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Hallan cien perros congelados en un chalé de Cáceres
REGIONAL

Hallan cien perros congelados en un chalé de Cáceres

Los almacenaba un hombre que se dedica a la compra-venta ilegal de cachorros traídos a España de forma Ilegal desde Eslovaquia

E. F. V.

Miércoles, 24 de marzo 2010, 10:27

«Nos parece espeluznante». La frase fue pronunciada ayer por los responsables de la Asociación Protectora del Animales de Cáceres tras conocer el hallazgo de 100 cachorros de perro que habían sido congelados en una cámara frigorífica por un hombre dedicado a la compra-venta ilegal de perros procedentes de Eslovaquia.

El suceso fue dado a conocer por la Guardia Civil y provocó la rápida reacción de las protectoras. «Sólo esperamos que la Justicia intervenga con todo su rigor para evitar que el culpable de estos hechos pueda volver a dedicarse a esta actividad», afirmó un responsable de la asociación cacereña.

Estas palabras fueron pronunciadas después de que el portavoz de la Guardia Civil en Badajoz, Manuel Rubio Leal, comunicase el desmantelamiento de un centro ilegal de venta de perros en Cáceres y la detención de su titular, un hombre de 33 años que se dedicaba a la venta de cachorros con pedigrí comprados en Eslovaquia con grandes malformaciones y precarios cuidados sanitarios.

La operación 'Toys' ha concluido con una acusación múltiple contra el gestor del negocio. Se le considera responsable de los delitos de estafa continuada, intrusismo profesional, falsedad documental y contra la ordenación del territorio, acusaciones que podrían aumentar si se demuestra que cometió delitos fiscales y de maltrato animal.

Pero ése es sólo el final de una actuación que comenzó seis meses atrás cuando el Servicio de Protección de la Naturaleza de Badajoz (Seprona) tramitó las denuncias de varios ciudadanos que manifestaron haber adquirido cachorros de perros «que morían al poco tiempo de su compra o se encontraban con grandes malformaciones».

Siempre aparecía como vendedor un vecino de Cáceres propietario de unas instalaciones ubicadas en el polígono ganadero (junto a la carretera de Torrejón el Rubio). Luego se constató que no estaba autorizado para la venta de animales ni contaba con las autorizaciones administrativas. Con estos datos en su poder, la semana pasada se desplazaron los agentes del Seprona a Cáceres junto con los veterinarios de la Junta. Entraron en el chalé sospechoso y encontraron 58 jaulas con 75 cachorros de perros de más de diez razas diferentes: yorkshire, bulldog francés, bichón maltés, shi tzu, schanauzer y caniches, entre otras. Igualmente localizaron cartillas sanitarias no validas, extractos bancarios, medicamentos veterinarios y sellos.

Pero lo que más les sorprendió fueron los cadáveres de casi un centenar de cachorros guardados en dos congeladores. «Seguramente murieron al poco tiempo de su llegada a España y el posible motivo por el que los guardaba era justificar las bajas al proveedor eslovaco con el propósito de lograr una compensación económica o la restitución por otro animal».

La Guardia Civil señala que el detenido compraba perros de entre 3 y 6 meses de vida en Eslovaquia y los trasladaba a España en furgones que nunca llevaban más de tres cachorros.

Estos pequeños envíos no tenían gran valor, pero el detenido ha movido en un solo año 365.000 euros mediante la venta de perros enviándolos directamente al comprador a través de paquetería postal.

Se ha constatado que nunca informaba a los adquirentes de la verdadera procedencia de los animales y que aumentaba en 200 euros el precio si llevaban pedigrí, a pesar de que el documento que certificaba la adquisición era expedido por una asociación no homologada para este cometido. Además, los perros llevaban un microchip que no coincidía con la identificación anotada en las cartillas.

«La compra de perros con pedigrí en ciertos países del Este para su posterior venta en España sin las preceptivas autorizaciones administrativas supone diferencias de cientos de euros respecto de los criadores nacionales», concluye la nota policial antes de aclarar que muchos de los perros vendidos morían al poco tiempo de su adquisición, «posiblemente debido a los precarios cuidados sanitarios desde su nacimiento o una mala praxis veterinaria aplicada por el vendedor y no por un facultativo autorizado».

Como anécdota se señala que a algunos animales les figuran anotaciones de haber sido vacunados con fecha anterior a la de su nacimiento. «Los agentes continúan con las investigaciones orientadas a determinar si las causas de la muerte de los cachorros pueden derivar en un delito de maltrato animal, así como posibles irregularidades fiscales, ya que no emitía factura alguna en las transacciones».

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