

Secciones
Servicios
Destacamos
A.S.O.
Jueves, 9 de mayo 2013, 02:14
El Ayuntamiento de Plasencia ha batido su récord de eficacia y ha logrado contratar el ansiado rebaño que buscaba. Lo ha cazado prácticamente al vuelo. Con tanta urgencia que recurrió al procedimiento negociado. No lo buscaba para practicar el eco-pastoreo urbano de zonas verdes, como hace el de París en un intento de ahorrar combustible de las cortacésped y abono. Aquí todo es más rural.
El rebaño que ha conseguido con urgencia es para Valcorchero. Con plusmarca de tiempo de contratación: tres días hábiles desde que lo anunciara en el pleno municipal el pasado 30 de abril. La junta de Gobierno del lunes aprobó el contrato menor del aprovechamiento a un ganadero de Oliva de Plasencia. Y sus cabezas esperan a entrar en la finca en unos días, por un año. Por primera vez, en no se sabe cuánto, las ovejas pasan a formar parte del aprovechamiento de ese monte público reservado siempre al vacuno.
El objetivo urgente era que no se perdieran los pastos de primavera de parte del monte público de Valcorchero. Que poco tienen que ver con los de los bosques de Vincennes y de Boulogne donde los ovinos galos disfrutan ya de la parisina hierba. Y evitar que se agosten en un año en el que la abundante hierba agravará el riesgo de incendios.
En la dehesa de Plasencia se trata de aprovechar los pastos de la finca municipal, que enmarca los terrenos existentes entre el río Jerte, la carretera N-630, otros cuartos del monte público y los límites de Las Berrozanas.
Son 167 hectáreas en las que siempre hubo vacas. Hasta hace poco en que tuvieron que salir. Por 'okupas', ya que no estaban autorizadas para pastar allí desde que el actual Gobierno local decidiera reservarlos solo a ovejas. Así los licitó a final de 2011, para adjudicarlos y empezar a principios del 2012. Un ganadero se hizo con el aprovechamiento pero no cumplió un 'detalle'. En vez de ovejas, metió vacas. El Ayuntamiento 'no cayó' hasta meses después de que le daban gato por liebre y en el último pleno del 30 de abril decidió poner fin a la situación.
El adjudicatario renunció al contrato, perdió los más de 500 euros de fianza depositada y se llevó el ganado a otra parte. El Consistorio se vio forzado a emprender una carrera contrarreloj para encontrar un rebaño de ovejas con pastor. El edil de Medio Ambiente, Luis Miguel Pérez Escanilla, promotor del cambio de ganado en el cuarto para favorecer su regeneración, admitió el incumplimiento del pliego de condiciones.
«No sé las conjeturas que se hizo porque el pliego decía claramente que el aprovechamiento era para ovejas», señaló en la sesión este edil, que explicó que la única solución para no dejar sin aprovechar las 167 hectáreas de este cuarto era volver a licitarlo mediante procedimiento negociado y volver a contratarlo. Dicho y hecho. Raudo y veloz.
Según la licitación, el cuarto tiene cabida para 900 ovejas máximo, desde el 1 de febrero al 31 de julio; o 450 si es durante todo el año, «si no existe daño al regenerado arbóreo». El Ayuntamiento lo subastó por cinco años, a razón de 1.670 cada uno, lo que suma 8.350 euros el lustro. Cuando cumpla el año el ganadero actual, volverá a licitarlo varios más, si la experiencia de las ovejas es positiva para regenerar el monte.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Recomendaciones de HOY
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.