Borrar
Santos Domínguez y Basilio Sánchez leyeron juntos sus poemas hace 30 años. :: ARMANDO MÉNDEZ
Encuentro de otoño con la poesía
CÁCERES

Encuentro de otoño con la poesía

Dos de las voces poéticas más representativas de la región reflexionan sobre la escritura, las redes sociales o Cáceres Basilio Sánchez y Santos Domínguez presentan hoy y mañana sus obras

CRISTINA NÚÑEZ

Jueves, 10 de octubre 2013, 10:50

No se trata de encontrar paralelismos entre los dos nombres que protagonizan la vida cultural cacereña de las próximas jornadas, pero los hay. Casualidades de la vida, o del otoño, ha coincidido en el tiempo que dos de las voces poéticas más representativas de la región, Basilio Sánchez y Santos Domínguez, presentan obras con sólo un día de diferencia. Así que el momento parece propicio para unirles y proponerles una charla sobre poesía y lo que surja.

La cita es en 'Libros y Café', la librería de Tomás González, que brinda un agradable espacio en el que la conversación fluye sin que sea motivo de interrupción el ir y venir del librero o la entrada de varias lectoras. Ambos llegan puntuales y se saludan como antiguos colegas que se conocen bien. En el año 1983 leyeron juntos por primera vez públicamente sus poemas, un hito común en sus biografías. También han dirigido el aula José María Valverde, están multipremiados y han nacido en Cáceres en la década de los cincuenta del pasado siglo: Domínguez en el 55 y Sánchez en el 58.

Reconocen que en poesía no hay amigos ni espíritu corporativo, pero a ambos parece unirles el respeto mutuo. Parecen estar al tanto de lo que hace el otro, lo cual es, en sí, un signo claro de aprecio. Esta tarde es el turno de Basilio Sánchez, que presenta 'Cristalizaciones' (Hiperión, 2013), el XX premio de Poesía Ciudad de Córdoba 'Ricardo Molina', un libro nuevo de sus nueve poemarios publicados. Mañana, Santos Domínguez presenta 'Las sílabas del tiempo', una reedición de una obra galardonada hace seis años con el el premio Barcarola y que ha vuelto a salir a la luz por decisión de los editores de 'La Isla de Siltolá'.

Ni a Santos Domínguez ni a Basilio Sánchez les gustan las presentaciones, y mucho menos las firmas o las ferias. «Lo de estar en las casetas a ver si alguien quiere que les firmes las obras es un papelón horroroso», opina Domínguez. «A mí tampoco me gustan las ferias, porque la lectura de poesía requiere un cierto silencio que no se da en una carpa en un parque y porque la poesía ha sido siempre un género que uno va a buscar, ponerte en la plaza pública da sensación de titiritero», apunta su compañero. En todo caso el compromiso con los editores hace que ambos se sienten, obedientemente, a dar a conocer sus obras.

Redes sociales

¿De qué se puede hablar con dos poetas? De todo, de mucho. Por ejemplo, de redes sociales y su relación con la poesía. Aquí hay posturas opuestas. Mientras Santos convive con ellas, las utiliza como vía de conexión y comunicación con lectores y aficionados a la poesía, Basilio se mantiene fuera. «Yo no me muevo en esas redes, me parece que me va a quitar tiempo, mi relación con los lectores es mínima, se reduce a aquellos amigos o poetas que me aportan su visión, pero generalmente no tengo más contacto, y eso me da cierta tranquilidad, nuestro trabajo finaliza cuando el libro está acabado y empieza a correr», explica. Para Domínguez, Facebook o Twitter son también vías de desarrollar su faceta de crítico como director de la revista on-line 'Encuentros de lecturas'. «Es muy agradable el contacto con la red, hay gente muy entusiasta, tengo muchos lectores en Latinoamérica, personas que igual no te compran un libro pero buscan un poema tuyo», comenta. ¿El papel pierde peso o se diluyen las fronteras gracias a Internet? «Ya no existen escritores periféricos, solo escritores desconectados», apunta Basilio Sánchez.

Las posibilidades que brinda la red son muchas, pero, en paralelo, el mundo editorial no está precisamente boyante, y menos en un sector tan minoritario como la poesía, aunque les cuesta creer que el papel vaya a tener su fin. «Me veo incapaz de leer una novela en la pantalla, puedes leer un poema, pero un libro no», es la opinión de Domínguez. Sánchez considera que «no aceptaría la edición únicamente en formato digital, porque apuesto por el papel, tengo mucho cariño al volumen». Hablan sobre el estado de muchas editoriales de poesía. DVD ha desaparecido, Hiperión atravesó un fuerte bache. Surgen editoriales menores con «gente heroica», dice Santos. «Es un mal negocio».

Sobre Cáceres como entorno en el que crean, poco que decir. Opinan que no ha florecido una generación poética, no hay demasiada relación entre lo que hacen unos u otros. No hay tertulias, grupitos. Nada que ver con lo que ha sucedido en ciudades como Córdoba, con Cosmopoética, o en León, en donde, como providencialmente, han surgido grandes nombres de la literatura: Gamoneda, Colinas, Llamazares, Mateo Díez o Merino. «Eso hace grande a León, pero no porque se lo hayan propuesto», explica Sánchez.

Basilio Sánchez es médico, y Santos Domínguez catedrático de Literatura. Sus motivos para escribir, distintos, pero potentes. «Uno escribe porque sería peor si no escribiera, y uno tienen la impresión de que cuando escribe está dignificando la propia existencia», dice el primero. Para Domínguez «la literatura es mi vida, soy un profesional de la docencia». Vínculos irrompibles para ambos, atados de por vida a esa pasión llamada poesía.

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

hoy Encuentro de otoño con la poesía