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A.S.O.
Lunes, 12 de marzo 2012, 01:30
Del olvido a la protección. Del riesgo de perderse a conservarse como legado patrimonial para el futuro. Es el cambio de criterio anunciado por el alcalde respecto a los restos del patrimonio industrial urbano y de la arquitectura significativa del siglo XX. Para que la ciudad no pierda la esencia y detener el periodo iniciado hace décadas en el centro urbano que se llevó por delante representativos edificios en favor de la especulación inmobiliaria.
El alcalde infamó de que no solo ha encargado a uno de los arquitectos municipales la elaboración de un listado que inventaríe los restos del llamado patrimonio industrial de Plasencia, con el fin de conocer la realidad, sino también de la arquitectura e inmuebles más significativos dejados por el siglo XX.
«Se trata, explicó el regidor, no solo de otorgar una especial protección a la arquitectura industrial del XIX sino a edificios residenciales del XX». Como ejemplo citó los pabellones militares, que no gozan de protección en el PGOU aún en vigor, cercanos al casco histórico y que suponen una muestra de la arquitectura de uso militar. Otro edificio para el que alguna asociación ha pedido protección es el cuartel de la Guardia Civil. Según adelantó Pizarro, la idea es que ese inventario recoja los inmuebles cuyo valor ha contribuido a enriquecer la escena urbana. Ademas se mostró partidario de que la protección que se decida se incluya en el PGM.
Respecto al patrimonio industrial, señaló que ha solicitado al Museo del Ferrocarril «su consideración sobre los depósitos de hierro de Renfe». Se trata de los que existen junto a la entrada del IES Santa Bárbara, en San Miguel. Uno de ellos ha sido ya desmontado, quedando la obra de fábrica en pie, mientras el otro se mantiene intacta, incluida la parte metálica.
Pizarro anunció que una vez haya sido contestada la consulta, decidirá sobre su rehabilitación y uso. «Ideas no faltan y ya trabajamos en un proyecto que pueda devolverles utilidad sobre la base de convertirlos en un pequeño bar o kiosco y almacén del mismo, que junto a una onza de terraza aneja pueden regenerar el enclave», concluyó.
Entre el patrimonio industrial de la ciudad sin protección destaca el molino de Paz, aguas abajo de San Lázaro, la fabrica de luz de Bertier, las chimenea del lavadero de lanas frente a la Isla o el complejo de la estación de ferrocarril, el silo de Martín Palomino o las antiguas algodoneras Textil Extremeña y Cepansa ya muy remodeladas.
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