similar. Parte del techo se ha desprendido y guarda numerosos sacos de abono y escayola, algunos abiertos, y la puerta está tirada en el suelo.

En el lateral de esta nave se encuentran almacenados los contenedores de metal, innumerables, junto a los que se encuentran otros de plástico. De las otras dos pequeñas casetas que se encuentran en la finca han desaparecido los cables, los cuadros eléctricos y hasta una de las puertas.

Carretillas abandonadas, depósitos de agua oxidados, canchas de baloncesto sin cestas, dos remolques de vehículos y chapas tambien se encuentran en la zona.

Se mantienen en pie las estructuras de los viveros y existen los pilares de lo que sería una nueva edificación, que se quedó en sus principios.

Con el PP

En agosto de 1999, el entonces concejal encargado de la finca, Germán López Iglesias, apuntó la conveniencia de la venta de la finca, su arrendamiento o la suscripción de un convenio para garantizar la continuidad de un uso de formación en el sector agrícola. Hace dos años, en junio de 2004, el primer teniente de alcalde, Alejandro Ramírez del Molino, anunció que la finca sería el lugar al que se destinarían los materiales sobrantes de las obras realizadas por el Ayuntamiento. De esta manera, y según dijo él a este diario, estos materiales se podrían usar para futuras obras y ahorrar algún dinero al Ayuntamiento.

Este verano Alfredo Guerisoli propuso crear en esta finca una ciudad deportiva para el CD Badajoz, pero el Ayuntamiento rechazó esta opción. La propuesta era ambiciosa, pues estaría equipada con campos de fútbol, zonas de entrenamiento, vestuarios muy modernos -con proyección de vídeos, música funcional e incluso cafetería-, centros de rehabilitación en aguas contracorrientes, saunas, piscinas o gimnasios de rehabilitación y de musculación.

La propuesta del concejal socialista, Moisés Cayetano, consiste en reservar una zona del terreno para la instalación de placas de instalación fotovoltáica, regenerar los invernaderos y revitalizar la escuela taller.

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