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MANUEL M. NÚÑEZ
Miércoles, 20 de noviembre 2013, 13:12
«Veía muchos problemas en la Plaza. Pedí ayuda a los empresarios y como no me la dieron al final decidí irme a Carrefour». Pocas palabras, pero las precisas, utiliza Antonio García Camisón, promotor de la pista de patinaje navideña, para explicar su 'huida' desde la Plaza Mayor, el lugar en el que se puso el año pasado y en el que quería ponerla éste, hasta la N-521.
El parking exterior del centro comercial, justo al lado de la hamburguesería McDonald's, es el lugar definitivo en el que se ubicará la instalación. De hecho, ambas firmas serán sus patrocinadores, justo lo que no consiguió con los negocios de la Plaza. García Camisón confirma lo publicado ayer por este diario. Pidió apoyo económico a los hosteleros y estos se negaron.
No hay vuelta atrás. El montaje ya está en la recta final. Tres camiones-trailers completos para trasladar los elementos que dan forma a la que será «la segunda pista más grande de España, después de la de Barcelona», asegura el empresario cacereño. En total, el recinto cuenta con casi 2.000 metros cuadrados (25x60), frente a los 1.500 del año anterior (25x60). La carpa deja espacio en su interior a la pista, unos 200 metros más amplia que la del año pasado. También habrá un parque de atracciones infantiles con cacharritos. Otra de las novedades será la presencia de un establecimiento que funcionará como churrería-chocolatería.
«Aquí no ha habido problemas de ninguna clase. Hasta me patrocinan Carrefour y McDonald's, lo que no han hecho los empresarios de la Plaza», insiste Antonio García. Exime de toda responsabilidad en la polémica suscitada durante las últimas semanas al Ayuntamiento. Pese a ello, los informes técnicos en ningún momento llegaron a avalar la propuesta inicial. Así lo asume el mismo promotor cuando menciona las condiciones que puso sobre la mesa el Consistorio: «Me dijeron que no podía ser una carpa tan grande como en 2012, que las atracciones no las podía poner porque eran muy aparatosas y me pidieron que montara la pista sin carpa. Pero yo les dije que no -continúa-. Para hacer eso necesitas que esté subvencionada por un organismo o empresa grande».
Una cosa es la buena voluntad del Gobierno, en la que ha insistido la alcaldesa al apoyar con su discurso al empresario por presentar ese proyecto, y otra diferente la realidad. El Ayuntamiento puso sus propias condiciones y cuando Antonio García tiró de la calculadora comprobó que no le salían las cuentas. Fue entonces cuando se reunió con los hosteleros y les reclamó que arrimasen el hombro. «Ciento y pico de euros cada uno», según el empresario. Más de 200, según la otra parte. «Teníamos que pagarle 10.000 euros y no estamos en condiciones de afrontar ese gasto. Era su negocio», responde el propietario de uno de los locales que asistió a la reunión.
Antonio García Camisón estima que con las 'correcciones' técnicas que debía aplicar en el recinto si lo llevaba a la Plaza Mayor no podía acometer la aventura en solitario. Pero si el Ayuntamiento insistió desde el primer momento en que la iniciativa era privada y por tanto no iba a cubrir gastos como el de la factura de la luz, los hosteleros a su vez se negaron a colaborar. Apoyaban que hubiese pista de patinaje pero no querían pagar por tenerla.
Ventajas
«Me reuní con la asociación de hosteleros y les dije: 'si ponéis equis dinero entre todos, habrá pista. Y no me han hecho caso. Yo creo que se han equivocado». Antonio García opina que en el aparcamiento de Carrefour todo son ventajas: oferta más amplia, menores exigencias técnicas y menos costes. Además, sostiene, «se acaban las polémicas». Ahora se marca el objetivo de tenerlo todo a punto para el próximo sábado 30 de noviembre, día en el que pretende que la pista dé el pistoletazo de salida y comience a funcionar hasta el 12 de enero. Por 5 euros, 45 minutos de patinaje. Por 10, siete fichas para los cacharritos. El negocio dará empleo a 10 personas.
La feria ambulante de Antonio García con Cereslandia ya ha pasado por ciudades como Don Benito, Guetxo o Chiclana. «Sin ningún problema», insiste. En Cáceres ha sido diferente. El debate ha estado abierto desde el primer momento, con quejas de la oposición y recogida de firmas ciudadanas. «Esto es bueno para el comercio y para la ciudad. ¿Que tapamos las piedras de la parte antigua un mes? Pues sí -concluye-. Y también damos mucho disfrute. Una cosa compensa la otra».
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