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Miguel de Unamuno y Fernando Pessoa, dos de las grandes figuras literarias de España y Portugal. :: HOY
Las relaciones literarias y artísticas entre Portugal y España (1890-1936), en el MEIAC
SOCIEDAD

Las relaciones literarias y artísticas entre Portugal y España (1890-1936), en el MEIAC

Suroeste es un viaje en el tiempo para conocer la realidad estética del otro lado de la fronteraEl Simbolismo es el reconocimiento a un proceso de modernidad que creía en la obra de arte como un elemento en pleno diálogo no sólo con el mundo, sino con los diferentes lenguajes artísticos

SUSANA GIL LLINAS Y ANTONIO SÁEZ DELGADO rayadepapel@hoy.es

Sábado, 6 de marzo 2010, 01:16

Hablar de la literatura de principios del siglo XX supone hacerlo, sin duda, de un periodo apasionante, en el que se dieron cita muchas circunstancias que convirtieron aquel momento en un territorio mítico dentro de la historiografía literaria. Pero el tiempo comprendido entre 1890 y 1936, conocido internacionalmente como Simbolismo, es mucho más que eso. Es el reconocimiento a un proceso de modernidad que creía en la obra de arte como un elemento en pleno diálogo no sólo con el mundo, sino con los diferentes lenguajes artísticos del momento.

La situación en España y Portugal no era diferente, con el agravante de los evidentes paralelismos históricos que protagonizan ambos países. Lejos de la Europa de más allá de los Pirineos y sin saber muy bien lo que se cocía en el hervidero cultural del otro país ibérico, los creadores peninsulares emprendían un destino común, a menudo sin ser conscientes de ello. Inauguraban el camino de la modernidad estética en la Península, acariciaban con sus manos la posibilidad de ser dueños de su propio tiempo.

La exposición 'Suroeste. Relaciones literarias y artísticas entre Portugal y España 1890-1936' ofrece una oportunidad única para acercarnos a la realidad de aquellos dos países que luchaban por poner su reloj estético a la hora de Europa.

En un tiempo dominado por la llegada de los diferentes movimientos de Vanguardia, la exposición concede una especial atención a la literatura y a sus autores como centro donde converge un universo de relaciones que cruza con una maravillosa naturalidad la frontera entre lo personal y artístico, tejiendo un lienzo de contactos nunca hasta el momento puesto de relieve.

Escritores, artistas plásticos, fotógrafos, ilustradores, traductores, editores, músicos, directores de cine. todos los protagonistas de esta aventura vital y estética tienen cabida en esta exposición, que ofrece un amplio panorama no sólo de los autores más importantes de la época, sino de un notable conjunto de autores «secundarios», que conforman el verdadero telón de fondo de la literatura y el arte del momento.

Un viaje por la modernidad

Estructurada en tres grandes secciones (el tiempo del simbolismo y del modernismo, 1890-1914; el estallido de la Vanguardia, 1915-1926; y de la «segunda vanguardia» a la Guerra Civil española, 1927-1936), Suroeste es un viaje en el tiempo, un periplo por la sintonía que acercaba a españoles y portugueses con un objetivo común: conocer la realidad estética de más allá de sus fronteras, cruzar o saltar la raya que separaba a ambos países como el mejor antídoto contra el provincianismo. Y lo hace a través de seis salas dedicadas a los autores más importantes en el proyecto, entre los que se cuentan grandísimos nombres de las literaturas española y portuguesa: Eugénio de Castro, Miguel de Unamuno, Teixeira de Pascoaes, Fernando Pessoa, Ramón Gómez de la Serna y José de Almada Negreiros.

A través de libros, revistas, manuscritos, cartas, documentos, pinturas, dibujos, piezas sonoras o películas, la muestra es una oportunidad única para acercarse a aquel tiempo mágico, en el que la sombra de «lo nuevo» se convirtió en un fantasma que corría ante los ojos desesperados de los escritores y artistas. Eugénio de Castro, introductor del Simbolismo en Portugal, fue amigo de Unamuno, quien a su vez lo fue también del poeta del Saudosismo, Teixeira de Pascoaes. Alrededor de estos tres autores gravita una galaxia de escritores que comprende desde Rubén Darío (que admiró a Castro) hasta Francisco Villaespesa, admirador de ambos e introductor del simbolismo (el modernismo en nuestro país) en España, ante la mirada de Unamuno, siempre atento a lo que ocurría en el país de Camões.

Ya en el ámbito de los movimientos de vanguardia, el mayor autor peninsular del momento, Fernando Pessoa, a pesar de no ser nunca un hombre muy interesado por la cultura española, sí mantuvo contactos con algunos escritores andaluces vinculados al Ultraísmo, y escribió numerosos manuscritos dedicados a escritores españoles o a aspectos de la vida cultural o política de nuestro país. Todos esos materiales estarán presentes en Suroeste, como también lo estarán las numerosas colaboraciones realizadas por Ramón Gómez de la Serna (que llegó a vivir en Estoril a principios de los años veinte) y José de Almada Negreiros (que hizo lo propio en Madrid a finales de esa década), tanto en el mundo de la literatura y la edición como en el de las artes plásticas, donde Almada es un auténtico lugar de referencia.

Pero Suroeste no es tan sólo estos grandes nombres destacados, sino un auténtico enjambre de creadores entre los que no podemos olvidar a pintores como Amadeo de Souza-Cardoso, Mário Eloy o Daniel Vázquez Díaz, ilustradores como Leal da Câmara, Fresno o Bagaría, escritores como Enrique Díez-Canedo, César González-Ruano, Andrés González-Blanco, Adriano del Valle. Una auténtica generación de autores consagrados a la aventura de vivir ese tiempo sin fin, universal, que fue el Simbolismo en su perspectiva ibérica.

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