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MATEO BALÍN
Martes, 28 de noviembre 2006, 10:30
Todo surgió de un encuentro casual en mayo de 2005. Luis Pastor (Cáceres, 1952) viajaba a Lanzarote junto al cineasta Montxo Armendáriz para presentar un documental sobre los pueblos de Extremadura. Una vez allí aprovecharon para hacer una visita a José Saramago, vecino e hijo predilecto de la isla, que regaló a Pastor sus 'Obras completas de poesía'. «Te voy a musicar», le espetó medio en broma el cantautor. Meses más tarde ya había «sacado» música a 14 poemas y se atrevía a cantarlos tanto en español como en portugués. Después de los pertinentes retoques, hoy ve la luz 'En esta esquina del tiempo", un disco libro donde abunda el lirismo mágico del Premio Nobel.
Poco o nada se conocía en España de la obra poética de José Saramago, escrita en su totalidad hace más de 40 años. Algo que no le importó a Luis Pastor . Sus versos eran tan «bellos y frescos» que llevaba consigo la intemporalidad y trascendencia de un genio. Y, sin dudarlo, se lanzó al ruedo. Con un idioma que conocía pero no dominaba, y el difícil privilegio de musicar a todo un intelectual de la talla de Saramago, de 84 años.
«Es el disco que siempre he soñado. Por el idioma, mi cercanía al universo musical portugués, y el tributo a un poeta, algo que no hacía desde que comencé mi carrera musical», señala Pastor , en cuyo disco se compilan versos líricos que hablan del amor y otros sobre temas más sociales y personales «con una vigencia que yo asumiría hoy en día».
Para el trovador extremeño, símbolo de la antifranquismo militante, es en estos poemas «desconocidos» donde se forja la temática de sus mejores novelas, la que más tarde acabaría agradeciendo la academia sueca con el Premio Nobel de Literatura.
Satisfacción mútua
El resultado de 'En esta esquina del tiempo', donde también ponen su voz Pasión Vega, Joao Alfonso y Lourdes Guerra, es doblemente satisfactorio. Tanto para el músico como para el literato. «José (Saramago) ha quedado contento de que alguien musicase sus poemas y del resultado final. Todo un halago», reconoce Pastor , que dice sentirse «más vivo que nunca» a sus 54 años y con ganas de probar los versos de otros poetas, caso del granadino Luis García Montero.
Otro de los motivos de alegría personal para Pastor ha sido plasmar el objeto encubierto del disco. Acercar los puentes que separan a España y Portugal. Dos países tan cercanos y a su vez tan lejanos. "Las barreras culturales las crea el mercado. Pero en este periodo de identidades supranacionales tendríamos que pensar en la Federación Ibérica de la que habla Saramago, al menos para enriquecernos musicalmente", aconseja el trovador de largo cabello blanco.
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