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MARÍA SAAVEDRA
Martes, 2 de noviembre 2010, 11:14
Ana Raquel era una madre primeriza de Elvas que había decidido, como tantas otras, que su hijo naciera en Badajoz. Convirtiéndose así en otra parturienta elvense, de las casi 300 que vienen a Badajoz a dar a luz cada año. Ana Raquel sólo temía una cosa: que en el paritorio no la entendieran. Por eso, antes de dar a luz no sólo hizo los ejercicios previos al parto, sino que tiró de diccionario y aprendió frases y términos para que no hubiese médico o matrona que no supiese que pasaba por su cabeza. En portugués el verbo empujar/empurrar no significa lo mismo que en castellano a la hora de dar a luz, ellos lo denominan 'fazer força'. Así que le tocó aprender que cuando la matrona le decía «empuja», le estaba en realidad diciendo «faz força».
De aquello ha pasado ya más de un año y medio. Su hijo, que no para de moverse mientras habla su madre, se llama Joao de Deus, un 'principito' rubio, de piel nacarada y ojos claros, pero sobre todo muy sano. No en vano, todavía sigue tomando el pecho, aunque ahora lo hace de pie a la vez que su mamá explica su experiencia de parir en otro país pero a sólo 15 kilómetros de casa.
Esta madre está encantada de tener un niño medio pacense. De hecho, bromea con la lengua y confiesa que a veces utiliza el español para referirse al pequeño, aunque de momento sólo sea para reñirle al grito de «¡Juan de Dios!».
No fue una decisión tomada a la ligera, pero a la vista está que bastante clara y acertada. Recabó información de otras amigas que ya habían decidido ser madres al otro lado de la Raya. Vio que las condiciones estaban garantizadas en la ciudad vecina, no sólo a nivel técnico, y había más factores que influyeron como la proximidad, ya que el hospital de Portalegre se sitúa a más de 50 kilómetros de Elvas y el de Évora a 100. A esto se suma que durante la gestación le trató un ginecólogo de la sanidad pública extremeña.
¿Dónde soplar las velas?
Un acertijo: si un niño portugués nace en España a las doce y seis minutos del 14 de julio y en su país de residencia, Portugal, todavía es 13 de julio, puesto que hay una hora de diferencia, ¿qué día soplará las velas a partir de ahora? La solución la tiene Joao Lorenço, un elvense de once años que, como lo hizo al otro lado de la raya, en el registro consta que nació un 14 de julio. El huso horario se la jugó a Joao, el niño que sopla las velas en Portugal un día después.
Cristina Lourenço podría jugar a contar decenas de anécdotas como esta. Tres de los cuatro hijos que tiene son al menos 'pacenses por un día'. Joao fue el primero, después vino Manuel (8 años) y hace sólo dos años llegó, y por sorpresa, llegó Afonso. Entre ellos dos nació María de Belén (4 años), pero lo hizo en Elvas. Según explica Cristina, fue un instinto maternal, sus dos hijos eran muy pequeños y pensaron que dando a luz en su ciudad estaría más cerca de ellos. Un riesgo que decidieron correr y que afortunadamente salió bien.
¿Por qué Badajoz? «Proximidad y confianza». En un momento en que la seguridad del parto está en tela de juicio, debido a la muerte de un bebé que nació en un domicilio de Cáceres por decisión de los padres, ellas sin embargo lo tienen claro: «Aquí en la Maternidad Mariana Martins de Elvas no había ni incubadora».
Recuerdan complicaciones en paritorio de amigas y familiares, como un bebé que tuvo que ser trasladado inmediatamente a Lisboa para que lo pudiesen tratar, mientras la madre, aún indispuesta por el trance, quedó hospitalizada en Elvas. Y así resuena más de una historia.
«Yo no tenía interés ninguno en que mis bebés nacieran en Elvas», dice tajante Paula Reis. Anterior a Carlos Filipe y Filipe Carlos había sufrido un aborto, desde entonces fue seguida por un ginecólogo español que la acompañó en los dos alumbramientos.
Todos estos niños tienen nacionalidad portuguesa. A pesar de venir al mundo en España, su documentación dice lo contrario. En algunos casos, tienen la doble nacionalidad, como le ocurre al hijo pequeño de Paula, Filipe Carlos, que cuenta con seis años y su documento de identidad pone España como primer país, muestra Paula orgullosa.
Posiblemente para estos pequeños ser español y portugués no sirva de mucho. Pero como toda madre precavida, desde el primer momento ya está pensando en el mejor futuro para sus hijos. El resto no es menos: todas tienen en cuenta las ventajas de ser pacense y, por lo tanto, español. Estudiar en la Universidad de Extremadura, comprarse una vivienda y algunos planes más parecen tener calculados. Separados por la historia, ahora Badajoz y Elvas juegan a ser una. Como dice Ana Raquel: «Al fin y al cabo somos de pueblos rayanos. Somos hermanos».
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