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¿Qué ha pasado hoy, 6 de abril, en Extremadura?
El doctor Gerardo Blando, en el centro, con el consejero de Salud, Luis Alfonso Hernández. :: C. MORENO
El Infanta Cristina triplica los trasplantes de hígado en siete años
BADAJOZ

El Infanta Cristina triplica los trasplantes de hígado en siete años

El tiempo para operarse se ha reducido a tres meses y el año pasado ningún paciente murió esperando un órgano

A. GILGADO

Martes, 24 de diciembre 2013, 08:47

El pasado miércoles 18 de diciembre, a las tres de la madrugada, entró en un quirófano 5 del Infanta Cristina un paciente para someterse a un trasplante de hígado.

Con esta operación de hace seis días, el hospital llegó a los treinta en el 2013 y a 121 en total. El registro supone un hito en el historial de trasplantes hepáticos de la región.

El SES creó en el año 2006 en el Infanta la unidad encargada a nivel regional para este tipo de intervenciones. Al año siguiente, se beneficiaron 10 enfermos, pero el 2013 se va a cerrar con veinte más que en el debut.

Las operaciones se han triplicado en siete años. El doctor Gerardo Blanco, jefe de la unidad, explicó ayer que no sólo se trata de un paso cuantitativo, sino cualitativo por lo que aporta la unidad a los enfermos.

Hasta el año 2007 el Servicio Extremeño de Salud derivaba a quienes necesitaban un hígado a otros hospitales fuera de la región.

Con ese protocolo de actuación, Extremadura era entonces la penúltima comunidad con 362 días de lista de espera para trasplantarse, lo que suponía, según el especialista, que la mitad morían esperando un órgano.

Los datos del 2005 muestran que de los 38,8 pacientes extremeños por millón de habitantes que ese año integraban la lista de espera, sólo 8 consiguieron un órgano nuevo.

Sin embargo, en la actualidad, un enfermo tarda 93 días en pasar por quirófano y los fallecidos durante la espera se han reducido a valores testimoniales. El año pasado, por ejemplo, no murió ninguno y este año un paciente.

El doctor cree que más que el número de intervenciones, la idoneidad de las unidades radica en la territorialidad. La comparación entre el antes y el después de la puesta en marcha del servicio, evidencia que a un paciente extremeño «no se le trasplantaba igual que al resto de la población», ya que por la lejanía y por los tiempos «siempre iba a llegar tarde» para recibir el hígado.

Desde Badajoz se remitían a centros de referencia nacional, pero no siempre resultaba fácil por la sobrecarga de estos hospitales. A veces, reconocen desde el SES, la derivación suponía un peregrinaje telefónico para conseguir una simple cita. La defensa del SES de este servicio viene porque en un informe reciente, la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) puso en duda la viabilidad de unidades que estuvieran por debajo de los 30 trasplantes por año.

El Infanta llega por primera vez a este registro y cumple los parámetros de la ONT, aunque el propio consejero de Sanidad, Luis Alfonso Hernández Carrón, aclaró ayer ante el equipo de especialistas que en ningún momento se pensó en suprimir la actividad y si no se hubiera llegado al mínimo seguiría igualmente activo. «Esto supone un triunfo de todos para todos, no sólo por el número, sino porque representa salvar vidas en Extremadura, más segundas oportunidades que las que tenían los pacientes antes de contar con esta unidad».

El Servicio de Cirugía Hepatobilial Pancreática y Trasplante Hepático atiende a pacientes de toda Extremadura y de enero a junio de este año ha registrado 300 ingresos y en los últimos cinco años ha realizado más de 300 cirugías pancreáticas y más de 500 de hígado.

En estos momentos, entre 10 y 12 personas esperan para pasar en los próximos meses por el quirófano y tener un hígado nuevo. El equipo médico destacó ayer el compromiso social que hay detrás de este tipo de intervenciones. Para que haya un trasplante, tiene que haber alguien que ha dado un órgano. Afortunadamente, en España la cultura de donación se ha consolidado. En hígados, apenas se recurre a la cirugía entre vivos.

Todas los hígados que se trasplantan en el Infanta proceden donantes fallecidos. Este proceso, recuerda el doctor Gerardo Blanco, supone cuadrar un puzzle en el que participan más de treinta personas de un equipo multidisciplinar con profesionales de todas las especialidades.

El equipo se divide en dos. Un grupo se traslada hasta donde se encuentra el órgano y otro se queda con el receptor. Acortar los tiempos es el gran reto y en el Infanta se organizan para que el proceso se cierre en entre seis y nueve horas.

Hay profesionales disponibles a cualquier hora para moverse a otro hospital de España en coche o en helicóptero, meterse en un quirófano y volver de nuevo a Badajoz la quirófano del Infanta.

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