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Las miradas del desempleo. Los trabajadores de Carcesa en Mérida temen por su futuro laboral. :: BRÍGIDO
El paro se duplica en 66 localidades
EN EXTREMADURA

El paro se duplica en 66 localidades

Comparando los datos de paro de febrero de 2008 con los actuales, se ve que 6 de cada 10 localidades cuentan al menos con un 50% más de desempleadosMás de 44.000 extremeños han perdido su trabajo en tres años. La subida del desempleo es mayor en la provincia de Cáceres

NATALIA REIGADAS nreigadas@hoy.es

Domingo, 20 de marzo 2011, 09:40

En Madrigal de la Vera hay 1.800 habitantes y 250 personas en paro. Hace tres años eran poco más de un centenar, pero la crisis ha golpeado esta localidad del norte de Cáceres. Cerró una empresa de confección, comenzó a escasear el trabajo en la construcción y ahora no quedan muchas opciones, según explica Urbano Plaza, alcalde de este pueblo. «La gente busca alternativas, ¿pero cuáles? En la zona ya no hay casi agricultura, así que la salida es el turismo. Esperan que en verano haya contrataciones y es lo único que nos queda. Por lo demás, no sé cómo vamos a salir», añade. Desde febrero de 2008 hasta el mes pasado, es decir, en tres años, el paro ha crecido en este municipio un 157%, y no es el único en Extremadura que se enfrenta a esta realidad.

HOY ha comparado los datos de paro registrado de febrero de 2008 con el mes pasado y la conclusión es demoledora, 66 municipios extremeños han duplicado o triplicado su cifra de desempleados según los datos del Servicio Público de Empleo Estatal. Es decir, de las 365 localidades que componen la región, un 17% ha sufrido un crecimiento del desempleo de más del 100% desde que comenzó la crisis económica.

Este porcentaje se dispara aún más si el incremento a tener el cuenta es del 50%. En este caso, seis de cada diez municipios de Extremadura han aumentado más de la mitad de los parados que tenían hace tres años. En este periodo, en total, 44.036 extremeños han pasado a engrosar las listas del paro. Pero no todos los municipios han soportado igual este fenómeno.

Los más afectados son los pueblos más pequeños por una razón sencilla. Tenían cifras menores de parados acorde con su tamaño y al crecer, se ha disparado el incremento. Hay casos prácticamente anecdóticos, pero llamativos, como el de Ladrillar. Esta localidad cacereña de 200 habitantes solo tenía dos parados al inicio de la crisis. Ahora tiene 11, lo que no es un gran número, pero esta subida les ha convertido en el municipio extremeño donde más ha crecido el desempleo con un 450% de subida. Hay otros casos con cifras menores, pero que suponen un alto impacto en un pueblo pequeño. Por ejemplo, en Valdemorales, también con dos centenares de vecinos, ya tienen 25 parados. Hace tres años eran solo 5, por lo que han soportado un 380% de incremento.

Frente a las mayores subidas solo hay siete pueblos en Extremadura que han completado estos tres años bajando el número de desempleados. Son Baterno, Reina, Alcollarín, Carrascalejo, Cedillo, El Gordo y Puerto de Santa Cruz, que se suman a otras cuatro localidades que han terminado igual, es decir, con los mismos parados, como los únicos que han resistido la destrucción de empleo que conlleva la crisis económica.

Los datos del Servicio Público de Empleo Estatal también revelan ciertas diferencias territoriales. Cáceres ha sufrido mayor pérdida de empleos. A nivel provincial carga con un incremento del 66,3% en su cifra de parados, mientras que la de Badajoz es 16 puntos porcentuales menor. Además, hay muchos más pueblos en este territorio que han duplicado o triplicado su cifra de vecinos sin trabajo debido, principalmente, a que esta provincia cuenta con más localidades de pequeño tamaño y, por lo tanto, más vulnerables. Llama la atención la concentración de 'números rojos' en el norte de la región, donde abundan los pueblos que han incrementado de manera notable sus cifras de paro. Es el caso, por ejemplo, de Aldeanueva del Camino, en el Valle del Ambroz, que ha pasado de 33 a 95 desempleados. «Casi es el triple», se lamenta Dionisio Castillejo, su alcalde. Uno de sus problemas es que las empresas de pimentón, que antes alargaban sus campañas hasta febrero, están cerrando en diciembre. «Además, hay mucha gente joven que trabajaba en la ciudad, por ejemplo en Madrid, y ha vuelto al quedarse en paro. Es difícil la solución porque vienen de cobrar mucho y tener bastante poder adquisitivo», explica Castillejo.

«El Ayuntamiento se ha tenido que convertir en un generador de trabajo» -añade- y asegura que confían en la rehabilitación de la Vía de la Plata y en la construcción de un polígono industrial para que mejore la situación.

Pero no solo los pueblos, las ciudades cacereñas también se han visto afectadas en mayor medida por el paro. Plasencia ha sufrido un incremento del 78,3% y Cáceres del 66,8. En el primer caso ha sido el parón inmobiliario lo que más ha dañado a esta ciudad, ya que cuenta con varias empresas de índole nacional del sector de la construcción que han reducido notablemente su actividad. Francisco Martín, concejal de Empleo en Plasencia, destaca que, de cara al futuro, su objetivo es cambiar el modelo económico «porque la construcción no va a ser lo que era». Apuestan por la rehabilitación para mantener la actividad en el sector y por potenciar el turismo de calidad.

Este también es el objetivo de la capital cacereña que, a pesar de la crisis, se ha mantenido en buenos niveles de visitantes. «Cáceres es muy apetecible para viajar», defiende su edil de Empleo, Miguel López. Su proyecto de futuro es reactivar la economía local. «Turismo de calidad, más profesionalizado y diversificar con otras ofertas como el ecoturismo», añade. A pesar de su aumento de parados, López también apostilla que la tasa de paro solo es del 12,5%.

En cuanto a Badajoz, hay menos pueblos que han duplicado su paro, pero destaca, por ejemplo, Monesterio, que ha pasado de 199 a 445 desempleados lo que supone una subida del 123%. «Se vive con preocupación», dice Antonio Garrote, alcalde de la localidad. «El paro está principalmente relacionado con la construcción. En su día hubo un trasvase de empleos del campo a la construcción y eso ha dejado sin trabajo a personas con poca formación. Eso se ha unido a la incorporación de las mujeres al mercado laboral debido a los problemas en las familias».

La mayor parte de los entrevistados coinciden, como Garrote, en que ha sido el parón inmobiliario el que más ha afectado a sus localidades. Hay casos peculiares, sin embargo, como el de San Vicente de Alcántara, donde es la crisis del corcho la que ha disparado en un 61% el desempleo. Su alcalde, Andrés Hernáiz, confía en que este verano la campaña de recogida sea mejor y absorba parte de ese paro. «La gente ha dejado de comprar por miedo, incluso teniendo salarios fijos. Yo soy optimista y creo que el ambiente se tranquilizará», añade.

Ángel Calle, alcalde de Mérida, coincide en este punto. «Se ha notado en la disminución del consumo. Se ha perdido la alegría a la hora de gastar. Mérida, al ser una ciudad de servicios y turística, lo ha notado en sus tiendas y sus hoteles. Hay mayor tristeza económica y social».

La capital autonómica sostiene a 6.991 parados y ha soportado una subida del 57% del desempleo. La solución para su primer edil es «cambiar de modelo productivo y ofrecer servicios especializados». «Yo veo esperanza», concluye.

En cuanto a la capital más grande, Badajoz, el paro ha subido un 58% y cuenta con 17.344 parados, aunque es un incremento relativamente normal, ya que las localidades más pobladas son las más afectadas por el parón inmobiliario. «Hay un número importante de ciudadanos en esta tragedia y lo hemos notado en el periodo de pago voluntario de los impuestos con más retrasos y en que hemos tenido que incrementar la ayuda en comedores sociales y en el Banco de Alimento», explica Francisco Javier Fragoso, primer teniente de alcalde pacense.

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