

Secciones
Servicios
Destacamos
J. R. ALONSO DE LA TORRE
Domingo, 10 de abril 2011, 12:04
Como le gustaba mucho la Pantoja, empezaron a llamarle así los amigos y hasta su madre le dice: «¡Ay mi Pantojo!». Pero tras esa faceta de enamorado de lo folclórico se esconde Juan Antonio Mancha López, un joven polifacético que dinamiza culturalmente, programa actuaciones, estudia teatro, vive y se forma en Cáceres y trabaja en Guareña, no tiene vida social y desea que estalle una revolución para involucrarse en ella.
-¿Nacer en Guareña marca?
-Marca el tamaño de la población. Reina una convivencia entre todo el mundo bastante singular. Es fácil formar círculos para organizar actividades, pandillas. Yo no cambio Guareña por nada. He tenido la suerte de conocer a gente con mucha inquietud. Cuando empecé a ser adolescente nos dieron responsabilidades, podías llevar a cabo lo que te apetecía y eso te hacía responsable.
-¿Cómo surge el festival Guoman?
-En 2001, nos juntaron a los jóvenes y nos preguntaron que qué queríamos hacer, qué echábamos en falta en Guareña. Lo que respondimos fue que queríamos hacer lo que nos gustaba, pero que no nos lo diesen hecho, nada de ser meros espectadores. Teníamos en mente el Womad de Cáceres y preparamos el primer Guoman. Cada uno organizaba algo que sabía hacer. Así nacieron los talleres, que instalábamos en esquinas, los llamábamos los rincones. El ayuntamiento nos consiguió dos grupos. Aquello nos pareció el festival de los festivales.
-¿Y en el pueblo?
-La gente estaba en los bares y no salía a verlo. La gente decía: Qué hacen estos aquí, en una esquina, tirados en unos cojines, haciendo poesía. ¿Qué me estáis contando, un festival de qué?
-¿Cómo consigue consolidarse?
-La cuarta edición ya nos sobrepasó. Vinieron miles de personas. Se nos escapó un poco de las manos. Yo pedía que no viniera nadie más porque no teníamos los servicios adecuados para cubrir todo aquello. Ahí ya se consolidó con buena calidad y un nivel de visitas bestial. Luego tuvimos el reconocimiento del premio Culturas del Comité contra la Xenofobia y el Racismo de Extremadura. Lo tenían Carrillo, Bardem. Ese mismo año nos lo dieron a nosotros y a Chambao. Fue súper bonito. Si es que el Guoman había nacido como un sueño de un grupo de jóvenes de Guareña.
-¿El Guoman de este año?
-La organización se ha renovado. El colectivo del Guoman tiene 180 socios. Organizando el festival hay 50 personas de las que el 50% son menores de edad y el mayor puede tener 25 años. El presupuesto de este año, sumando todo, no llega a 35.000 euros. Con ese dinero se organizarán diez conciertos y 40 actividades relacionadas con el arte. Siempre se celebra el fin de semana previo a la Semana Santa, es decir, el próximo fin de semana: 15, 16 y 17 de abril. Este año vienen Poncho K, Tango Tres, El Malo del Cuento, La Trueque Band, D-Callao, etcétera.
-¿Qué se comenta en el pueblo sobre el Guoman?
-Hubo un momento en que todo eran elogios. Era bonito, partía del pueblo. Pero yo creo que cuando al festival empieza a llegar gente de toda la región, algunos conciertos tenían una estética que podía chirriar o no gustar a personas del pueblo por desconocerlo. Entonces empezó a ser criticado y a ser utilizado como arma política. Tuvimos que parar los pies porque no queremos que el Guoman sea utilizado como arma política. En Guareña, todo el mundo tiene algo bueno que decir del festival, pero siempre se escuchará la crítica de la suciedad. Sin embargo, es uno de los pocos festivales donde, a las dos horas de acabarse, te puedes dar un paseo por las calles de Guareña y no queda ni rastro de nada.
-Usted es el dinamizador sociocultural de este centro de creación joven donde le entrevistamos. ¿Estos centros sirven para algo?
-Creo que deberían servir para que los jóvenes los llenen de actividades, no el programador de turno que pone el cine, el taller o el teatro que le gusta. Yo hago hincapié en ofrecer esto como un espacio de intercambio de conocimiento como un taller que hay ahora mismo de lenguaje de signos. Lo imparte una chica de Guareña que ha acabado su carrera. Hay 30 apuntados. El taller de Música, igual. Se trata de una persona del pueblo que es músico, viene con los chavales. Un artista de Guareña, Ceferino García, lleva un taller de confección de carrozas de la cabalgata de Reyes, que las vamos a cambiar después de 25 años. Está trabajando con un grupo de chavales menores de 20 años. Hay talleres de danza moderna, de teatro cabaret, de Parkour o desplazamiento en acrobacia, de ajedrez... Tenemos un estudio de grabación, un aula de plástica, un aula de máscaras teatrales, una chica del pueblo da un taller para hacer adornos. Luego están las actividades de ocio.
-¿Deberían ser como las piscinas y las casas de cultura: una en cada pueblo?
-Estos espacios son fundamentales y ojalá hubiera uno en cada pueblo. La gente se lleva las manos a la cabeza porque hay centros de creación joven o festivales de teatro. ¿Pero no tenemos equipos de fútbol y de baloncesto y pabellones polideportivos en cada población? ¿Por qué no vamos a tener un equipamiento cultural?
-¿Cómo les miran en Guareña. Estos de la cultura.?
-Nosotros nos reímos pensando que dirán: Estos culturetas sabidillos. A mí me suda muchísimo lo que piense la gente siempre que esté convencido de lo que hago. Sé que tendremos detractores que dirán que cuando estamos al frente de actividades culturales por algo será. La ignorancia es muy osada.
-¿Se puede resistir la presión de los pueblos, no acaba derrotándote esa cercanía? Pueblo pequeño, infierno grande, dice un proverbio oriental.
-Quema y derrota. Cuando me marché hace dos años del pueblo, me fui con la sensación de que me iba de un cesto de manzanas podridas y me fui muy mal porque pensaba que no servía para nada el esfuerzo por hacer cosas. Creo que la cosa sigue igual, lo que pasa es que cuando me ofrecieron la posibilidad de volver, lo hice en plan iluso, pensando en que se puede intentar cambiar las cosas. Pero sé que no, que las cosas seguirán igual. No sé si el ser humano tiene tendencia a acomodarse. Creo que esto es algo que pasa en este pueblo y en todos los pueblos. Yo prefiero las críticas a la pasividad. Que me digan que esto está mal a que dé igual como salga todo. Si estás acompañado, coges fuerza.
-¿Por qué sería referencia cultural Guareña?
-El Guoman. A veces nos dicen en otros pueblos que quieren un Guoman. Otra referencia en Guareña es el teatro. Sobre todo en la última década. Eva Romero tiene un proyecto teatral de integración de personas con capacidad y discapacidad en una misma obra de teatro. El proyecto en sí está en la convivencia previa al montaje, no en el resultado del montaje. Eso sumado a que el resultado es bueno, resulta fantástico. Nos enseña el esfuerzo que hacen las personas con discapacidad y cómo nos tocamos las narices las personas con capacidad. Esta experiencia ha recibido un premio del Ministerio de Igualdad, otro premio del programa Escúchame de Canal Extremadura Televisión y una mención en los premios Buero Vallejo.
-Además de su labor dinamizadora, se forma usted como actor y director de escena en Cáceres. ¿Qué tal vive en Cáceres un joven que llega de fuera con unos intereses culturales?
-Me llevé una gran desilusión porque se vende como la ciudad de la cultura donde todo se está cociendo y no creo que sea así. Badajoz está culturalmente a años luz de Cáceres. Es más una campaña de marketing: Cáceres capital cultural. No me gusta la programación del Gran Teatro. No encontré un ambiente de gente joven que no fuera de 17 años, que entra en la universidad y quiere hacer única y exclusivamente botellón. En Badajoz encuentras más oferta de ocio básico en los mismos bares. Cáceres es una ciudad muy agradable para vivir. Es una ciudad muy familiar, es la ciudad ideal para vivir con tu mujer y con tus hijos y salir a pasear los domingos. En Cáceres falta una generación de trabajadores jóvenes, que sí te encuentras en Badajoz, donde hay bares que ofertan las actividades culturales que demanda ese colectivo. Me estoy haciendo un pureta.
-¿Es verdad que son la generación mejor formada, pero la peor valorada y pagada?
-Sí. Estamos muy formados en general y estamos muy mal pagados. Me hacen gracia estos debates sobre la jubilación. ¿Pero cómo voy a cobrar yo jubilación si no he tenido un contrato más grande de un año? Llevo trabajando desde que tenía 15 años y no creo que vaya a cotizar más de 15 años seguidos en mi vida.
-¿Cuál es su horario?
-Me levanto y me voy a clase de 9 a 15 horas. Es una locura porque hago dos cursos a la vez y me cruzo conmigo mismo por los pasillos. Acabaré con un tic para toda la vida. A las tres tengo una horita para comer y coger el coche. Me vengo a Guareña, que a 110 tardo 20 minutos más. Estoy aquí a las cinco de la tarde y a las diez salgo o más tarde. Luego suelo ir a ver a mis padres. Vuelvo a Cáceres, llego cerca de la medianoche, hago algo para clase. No tengo vida social. Y los sábados entro a las 10 de la mañana y salgo a las 12 de la noche.
-¿Por qué no hay una revolución?
-Yo echo de menos que haya una revolución grande y ser partícipe de ella. Pero creo que se nos ha maleducado y tendrá que suceder algo mucho más grave para que nos pongamos en pie. Como motivos, hay suficientes para que la liemos y que esto cambiara. Envidio a ciertas generaciones que pasaron por momentos históricos que no fueron agradables, pero que lucharon para que todo cambiara. Es que creo que las generaciones que vienen aún van a luchar menos.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Favoritos de los suscriptores
Recomendaciones de HOY
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.