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El SES expedienta a una farmacia por fraude en la receta electrónica
REGIONAL

El SES expedienta a una farmacia por fraude en la receta electrónica

Cargaba al SES medicamentos que no entregaba al paciente, y hay otras tres investigadas también por las recetas

JOSÉ L. AROCA

Lunes, 3 de mayo 2010, 16:32

El SES empieza a tener claro qué hacer para que la receta electrónica no se vuelva en su contra y arruine al sistema sanitario público. Hay que mejorar la prescripción por parte del médico, la responsabilidad de los pacientes, y frenar la avidez de algunos farmacéuticos que presionan al usuario para que se lleve todas las medicinas aunque no las necesite.

A consecuencia de las inspecciones que está haciendo el Servicio de Salud, ha quedado al descubierto el fraude cometido por un boticario en la comarca Tierra de Barros, que ha facturado a la sanidad pública extremeña 2.500 euros en medicamentos que ni siquiera entregó al paciente.

La receta electrónica, que se generalizó en la Comunidad el año pasado, «saca todo lo bueno y todo lo malo», apunta Cecilio Venegas al referirse al caso de ese compañero al que el SES ha abierto expediente administrativo.

El boticario tenía en su poder la receta electrónica con las medicinas que tomaba el paciente, apartaba el pedido regularmente pero ni siquiera las entregaba todas, y sin embargo las facturaba al SES.

Otras tres farmacias, de Cáceres y Badajoz, han sido también expedientadas por otras causas en unos procesos en los que intervendrán los colegios oficiales de farmacéuticos ya que es necesario su informe dentro de los expedientes.

Los presidentes de ambos colegios Pedro Claros (Cáceres) y Cecilio Venegas (Badajoz) han condenado estas prácticas, subrayan que son muy aisladas y que además «siempre ha existido algún caso».

A partir de ahora arranca una investigación que determine la exactitud y alcance de los hechos, la intervención del paciente, y que puede concluir en una sanción que dependiendo de la gravedad conlleva la prohibición de dispensar medicamentos de financiación pública, o hasta el cierre de la botica siempre que en la localidad haya otra.

El Servicio de Salud está reconstruyendo el mecanismo por el cual la receta electrónica le está saliendo más cara de lo que resultaba antes la tradicional. En primer lugar hay problemas al prescribirse en el documento como tratamiento habitual y crónico medicinas de uso esporádico, revelan fuentes del SES.

Esto se produce por la comodidad de algunos usuarios de no tener que ir de vez en cuando a pedir la receta normal (verde o roja según sea trabajador activo o pensionista) para las medicinas que no son de uso permanente; el médico soporta cierta presión en ese sentido por lo cual acaba por no poner trabas.

Pero esto no sería problema si algunas farmacias no se aprovecharan del asunto, y convirtieran en dispensación crónica y frecuente lo que ni el paciente solicita.

«En algunos casos ha hecho que el paciente, presionado por la farmacia, o por la costumbre de guardar medicinas, retire más de lo necesario y aumente el consumo», señala José Luis Sánchez Chorro, subdirector de gestión farmacéutica en el SES.

«Se aprovechan»

La existencia de unas «buenas relaciones» con los colegios oficiales no le impide criticar que haya farmacéuticos que se han «aprovechado» de la receta electrónica.

El paciente va al establecimiento «y no le obligan pero casi, ' te tienes que llevar eso, si no te lo llevas desaparece', cosa que no es cierta, 'tienes que llevarte todo lo que tienes...'. No, no, este tipo de receta te permite ir y lo que tienes disponible si te hace falta te lo llevas y si no no», aclara Sánchez.

Antes la receta 'caducaba' y se retiraba el medicamento en cuestión, «ahora puedes ir cuando lo necesites y tiene que estar disponible».

En el caso particular de la botica de Tierra de Barros ha dispensado «barbaridades» a un paciente sin dárselo. «Estamos hablando ya de un delito y tenemos varios expedientes abiertos».

Los colegios oficiales coinciden con el SES en que «hay que quitar de en medio» a la gente que hace esto.

Sus presidentes Pedro Claros y Cecilio Venegas están seguros de que el aumento del gasto -del 8% el año pasado frente al 4% de media nacional- se debe a la novedad del sistema y ha pasado en todas las comunidades que lo tienen, pero con los meses se va a normalizar.

Claros recuerda que cualquier facilidad sanitaria que se da a la población provoca inmediatamente un aumento de la demanda. Su compañero Venegas estima que desde el médico no se le da a la receta la importancia que tiene.

Ellos han pedido al SES dos cosas, tener conocimiento de la última fecha de retirada de cada medicina, que no lo saben, y un teléfono público de atención al usuario para incidentes con la receta.

«Siempre hay quien tiene la tentación». Pero se trata de casos muy aislados entre las 700 boticas abiertas en la región, defiende el presidente. «Que hay farmacias que meten la pata lo sabemos todos, pero el colegio colabora con la Junta para que no ocurra y somos los primeros interesados».

«Si hay algún sinvergüenza hay que ir por él», aunque no le consta ningún caso. El farmacéutico, añade, intenta que el paciente cumpla con el tratamiento y que se lleve todo lo que pone en la receta. «¿Que el boticario llama al usuario? A mí también me llama el veterinario para que vacune a la gata».

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