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EVARISTO FDEZ. DE VEGA
Lunes, 19 de abril 2010, 02:09
La Asociación de Libreros de Extremadura, de la que forman parte unas 120 librerías de la región, se negará a firmar el Pacto Extremeño por la Lectura de la Junta de Extremadura como medida de protesta por el trato, que a juicio de este colectivo, reciben las librerías extremeñas de la Diputación de Badajoz.
El presidente de los libreros, José María Casado, ha denunciado que en el pliego de condiciones publicado por la Diputación, por valor de 344.000 euros, para la compra de los libros y los materiales especiales que serán enviados a las bibliotecas de toda la provincia, se incluye un baremo que puntúa cuestiones ajenas a los servicios que pueden prestar las librerías.
El portavoz de los libreros considera inadmisible que una de las mejoras que se tendrán en cuenta haga referencia al forrado de los libros. «¿Alguien puede explicarme cuánto tiempo hay que invertir para forrar 22.000 libros? Esto es de chiste», afirmó.
Casado denuncia también que en el pliego de condiciones se valoran por primera vez otras cuestiones que jamás han puntuado: aportar marcapáginas, facilitar información personalizada e individualizada 'in situ' en cada una de las 200 bibliotecas de la provincia, realización de actividades y fomento de la lectura, y aportar bolsas de tela para facilitar el préstamo de libros. «Si siguen incluyendo este tipo de chuminadas, quién sabe si en el futuro darán puntos por regalarle un traje a cada bibliotecario».
No son exigencias
Estas críticas han recibido la respuesta del jefe del Servicio de Bibliotecas de la Diputación de Badajoz, Isidoro Bohoyo, quien ha aclarado que todas esas cuestiones han sido incluidas en el pliego de condiciones como mejoras, pero no como exigencias. «Se trata de establecer criterios de valoración objetivos sobre aspectos que no son obligatorios para presentarse al concurso, pero que sí se tendrán en cuenta porque añaden valor a los materiales que vamos a adquirir».
Bohoyo recuerda que esas mejoras ya se han valorado en concursos anteriores a pesar de que en las bases no se decía qué puntuación obtendrían. «No creo que con esto se perjudique a nadie, tan sólo intentamos sacar el máximo beneficio a los recursos públicos».
La Asociación de Libreros no comparte esta opinión y asegura que esos puntos son completamente novedosos. Del mismo modo denuncia que esas mejoras suponen un descuento encubierto que vulnera la Ley del Libro, donde se fija una rebaja tope del 15%.
Tampoco esta acusación es admitida por Bohoyo, quien considera que no hay vulneración alguna debido a que el concurso no sólo contempla la compra de libros, sino que incluye también la adquisición de otros materiales especiales (CD, DVD, etc.) que se rigen por leyes distintas.
Desde el Servicio de Bibliotecas de la Diputación se aporta un último dato: el concurso que ha provocado la polémica fue adjudicado entre los años 2000 y 2007 a la librería Universitas de Badajoz, propiedad de José María Casado, mientras que en los años 2008 y 2009 ganó esa convocatoria una empresa radicada en el País Vasco.
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