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L. E.
Sábado, 12 de mayo 2012, 03:06
La titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Badajoz ha condenado a un año y tres meses de prisión a Nicolás B. B. por haber maltratado a dos cachorros de perro en Badajoz. En una sentencia hecha pública ayer y contra la que cabe recurso, la magistrada considera probado que el acusado produjo heridas graves a los dos animales, uno de los cuales debió ser sacrificado.
Esta pena es superior a los diez meses de cárcel que pidió la Fiscalía, pero inferior al año y seis meses que habían solicitado las acusaciones particulares, formadas por las asociaciones Adana y Justicia Animal, y por la Junta de Extremadura.
Además, es condenado a inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y tampoco podrá ejercer un oficio relacionado con los animales durante 4 años y 3 meses. De otro lado, se le decomisa la tijera y el resto de los efectos intervenidos.
La juez considera probado que Nicolás B. B. recogió de la perrera municipal de Badajoz dos cachorros de perro de apenas un mes de vida, se los llevó a su casa y les realizó con una tijera gravísimas heridas en la cabeza, especialmente en las orejas y la cara.
A continuación metió los cuerpos, aún con vida, en una caja de cartón, junto con los guantes de latex que había utilizado y varias bolsas, y la arrojó a un contenedor de basuras situado en la calle Antonio Ayuso. Unos minutos después una operaria municipal de limpieza oyó los chillidos de los animales, los recogió y los llevó a una clínica veterinaría. Allí uno de los cachorros debió ser sacrificado, y el otro logró sobrevivir, aunque con importantes secuelas.
«Todo ello revela un ensañamiento, una crueldad enorme hacia dos cachorros totalmente indefensos, no con una intención de causarles la muerte inmediata, sino lenta, una voluntad de causarles padecimientos por el propio placer de hacerles sufrir», recoge literalmente el fallo.
En la vista oral, celebrada el pasado 19 de abril, el acusado se desdijo de la confesión que había realizado a la Guardia Civil una vez detenido. Aseguró que era inocente y que anteriormente se había inculpado por miedo a los agentes. Sin embargo, la jueza no le cree y considera que su actitud era una estrategia de la defensa para «intentar privar de validez esa declaraciones sumariales en las que reconoció lo hechos», que tenían una valor incriminatorio pleno. Llega a esa conclusión, entre otras razones, porque los agentes de la Benemérita fueron «plenamente convincentes, firmes, seguros y coincidentes entre sí y con lo expuesto en el atestado policial».
En la condena, la juez tiene en cuenta como circunstancia atenuante que el acusado presenta una alteración psíquica, aunque ésta no puede ser considerada como una eximente total. Tampoco considera que se trate de dos delitos, sino de uno continuado.
Finalmente, el condenado deberá de indemnizar a Adana con 3.285,20 euros, por los gastos que ésta abonó en los cuidados sanitarios de los cachorros.
Esta cantidad se verá incrementada con los intereses legales y Nicolás B. B. también deberá pagar las costas procesales.
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