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ANA B. HERNÁNDEZ
Domingo, 16 de junio 2013, 10:52
Cinco operarios en las instalaciones y otros cinco conductores de camiones. Son los 10 puestos de trabajo que se han creado esta semana con la entrada en funcionamiento, el pasado martes, de la planta de reciclaje que la empresa Araplasa ha construido y gestiona en ocho hectáreas junto a la cantera de su propiedad.
La empresa asegura que a estos empleos se sumarán otros más, hasta un total de 23, cuando a finales de agosto el proyecto de reciclaje del norte cacereño -una iniciativa de la Diputación provincial- esté al completo.
Porque esta semana solo han entrado en servicio la planta placentina y parte de los puntos de acopio y plantas de transferencias de que consta el proyecto global. No en vano, la planta de Plasencia es solo un elemento más del gran proyecto diseñado por la Diputación para el reciclaje de ripios en la zona norte cacereña. Junto a ella entrarán en funcionamiento 15 plantas de transferencia y 125 puntos de acopio. Todo será gestionado por Araplasa, que repartirá en total 130 contenedores con una capacidad cada uno de ellos de unas 20 toneladas.
El camión de turno llega a la planta placentina, pesa su carga y paga en función de las toneladas que lleve y del tipo de residuos. Los más costosos son los sucios, lo que quiere decir que los desechos de construcción están mezclados con maderas, plásticos, cartones... Después de pasar por la báscula, el camión llega hasta la explanada donde deja la carga. Allí hay ya cuatro grandes compartimentos en los que entre máquinas y operarios separan los diferentes materiales. Es la primera criba que se hace. Los gestores de cada uno de ellos serán llamados por Araplasa para que se ocupen de los mismos y solo los ripios permanecerán en la planta y pasarán a una segunda criba.
Desde el compartimento serán transportados a la máquina de triaje, donde se hace esta segunda criba y desde aquí solo el material limpio, el material pétreo, se tritura en el molino. Una vez acabe este proceso, el material reciclado se venderá como árido para distintos usos como rellenos de zanjas, zahorra natural, etcétera. Araplasa cree que solo el 8% de los desechos que lleguen a la planta no podrán ser reciclados. El material no aprovechable a lo largo de todo este proceso irá al vertedero de cola, un gran agujero en la cantera donde finaliza la planta, con capacidad para seis millones de metros cúbicos de desechos.
Escombrera clausurada
Este plan de reciclaje cuenta con un presupuesto global de 10.670.784,66 euros, de los que 5.298.716,22 ha puesto la Diputación Provincial de Cáceres (de ellos el 70% son fondos Feder) y 5.372.068,44 euros corresponden a la inversión privada de la empresa Araplasa.
El pasado martes entró en servicio la planta de reciclaje, y al día siguiente se llevó a cabo la clausura definitiva de la escombrera pública de la carretera de Salamanca, ilegal desde hace cinco años.
Ahora resta que se realicen las obras de sellado pertinente y la posterior recuperación del espacio de la escombrera para disfrute de los ciudadanos. Las obras serán licitadas también por la Diputación Provincial de Cáceres.
La planta de reciclaje de ripios abre de 8.00 a 13.00 y de 14.00 a 17.00 horas y cuenta con un aula medioambiental para recibir a escolares y dar charlas sobre la importancia del reciclaje y de cuidar el medioambiente. Se trata de una de las mejoras introducidas por Araplasa en su oferta.
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