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E. ZARALLO
Martes, 31 de enero 2012, 11:28
La polémica está servida. La guerra entre empresarios y el G-10 parece estar abierta y comienza el cruce de declaraciones y comunicados que hace presagiar un intenso inicio de temporada (sin que para ello sea necesario esperar a ver qué sucede en los ruedos). Los derechos de imagen en las retransmisiones para la televisión de las corridas de toros están detrás de este desencuentro y aunque los miembros de este grupo aseguran que las razones no son económicas los empresarios dudan de sus intenciones.
Sin ir más lejos, Pablo Chopera -empresario de Bilbao- manifestaba recientemente en una entrevista que le resultaba «difícil de comprender que los toreros intenten encarecer el mercado taurino. ¡Con la que está cayendo en el conjunto de la sociedad española!».
El acuerdo entre el G-10 y las empresas taurinas tardó en llegar y eso retrasó la confección de los carteles de la Feria de Fallas, un ciclo que ha dejado -como se esperaba- más de una sorpresa: la mayoría de los toreros de este colectivo no han sido contratados por Simón Casas. Salvo Ponce, Manzanares, Talavante y 'El Fandi', el resto de matadores no harán el paseíllo en Valencia.
Fuera del ciclo se quedaban toreros como 'El Juli', Miguel Ángel Perera, Morante de la Puebla o Cayetano Rivera. Todos ellos pertenecientes al G-10 y apoderados por independientes -Roberto Domínguez, Fernando Cepeda y Curro Vázquez- y no por otras empresas.
Precisamente el apoderado de Perera, Fernando Cepeda, afirmó en un conocido portal taurino que el torero al que representaba había sido tomado como «cabeza de turco» y que se le estaba culpando de ser el que había motivado las reclamaciones por los derechos de televisión y que sería excluido también de las ferias de Castellón y Sevilla.
Simón Casas, empresario de Valencia, también se pronunció, llegando a decir que la negociación había sido «casi inaguantable». El motivo: las duras negociaciones con el G-10. «Estamos en un período de tremenda crisis y todos los sectores están alterados. No es la mejor manera de proteger un sector elevar los gastos cuando están descendiendo los ingresos. La economía de está tocada, y deberíamos primero centrarnos en arreglarla. Después de hacerlo, podríamos ponernos a pensar en otras cosas y yo estoy dispuesto a ello, porque reconozco que algunos de los planteamientos del G10 son importantes», manifestaba en Mundotoro.
El G-10 envió ayer un comunicado a todos los medios de comunicación. En él explican que se unieron para salvar la fiesta pues entendían que estaba amenazada y recuerdan algunas de sus acciones, como el paso de las competencias en materia taurina del Ministerio de Interior al de Cultura, la creación de una única asociación de matadores (Unión de Toreros) o su defensa de los toros en Cataluña
Afirman que su único objetivo es que a los toreros se les reconozca su derecho a defender y gestionar su imagen y, tras repetir en varias ocasiones que no es un asunto económico, destacan que quieren dejar de estar en un segundo plano pues muchas veces no conocían «cómo y cuándo se les televisaba, qué derechos se habían vendido o cuántas redifusiones se habían pactado». Por ello acudieron a All Sport Media, empresa que se ha encargado de esta gestión.
Anuncian que aguantarán las presiones porque sabían que iba a ser difícil, que han presenciado «insólitas alianzas empresariales y pactos corporativos para malograr su iniciativa» y saben -o eso aseguran- que habrá represalias. «Pero creemos tener razón», apuntan tras subrayar que su motivación es ética, que no piden más dinero pero que quieren la mitad de los ingresos por retransmisiones. Esto no ha hecho más que empezar.
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