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ESTEFANÍA ZARALLO ezarallo@hoy.es
Domingo, 21 de agosto 2011, 12:57
Nació en Alemania pero se siente 'hija adoptiva' de España, país al que llegó en 1995. Periodista y fotógrafa, Anya Bartels, ha publicado ya tres libros, dos de ellos con instantáneas de José Tomás y uno, con imágenes de Cayetano. Se siente atraída por el mundo del toro desde que presenció su primera corrida y es fanática del diestro de Galapagar, al que sigue allá por donde va. Lamenta no haber podido ver torear a Curro Romero y Rafael de Paula en Sevilla y prepara ahora un libro sobre Diego 'El Cigala' porque para ella, el flamenco y la tauromaquia «están unidos desde hace siglos».
-¿Cómo comenzó a hacer fotografías de matadores de toros?
-En 1995, cuando llegué a vivir a España, quedé fascinada por la tauromaquia y cogí la cámara para buscar una forma de comunicarme porque no hablaba ni una palabra de castellano. De pronto me vi ante un mundo que desconocía pero que me fascinaba.
-¿Por qué fotografía a José Tomás?
-¿Por qué? Porque es, a mi juicio, uno de los artistas más importantes de los últimos siglos, incluyendo a maestros de la pintura, música o literatura. Nos hace sentir sensaciones tan profundas con su toreo que jamás sentí algo parecido presenciando un espectáculo de arte. Desde la primera vez que le ví torear, en 1996, me emociona y desde entonces tuve claro que ya no quería perder ni un segundo de su arte. Y por eso le sigo allá por donde va.
-¿Es complicado tomar instantáneas al maestro de Galapagar?
-Ni es fácil ni difícil, es algo imposible. Para intentar reflejar a José Tomás en fotos nos falta la clave para poder cumplir. El empaque, las posturas de José Tomás no caben ni en una imagen ni en miles.
-¿Cuál es la imagen que quedará en su memoria para siempre?
-Más que una son una serie de instántes mágicos y únicos que he vivido gracias a él desde la barrera y que no sé describir con palabras. Tengo una imagen preciosa recién grabada en mi memoria: las dos vueltas al ruedo en Valencia tras su segundo toro el 23 de julio. Creo que vi a José Tomás con la cara más feliz que nunca. Sin embargo no he podido hacer ninguna foto, era incapaz. Necesitaba disfrutar de ese momento en toda su intensidad. No está grabada en mi cámara pero sí en mi alma y de allí jamás saldrá.
-¿Se emociona con frecuencia detrás del objetivo?
-Siempre, cada día más. Por culpa de José Tomás, por emocionarme tanto con él, muchas veces hago fotos desenfocadas. No solo tiembla el alma y el corazón de sus seguidores, sino también sus manos.
-¿Por qué mueve masas José Tomás?
-Es el maestro de los maestros y tiene una ética muy definida y una forma de ser discreta que es difícil de encontrar hoy en día en personajes tan imporantes como él. Marca las diferencias por sus posturas y su conducta. No se vende. Es fiel a su estilo y a sus principios y lo único que le interesa en público y para el público es torear. Habla con capote, muleta y estoque. No es locutor sino torero.
-Ahora que ha vuelto a los ruedos ¿tiene en mente seguirle esta temporada para dar forma quizás, a un nuevo libro?
-Como aficionada intentaré seguirle por todas partes y como fotógrafa allí estaré también. Pero las fotos en segundo lugar, lo que me mueve es la alegría por saber que ha vuelto.
-¿Se puede conocer a una persona a través de un trabajo fotográfico como el suyo?
-Se puede familiarizar con sus rasgos, su mímica, sus gestos... Pero dudo mucho que se pueda llegar a conocer a una persona en sí, con toda su complejidad, a través de las fotografías.
-¿Cómo es el Cayetano que no muestran los medios?
-Un hombre noble, reflexivo, amable, algo tímido, culto y sensible no solo para su propio mundo sino sobre todo para otros.
-¿En qué trabaja ahora?
-Mi proyecto más reciente era la exposición 'Torear es vivir. José Tomás', realizado durante el pasado San Isidro en Las Ventas y luego en Valencia con motivo de la reaparición del de Galapagar. Estamos valorando llevarla a otras ciudades y países.
-¿Cómo ve el futuro de la fiesta?
-Algo difícil pero no imposible. Creo que no es una cuestión de toros sí o no, sino de mantener el respeto a diferentes culturas en general. Haber viajado por la mitad del mundo me hace tener mucha sensibilidad a la hora de respetar las distintas culturas. Respeto también al que decide no ir a una plaza de toros, pero que nos quieran decir a qué tipo de espectáculo tenemos que asistir me parece infumable. La prohibición me parece un atentado a la libertad personal. Afortunadamente ahora los profesionales han tomado medidas para defener la fiesta y por eso creo que no desaparecerá.
-¿Cree que está mal visto ser aficionado a los toros?
-No creo que esté mal visto. Más bien que hay mucha gente indiferente que se han dejado seducir por una polémica absurda que tiene sus raíces en una minoría en Cataluña. Creo que se trata de falta de información. Muchas veces, getne que me cuestionaba mi afición, cambió de idea después de una conversación conmigo que causó, por lo menos, respeto.
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