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Jesús Cañadas, autor de 'Los nombres muertos'. :: FERNANDO MONGE
El 'boom' de lo fantástico
SOCIEDAD

El 'boom' de lo fantástico

Aparecen nuevos sellos especializados, cada vez hay más autores y se reedita a los clásicos del género. ¿Moda pasajera o una tendencia con visos de perdurar? El sello Gigamesh ha vendido 1.200.000 ejemplares de su particular gallina de los huevos de oro, 'Juego de tronos'

LAURA FERNÁNDEZ

Sábado, 1 de febrero 2014, 01:08

En una época en la que el superventas clásico, aquel del que todo el mundo habla, un bombazo de la talla de 'Cincuenta sombras de Grey', apenas alcanza los 300.000 ejemplares vendidos, es curioso que los dos primeros tomos de una trilogía fantástica cualquiera, 'Crónica del asesino de reyes', de Patrick Rothfuss, superen los 800.000. Por no hablar de los más de 1.200.000 ejemplares que el sello Gigamesh ha vendido hasta la fecha de su particular gallina de los huevos de oro (la serie 'Juego de Tronos', de George R. R. Martin). Ni de las semanas que 'Bioko', la segunda novela de Marc Pastor, estuvo en los primeros puestos de las listas de los más vendidos. Síntomas todos ellos de lo que ya es un secreto a voces en el sector. Lo fantástico vende. Pero, ¿desde cuándo? ¿Y por qué? ¿Tiene algo que ver la crisis? ¿Existe una mayor necesidad de evasión en el lector que, harto de lo real y, en consecuencia, de la literatura realista, sale en busca de otros mundos? ¿O, simplemente, el consumo de literatura de género (fantástico) se está normalizando, como ocurrió, en su momento, con la novela negra?

Ricard Ruiz, asesor editorial de Fantascy, el sello de ciencia ficción, terror y fantasía de la major Penguin Random House, cree que era cuestión de tiempo. «Por primera vez contamos con una generación de lectores sin prejuicios», dice. Y añade: «Hasta hace no demasiado, la literatura que importaba España era aquella que sintonizaba con el realismo, pero hace como una década empezaron a estrenarse en los cines películas como 'Matrix' que se convirtieron en fenómenos de masas y animaron al público potencial de este tipo de libros a leerlos y a descubrir que le gustaban. Digamos que ese tipo de películas hicieron un agujero en el muro que separaba la literatura de género del resto, y que luego otros fenómenos, ya literarios, como Stephenie Meyer, o el propio George R.R. Martin, han acabado de derribarlo». Fantascy arrancó en primavera de este año, al poco de que otro gran grupo, RBA, probara suerte con su propia colección fantástica.

«Quiero pensar que no estamos ante un auge ni una moda, sino que la fantasía se ha vuelto imprescindible. Como género de entretenimiento y como fenómeno popular. Que ha dejado de ser un 'boom' para convertirse en una de las tendencias más consolidadas del siglo XXI», insiste Ruiz. Y su opinión coincide con la de Alejo Cuervo, propietario de la librería Gigamesh y del sello del mismo nombre, y descubridor de George R. R. Martin. «El consumo de literatura de género no es hoy minoritario, sino todo lo contrario. La inmensa mayoría de la gente joven la consume. De manera que se está dando la vuelta al dominio que ha ejercido hasta ahora la literatura realista», dice Cuervo. A continuación añade que el éxito de George R.R. Martin les pilló desprevenidos. «No dábamos abasto a imprimir y los libros siempre estaban agotados. Lo peor fue cuando se estrenó la serie, la demanda se multiplicó por diez», recuerda. Se refiere, por supuesto, a la serie de HBO de la popularísima obra de Martin, que hasta que dio en el clavo con esta versión posmoderna de 'El señor de los anillos' había sido un escritor de ciencia ficción y fantasía del montón. De hecho, en opinión de Cuervo, «sus primeras obras, aunque de culto entre los lectores de género en España, fueron infravaloradas en Estados Unidos». Pero la última se ha convertido en todo un 'blockbuster' literario.

Cortázar y Calvino

Un 'blockbuster' literario que, para algunos, como es el caso de la editora de Nevsky Prospects, Marian Womack, tiene parte del mérito de la normalización del género. «Supongo que esto estaba gestándose desde hace años pero la popularización de series como 'Juego de Tronos' ha ayudado. Cuando surge algo que 'todo el mundo debe ver o leer' es muy bueno para que arrastre otras cosas», dice.

Womack, una apasionada del 'steampunk', subgénero fantástico retrofuturista, es responsable además del subsello Las Fábulas de Albión, en el que publica la madrileña Sofía Rhei, una de las más prometedoras autoras de fantasía del momento, que opina que «siempre ha existido un hueco para la fantasía, en una u otra forma. De hecho, muchos de los autores más 'literarios' de todos los tiempos, como Cortázar, Calvino o Doris Lessing, también escribían fantasía o ciencia ficción». Rhei es una de las autoras invitadas en el primer número de 'Presencia Humana Magazine', una publicación semestral, impulsada por Aristas Martínez, pequeña editorial extremeña dedicada a la 'pulp fiction' de autor, que no se entendería de no vivirse un momento como el actual, en el que triunfan series de muertos vivientes ('The Walking Dead') que antes fueron también exitosos cómics de muertos vivientes. «Supongo que de eso parte de la responsabilidad la tiene el futuro. Ya nadie piensa en un futuro brillante con colonias en Marte. Por eso proliferan las historias apocalípticas y por eso oigo a mi hermana Toñi usar como si nada un término tan sesudo como distopía», sentencia el gaditano Jesús Cañadas, autor de la brillante 'Los nombres muertos', un clásico instantáneo de la nueva novela 'pulp' de aventuras made in Spain. Novela, por cierto, protagonizada por un H.P. Lovecraft decididamente 'nerd'.

«Es cosa del relevo generacional. Los nacidos en los 70, 80 y 90 hemos crecido consumiendo fantasía. Para nosotros no ha existido ningún prejuicio. Algunos incluso creamos ahora nuestras propias historias, pero lo importante es el público. Y al público ya no le da corte ir con un libro fantástico en el metro», dice Cañadas. «Las series y demás han servido -como dice Javier Calvo- para que las editoriales se den cuenta de lo que el público ya sabía: lo fantástico vende», añade. Sí, no es casualidad que Minotauro haya desempolvado los derechos de las obras de Philip K. Dick que empezó a reeditar hace casi una década y haya vuelto a la carga. Tampoco que veteranos autores de fantástico españoles, como Félix J. Palma y José Carlos Somoza, estén siendo llamados a filas. Lo raro es que incluso existan pequeños fenómenos como el de Cañadas, el 'Bioko' de Marc Pastor, o el dos veces ganador del Celsius, Emilio Bueso. Esto último realmente sugiere que lo fantástico se ha instalado en los gustos de los lectores.

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