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Ferrán Adriá para en Cáceres
SOCIEDAD

Ferrán Adriá para en Cáceres

«Extremadura tiene que ser cocina tradicional y Atrio, las dos cosas», propone el chef, que dio una charla en el campus

ANTONIO ARMERO

Jueves, 14 de marzo 2013, 01:10

Durante un tiempo de su vida, aproximadamente en la adolescencia, Ferrán Adriá se fue a la cama cada noche convencido de que era Johan Cruyff. Pero alguien que le quería bien le hizo ver que «daría, como mucho, para jugar en Segunda B». Y el joven Adriá tiró por otro camino. El que quiso la suerte. «Soy cocinero por azar».

Las dos confesiones las hizo Ferrán Adría ayer en Cáceres, durante una conferencia en el paraninfo de la facultad de Filosofía y Letras, dentro de la gira patrocinada por Telefónica que le lleva por quince universidades españolas. Pantalón, camiseta y chaqueta negras, zapatillas Nike. Hace tiempo que traspasó las fronteras de la gastronomía. Da clases en Harvard, conferencias por medio mundo y le han situado entre las personas más influyentes del orbe. Esto explica que las trescientas plazas para acudir a su charla de Cáceres se agotaran el día que se anunció su visita.

La conferencia duró casi tres horas. Dedicó bastante tiempo a explicar El Bulli Foundation y BulliPedia, los dos proyectos en los que anda inmerso tras cerrar el restaurante que le ha dado fama planetaria. Tuvo tiempo también para desgranar su visión de la gastronomía, y eso incluyó referencias al Neolítico, a los egipcios, a la diferencia entre un jugo y un zumo, y hasta al sexo de los pollos.

Pero antes de todo eso, Ferrán Adriá contó su vida. Y ahí dio gusto escucharle. Llegó a El Bulli con 22 años, seducido más que nada por lo divertido que sonaba trabajar en un sitio tan animado como la Costa Brava. «Me nombraron jefe de cocina no porque hubieran detectado que tenía talento, sino como una solución puente, mientras buscaban a un jefe de cocina nuevo», contó ayer. Al poco, El Bulli perdió la estrella Michelín que tenía. Pero él se empecinó en esa cocina innovadora, mezcla de la 'nouvelle cuisine' francesa, la gastronomía del norte español y la catalana. Durante años, invirtió 250.000 euros anuales -el diez por ciento del presupuesto- en I+D culinaria. Y renunció a ser multimillonario. «En El Bulli hemos dejado de ganar millones de euros por seguir en la vanguardia», aseguró.

Lo contó todo de pie, con un micrófono de petaca. Y fue dejando perlas. «Para ser innovador hay que arruinarse una vez en la vida», dijo. Y aseguró que durante catorce años, él ganó «lo que hoy equivale a 1.500 euros al mes». «No busques el éxito, busca la felicidad», defendió como eslogan. Advirtió que no le gusta dar consejos, y que por eso sólo daba uno: «No hagáis ningún proyecto si no tenéis pasión». «No hay receta para ser innovador, cada uno debe buscar la suya», proclamó Adriá, que antes de la charla, concedió una entrevista a HOY en la que habló de Extremadura. «Tiene que ser una región de cocina tradicional y Atrio, las dos cosas, lo importante es la calidad». Amigo «desde hace treinta años» de Toño Pérez y José Polo, los dueños del restaurante y hotel de Cáceres, el chef catalán durmió en él el martes. «El proyecto de Atrio -añade- es para Extremadura, no para ellos, se me escapa cómo pueden ponérsele pegas a un proyecto así». «Yo, si fuera extremeño -añade- me sentiría muy orgulloso de Atrio. No hay en el mundo sitios como Atrio. Y no hay que olvidar que en el mundo actual, Cáceres compite con Pekín».

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