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TRIBUNA EXTREMEÑA

Por un voto responsable e independiente

FRANCISCO BIEDMA CABET

Viernes, 25 de mayo 2007, 03:38

PRÓXIMAS las elecciones autonómicas y locales es necesaria alguna reflexión sobre el acto que realizaremos el domingo.

Dice la Academia que 'responsable' es aquella persona que pone cuidado y atención en lo que hace o decide. Y nunca mejor aplicado, en este caso, donde nos jugamos tanto.

Una responsabilidad nacida de una seria reflexión sobre tres cosas fundamentales: el programa electoral, la gestión efectuada por el equipo de gobierno en el poder durante estos cuatro años y tercera: el conocimiento de los candidatos, especialmente en el caso de las elecciones en municipios pequeños, donde la gente se conoce desde siempre.

Quizás estemos rodeados de demasiados votantes irresponsables, que no se leen absolutamente nada del programa electoral, que les da igual la gestión y logros conseguidos en los cuatros años y les da igual el nombre y apellidos de los que van a ser sus representantes.

Y responsabilidad, también nacida de la reflexión sobre las promesas efectuadas, porque muchas de ellas, sabemos a ciencia cierta que no serán cumplidas, principalmente por motivos económicos. Aunque sea menos llamativa, es mucho más creíble una propuesta concebida con los pies en el suelo que no aquella otra, dicha para llamar la atención. Responsabilidad que nos haga también pedir explicaciones por las promesas incumplidas.

El otro aspecto importante que da título a esta colaboración es el de 'independiente'. También señala la academia que 'independiente' es toda persona que sostiene sus derechos y opiniones sin admitir intervención ajena. Lo cual es tremendamente importante en cuánto no vernos influenciados por nadie ni nada en nuestro derecho al voto. Y cuando digo nadie ni nada me refiero en primer lugar a la ideología. Y es que parece que para muchos votar a un partido determinado es algo que tiene que ser obligado por principio, independientemente de los otros factores expuestos: programa, gestión realizada y candidatos. Votar a una ideología fija por los siglos de los siglos no debiera ser como profesar la fe a una determinada virgen.

Por otro lado, la ideología va siendo cada vez más algo caduco. Seguir pronunciándose en términos de derecha es izquierda quizás sea pronto un fósil llamado a desaparecer, como lo fue la diferenciación entre patricios y plebeyos, esclavos y libertos, güelfos y gibelinos, isabelinos y carlistas, etc. ¿Acaso no se están ya mezclando cada vez más ambas ideas? Pensar que toda la realidad política se concentra en dos polos: izquierda y derecha, es quizás y especialmente en las elecciones municipales: tener estrechez de miras e incapacidad de evolución histórica.

Y si en un principio alguien no quisiera renunciar a su ideología a la hora de votar, está en su perfecto derecho, pero ello cada vez tiene menos influencia, especialmente a nivel municipal. ¿Cuál es la ideología que me recoge mejor la basura o me organiza mejor un festejo? La buena gestión, los hechos, el trabajo, las personas, el talante, la honradez, la transparencia, la información veraz y el sentido común, debieran ser cada vez más los factores más importantes a tener en cuenta a la hora de depositar nuestro voto en la urna. Es el predominio de las personas y las ideas frente a las siglas.

Pero más que a ideología, cuando hablo de independencia me refiero especialmente a otros aspectos como pueden ser: intereses económicos o de poder, que los hay en política en muy alto grado y en todas las opciones, aunque sea de una forma encubierta y camuflada. Independencia de marcas publicitarias y empresas que pretenden sacar tajada. Independencia del qué dirán, de los amigos, los vecinos o la familia, si sospechan que simpatizo con aquel partido que no es de su agrado. Independiente de devociones religiosas. Independiente de la herencia, la costumbre, el favor, el odio o el rencor del pasado. Independiente de la presión (aunque sea inconsciente) familiar, profesional o económica. Como escribía F. Nietzsche: «Ser independiente es cosa de una pequeña minoría, es el privilegio de los fuertes»

Votemos en conciencia a aquel partido que represente mejor nuestros intereses, a aquel que se acerque a los verdaderos problemas de los ciudadanos extremeños, a aquel que de una verdadera participación a sus militantes y simpatizantes, a aquel que tenga muy en cuenta al tejido asociativo de la población, estableciendo fórmulas de enlace con ese tejido pero sin peajes, sin cuotas que les vinculen para siempre. Votemos a aquel partido que incorpore y se asesore de personas competentes y con ganas de trabajar, a aquel que intente ilusionar a los jóvenes, a aquel que denuncie o intente atajar permanentemente las carencias de nuestra comunidad o población, a aquel que huya de la burocracia y muestre una actitud humanizadora de la sociedad, a aquel que apueste por el progreso y la justicia social, a aquel que sepa integrar entre sus candidatos a personas serias, responsables, trabajadoras, honestas y sinceras, alejadas de la corrupción, la prepotencia y la arrogancia. Votemos a aquel partido que rechace el pacto fácil e inmediato, a aquel que le parece un despilfarro y una inmoralidad el excesivo gasto en propaganda electoral, a aquel que apueste claramente por la Democracia, la Constitución y los Derechos Humanos, a aquel que en sus estatutos aparezca en mayúsculas la palabra Ética, a aquel que no marque para siempre el dintel de la puerta de las casas de los que no le han votado, a aquel que no tenga por norma perseguir al que discrepe de sus opiniones o actuaciones, a aquel partido que escucha al pueblo y lucha por él. Votemos a aquel partido que rechace al político como profesión, al político del mercadeo de votos, al político inaugurador y visitador, que lo hace casi exclusivamente en los días previos a las elecciones, a aquel que no entra en insultos y descalificaciones personales e hirientes, a aquel partido que alguna vez sea capaz de decir: «perdón, nos hemos equivocado» o alguna vez sea capaz de decirle a la oposición palabras como gracias o enhorabuena por esa idea o gestión.

Es difícil expresar con un voto todo lo que pensamos, pero por favor no nos quedemos en casa, que es la actitud más cómoda pero también la más irresponsable. Y sobre todo es la actitud que más impide después criticar toda gestión efectuada por los representantes electos. Votemos masivamente el próximo domingo. Y si después de cuatro años, creemos que ese, nuestro partido elegido, nos ha defraudado, votemos a otro. Esa es la verdadera democracia.

FCO. BIEDMA CABET es licenciado en Física y profesor de Bachillerato en Fuente de Cantos

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