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M. BARRADO TIMÓN
Viernes, 20 de julio 2012, 10:51
Querían recibir a los 222 niños saharauis que pasan el verano en Extremadura con un libro como bienvenida y al final pudieron entregarles paquetes de regalo en los que había tres ejemplares. Alumnos de cinco colegios del Centro Rural Agrupado de Sierra de Gata y sus profesores lograron un resultado feliz para uno de sus proyectos educativos y, de paso, pusieron en manos de los niños saharauis un instrumento para su formación.
Al profesor de Educación Física en el colegio de Santibáñez el Alto, Juan Antonio Ramajo Simón, le vino la idea cuando pensaba en los niños saharauis de acogida que han pasado los veranos en su casa. Este profesor había visitado los campamentos saharauis para conocer a las familias de los niños que venían a su casa y allí pudo comprobar las carencias de todo tipo que deben afrontar para su formación.
Pensó en la forma de arbitrar alguna ayuda y estimó que debía estar unida a la educación, que es su propia vida y que, además, considera «la única salida que tienen los saharauis». Ideó entonces un proyecto de lectura en su colegio para estimular a lo alumnos a acercarse a la literatura y, de paso, la recogida de libros para entregar a los niños saharauis.
Sus alumnos y sus compañeros fueron los primeros en responder, aunque la idea fue luego rebotando de escuela en escuela gracias a las nuevas tecnologías. Juan Antonio pidió también ayuda de diversas bibliotecas escolares que tuvieran ejemplares en desuso o sobrantes. Y se creó un blog donde los alumnos fueron volcando las actividades relacionadas con la lectura, que sirvió de altavoz a su empeño de conseguir libros en buen estado para los alumnos saharauis.
Juan Antonio y sus alumnos vieron pronto que la respuesta era buena y que los ejemplares empezaban a fluir. En dos meses, se encontraron con más de 2.000 libros para regalar a los saharauis. «Nos llegaban libros de todos sitios, de forma desinteresada-dice el profesor-. Han llegado libros de Madrid y el País Vasco y de todas partes de España y muchos venían de familias particulares que también querían colaborar». Una familias mandó cinco libros, pero es que uno de los colegios colaboradores envió más de 600 ejemplares. Tuvieron que renunciar a su idea de entregar los libros personalmente en Sevilla, a la llegada de los aviones que traen a los niños del Sahara y tampoco pudieron ir a Cáceres, porque las fechas de llegada se retrasaron hasta tres veces y coincidieron con el fin del curso.
Pero los libros llegaron a manos de los escolares saharauis y surtieron el efecto deseado. Un ejemplo de ellos es Mohamed Sidi, que pasa el verano en Badajoz y ha empleado muy bien el regalo de los niños de Sierra de Gata. Su madre española, Marilé, ha comprobado sus progresos a la hora de entender y asimilar todos los reclamos de lectura que encuentra por la calle. Mohamed entiende ya todos los carteles, las vallas y los anuncios que encuentra en su camino. Sólo de vez en cuando pide aclaración sobre el significado de alguna palabra que le es desconocida.
Mohamed tiene once años y es la quinta vez que pasa el verano con su familia de acogida española. Es el pequeño de una familia de cinco hermanos que incluye tres hermanas y un varón más. Ese hermano vive en España desde hace años, acogido por un familia sevillana para poder afrontar el tratamiento que necesitaba contra la polio que padeció. Ahora es ya un joven que va a la universidad. Los dos hermanos se ven cada verano cuando Mohamed vuelve a España.
El niño disfruta en estos días del campamento de verano que ofrece la Universidad de Extremadura. Sabe nadar y le gusta la piscina, pero prefiere ir a Soria, de donde es su madre de acogida y donde disfruta de los paisajes tan desconocidos para él. También dice que le gusta la Universidad y que, de mayor, quisiera ser monitor como los que trabajan en su curso de verano de Badajoz. Quiso dar las gracias por su esfuerzo a los niños españoles que prepararon los libros para él y sus compañeros.
El hecho es que esos niños cacereños asumieron toda la gestión de la recogida de libros, desde hacer la petición a los donantes hasta la catalogación de los ejemplares, la realización de los paquetes y su traslado a los vehículos que los repartieron. De paso, se fueron relacionando con la literatura. «Hay alumnos que han leído más de 25 libros este año -dice su profesor José Antonio. Estaban picados con eso de que las actividades iban a verse en el blog que pusimos en internet».
Toda su gesta ha quedado reflejada en ese blog al que ya han llegado algunos vídeos de agradecimiento de niños saharauis.
¿Repetirán la experiencia al año que viene? José Antonio no está seguro porque él va a trasladarse a otro colegio, pero ya piensa que si reúnen otros tantos libros eso daría la posibilidad de dotar una biblioteca que se abriese en los propios campamentos saharauis del desierto. Ya hay experiencias en este sentido y los niños de Sierra de Gata son ya todos unos expertos en recopilar libros para sus compañeros del desierto.
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