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ÁNGELA MURILLO
Martes, 18 de septiembre 2007, 15:42
Más de tres mil personas (dos mil sentadas y el resto de pie) abarrotaron anoche la explanada de la Alcazaba pacense. El Festival de Flamenco de Badajoz, que arrancó con cuarenta minutos de retraso y un vídeo de paisajes extremeños como presentación, no defraudó a los aficionados al cante 'jondo' que se dieron cita en tan emblemático enclave.
El público fue llenando el recinto amurallado desde las nueve de la noche. Este espectáculo musical ha logrado congregar en la capital pacense a cuatro primeras figuras del cante y el baile flamenco: Niña Pastori, la cantaora extremeña Esther Merino y los bailaores Antonio Canales y Manuel Liñán. Cada uno de ellos subió al escenario acompañado por sus respectivos cuadros flamencos.
Esther Merino ejerció de anfitriona y abrió el concierto arropada por sus músicos y palmeros. Ataviada con traje blanco de faralaes, la joven cantaora de Gévora se metió en el bolsillo a sus paisanos. El espectáculo de esmerada sonoridad tocó varios palos del flamenco: fandangos, jaleos extremeños, bulerías y tanguitos de Badajoz. Con su potente voz, Esther Merino logró que el público se levantara rendido a sus pies.
Carácter en el escenario
El carácter sobre el escenario llegó de la mano del granadino Manuel Liñán, que arrancó una sonora ovación con su potente taconeo. Los fandangos y soleares del bailaor estuvieron llenos de la fuerza y la frescura propia de un artista joven.
Antonio Canales apareció ante el respetable maquillado y con camisa gitana clásica. El bailaor no defraudó al respetable en las dos ocasiones que salió a escena. Sus tres primeros bailes estuvieron colmados de palmas, tacón y garbo. El flamenco de 45 años dejó paso en el escenario a sus jóvenes bailarines, para después reaparecer aún con más fuerza.
La compañía de Canales ofreció un repertorio con pureza, pero innovador al mismo tiempo. Hubo jaleos extremeños, farrucas y bulerías rápidas de la Plaza Alta. Antonio quiso recordar a los aficionados extremeños «que, además de los jaleos, en Badajoz también existe tradición de bulerías».
La Niña Pastori fue la última en actuar en una noche que llenó de gente los jardines de la Alcazaba durante tres horas.
La artista gaditana, vestida de largo y con mucho escote, hizo un recorrido por buena parte de su discografía, sin pasar por alto sus dos últimos trabajos: 'Joyas prestadas' y 'Joyas propias'.
No faltaron temas emblemáticos de su repertorio como 'La tata', 'Cai', 'Puede Ser', 'Cuando nadie me vea' y su versión de la mítica 'Mediterráneo'.
El concierto de la pasada noche se enmarca en las celebraciones de 'Guadalupe 2007. Año Jubilar'.El Festival Flamenco de Badajoz ha sido posible gracias al patrocinio de las empresas Mahou y El Corte Inglés.
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