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M. BARRADO TIMÓN
Domingo, 12 de diciembre 2010, 13:43
Cuando vio el cuadro en el catálogo de la subasta, Román Hernández Nieves, el director del Museo de Bellas Artes de Badajoz, decidió que acudiría a quien quiera que lo adquiriese para solicitar que se exhibiese en esta institución a fin de que los pacenses tengan oportunidad de admirar la última obra reconocida públicamente del extremeño Zurbarán.
Eso ocurrirá a partir del próximo martes de 14 diciembre, cuando el Museo de Bellas Artes abra durante un mes al público la segunda de las exhibiciones que incluye en su línea de trabajo titulada 'La obra invitada' y que en esta ocasión se dedica a un cuadro inédito ya que no se ha visto antes en público: el titulado 'El beato Tomás de Zumárraga', de Francisco de Zurbarán.
El cuadro ha sido catalogado por la especialista en la obra de Zurbarán Odile Delenda y también ha sido reconocido por Enrique Valdivieso para quien la obra parece haber sido pintada para adornar el banco del retablo que existió en la capilla del Colegio Santo Tomás de Aquino de Sevilla.
Las especiales características del retrato, con el beato dibujado de forma que se excluye la zona de las piernas, hacen pensar a Enrique Valdivieso que el cuadro debió formar parte de una serie que quizá los dominicos quisieron dedicar a diez de sus mártires que fueron torturados y asesinados en Nagasaki entre los años 1617 y 1627.
Otra curiosidad que aporta el cuadro es que fija la iconografía relativa a fray Tomás de Zumárraga, que fue quemado vivo como indican las llamas que surgen en la parte inferior derecha del cuadro.
Martirio
El beato Fray Tomás de Zumárraga Lazcano nació en Vitoria en 1577. Profesó muy joven en la orden de Santo Domingo e ingresó en el convento de Salamanca con el nombre de Fray Tomás del Espíritu Santo. Había estudiado en Valladolid y partió para cristianizar Filipinas en el año 1602. Al año siguiente fue enviado a predicar a Japón, donde los dominicos se habían establecido el año anterior. Las persecuciones contra los religiosos españoles habían comenzado en 1597 y se repitieron en 1614 y 1617.
Fray Tomás fue apresado en Omura y permaneció encarcelado por un tiempo para, finalmente, morir en la hoguera en Nagasaki el 10 de septiembre de 1622. La obra de Zurbarán le muestra con expresión serena y las manos atadas a la espalda, recibiendo el martirio.
El cuadro del beato será exhibido en la pequeña sala de exposiciones que se encuentra en entrada del museo que da a la calle Duque de San Germán. La inauguración se efectuará a las 12 horas y el acto contará con la presencia del presidente de la Diputación Provincial de Badajoz, Valentín Cortés.
Este óleo, pintado sobre lienzo, tiene unas medidas de 122x99 centímetros. Zurbarán nunca gustó de detallar las muertes horrendas de los mártires que dibujaba y eso se ve en otros cuadros suyos como el titulado 'San Serapio', un fraile de la Orden de la Merced. Fray Tomás de Zumárraga está atado a un palo grueso donde un cartel muestra su nombre. La hoguera está representada por unas pequeñas llamas y sobre el mártir se abre el cielo.
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