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A. GILGADO
Domingo, 28 de noviembre 2010, 12:04
El Forte de Graça de Elvas está considerado por los expertos una obra cumbre de defensa militar. Toda una fortaleza inexpugnable que ayer se vio invadida de pacenses.
El monumento, que permanece cerrado al público y sólo se abre en contadas ocasiones, recibió la que quizá sea la visita más multitudinaria que se recuerda.
Al propio Moisés Cayetano, coordinador de la excursión, le sorprendió que medio millar de personas desafiaran al frío y se acercaran a Elvas para conocer de cerca una de las fortificaciones modernas más perfectas del mundo.
En otras ocasiones, cuando se ha abierto excepcionalmente, han acudido cien o doscientos interesados, pero ayer se batió, con creces, el récord y convirtió una cita minoritaria para estudiosos de los monumentos abaluartados en una ruta multitudinaria y masiva.
Ante el éxito, Moisés Cayetano se comprometió a organizar otra visita en primavera. «Será doble, en sábado y domingo, porque mucha gente que ha querido venir hoy no ha podido por ser sábado y tener que trabajar». Quizá porque se trata de un monumento defensivo único y porque muy pocos lo han podido recorrer por dentro, la visita de ayer levantó tanta expectación.
La cita fue posible gracias al ofrecimiento que desde el Museo Militar de Elvas hicieron a la Asociación Cívica y Amigos de Badajoz, que suelen aglutinar a los aficionados pacenses a este tipo de monumentos.
Los primeros visitantes llegaron a las once por la estrecha carretera desgastada que sube hasta la fortificación.
Pertrechados de guantes, gorros, abrigos y linternas se fueron organizando en diferentes grupos para recorrer el monumento.
El teniente coronel del ejército portugués José Ribero y los sargentos Álvaro Matroca y Manuel Martíns, ejercieron de guías.
Al tratarse de una propiedad militar, los militares tuvieron que pedir autorización al Ministerio de Defensa portugués para recibir la visita.
Durante el recorrido se repitieron las aglomeraciones en las escaleras y en los acceso a a las diferentes salas de este particular laberinto. El 'overboking' en algunos puntos era más que evidente.
Los militares explicaron cómo las técnicas de ingeniería militar más perfeccionadas y modernas hicieron de este fuerte una construcción imposible de abordar. Se construyó en el siglo XVIII, un siglo después que el de San Cristóbal de Badajoz.
Las vistas también lo convierten en un monumento más que interesante. En la parte superior se divisa Badajoz y toda la dehesa alentejana. Los aficionados a la fotografía se pusieron las botas, desde lo alto pudieron congelar una privilegiada estampa de todo el acueducto de Elvas.
Tampoco pasó desapercibido el mal estado en el que se encuentra el fuerte. Comido de maleza, con boquetes en el suelo de madera y las paredes desconchadas, el monumento pide una restauración a gritos. Sirvió como prisión política en la época de la dictadura de Salazar y con la democracia ha caído en el olvido. De momento, la Cámara de Elvas ha pedido al Gobierno portugués que se lo cedan y restaurarlo, como ya han hecho con el otro fuerte, el de Santa Lucía, que se encuentra en la entrada de Badajoz.
A pesar de tratarse de una construcción defensiva excepcional, su mal estado le ha dejado fuera de la oferta de Elvas a la declaración de Patrimonio de la Humanidad como conjunto abaluartado.
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