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LETICIA GALLEGO
Sábado, 24 de agosto 2013, 12:08
Valdelacalzada es uno de los municipios extremeños donde se produce más y mejor fruta. Sin embargo, últimamente su fama remitía de manera automática a Caval, la cooperativa agrícola del pueblo. Hace apenas unos años estaba considerada una de las punteras de la región, pero ahora está liquidada tras pasar por un concurso de acreedores. A finales de 2009 se conoció que tenía un agujero cercano a los treinta millones de euros, un asunto que aún se encuentra en los juzgados para dilucidar la responsabilidad penal de los antiguos gestores de Caval.
Muchos socios de la sociedad temieron perder sus tierras debido al agujero y además se encontraron con que no tenían cómo comercializar su producto. No era un problema menor, de la cooperativa vivía de un forma u otra la mayor parte del pueblo.
Pero como sucede muchas veces en la vida, Valdelacalzada está teniendo una segunda oportunidad. Ha nacido una nueva cooperativa frutícola, llamada Explum, que con tan sólo dos años en el mercado ha logrado que los agricultores locales depositen su confianza en ella.
Sus comienzos no fueron fáciles, ya que su nombre aparecía irremediablemente vinculado a Caval, así que tuvieron que trabajar duro para ganarse de nuevo la confianza con clientes y proveedores. «Tuvimos que partir de cero y eso nunca es fácil», rememora José Aurelio García, actual gerente de la cooperativa.
En la actualidad Explum cuenta con 80 socios, que consideran que esta cooperativa supone la mejor opción que tienen para comercializar sus productos. Se aseguran cobrar su producción de toda la campaña a final de año. Al ser una empresa de nueva creación no dispone de tesorería.
Además, hay que tener en cuenta la mano de obra que se genera en las labores de procesado y transformación de la fruta.
A pesar del trabajo y el coste de tener el año pasado que acondicionar las instalaciones para poder empezar a trabajar, los agricultores catalogan positivamente la primera campaña de esta nueva cooperativa. Hablan de que están recibiendo unos precios aceptables, aunque como de costumbre no es para tirar cohetes. «La anterior campaña se defendió bien para el panorama en el que nos encontrábamos» cuenta José Chávez, socio de la cooperativa.
Actualmente Explum funciona en las instalaciones de la antigua cooperativa, a cuyos administradores se les ha alquilado.
Pese a la mala experiencia vivida con la antigua Caval, los agricultores ven en Explum el proyecto de futuro que siempre quisieron. Aunque la mayoría de los socios provienen de esta antigua cooperativa, no les gusta que se les relacionen con ella, entre otras cosas porque es otra sociedad distinta.
Vender y cobrar
El hecho de tener una cooperativa en el pueblo es más importante de lo que podría parecer. Es la manera en la que los agricultores pueden entregar su fruta, venderla sin tener pérdidas y asegurarse el cobro.
Aunque en Valdelacalzada todos sabían que Caval estaba sentenciada a desaparecer, sus socios nunca tiraron la toalla. Tenían siempre muy en cuenta que vendiendo la fruta de esta manera podrían llegar lejos.
No quieren obtener grandes ingresos, tan sólo los suficientes para vivir sencillamente, como llevan haciéndolo toda su vida. Su aspiración más repetida es «continuar, pero siempre por el buen camino». Por eso no quieren ni recordar lo vivido hace unos años.
Explum trabaja fundamentalmente con la ciruela, la nectarina y el melocotón, y en estos momentos la cooperativa se encuentra en plena campaña, recogiendo fruta para su exportación.
La producción actual está en torno al 50% con respecto al año pasado debido a las lluvias de la pasada primavera. Sin embargo, no todo son malas noticias, ya que al verse reducida la cantidad, el fruto es de una mejor calidad, aseguran.
«No es que el año pasado tuviéramos mala calidad, pero al tener este año menos cantidad, la calidad sube» dice Alejandro Salguero, otro de los socios.
Cuentan con el gran contratiempo del aumento del precio en los seguros agrarios, que sitúan en más de 30%. Como es sabido, la causa está en que la Junta de Extremadura ha reducido la subvención que hasta el año pasado concedía a los agricultores extremeños.
Debido a la situación económica actual, también se han visto reducidos otros tipos de ayudas públicas, lo que les dificulta aún más sobrevivir en este sector por la disminución de ingresos. Por este motivo han tenido también que reducir los gastos. «De tanto reducirlos, estamos muy apretados» incide Salguero.
Aunque los actuales socios confían en el futuro de Explum, coinciden en que es necesaria una mayor implicación de los jóvenes, ya que de no ser así puede peligrar su actividad en unos años. «Si somos capaces de continuar con el proyecto que tenemos y además se implican los jóvenes, podremos funcionar el día de mañana», dice Alejandro Salguero.
«No nos podemos quejar, es cierto que hay muchas deudas y cuesta seguir hacia adelante; pero bueno, vamos tirando como podemos», sentencia José Chávez.
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