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SERGIO LORENZO
Domingo, 30 de marzo 2014, 10:27
Francisco Sánchez Jiménez, 84 años, ayudado por su hija que le cobijaba con un paraguas, recorre las 14 planchas de metal de color oxidado, planchas fuertemente asentadas en la tierra convertida en barro. En las planchas se puede leer los nombres y apellidos de 675 personas, se lee con facilidad al aparecer las letras al haber horadado el metal. Al lado de cada nombre y apellidos, la edad de su muerte.
La larga lista empieza con «Emiliano Acedo Aparicio, 35» y termina con «Vicente Luis Zugasti Lledó, 37». Mientras sigue lloviendo Manuel encuentra el nombre de su padre «Manuel Sánchez Polo, 33». «Mi padre era de Sierra de Fuentes, presidente de las Juventudes Socialistas, y lo mataron en la finca de La Alberca, en el pueblo. Lo mataron con otros. Se supo que lo habían enterrado aquí, en Cáceres, porque un familiar vio su ropa. Esto del monumento está muy bien, pero se tenía que haber hecho hace mucho».
Junto a él hay bajo la lluvia varios cientos de personas, la mayoría nietos y biznietos de los 675 cuyos nombres están en las planchas de metal. Ayer estaban en el cementerio a la una y media de la tarde para ver como se hacía realidad la inauguración del monumento a las víctimas de la represión durante la Guerra Civil y la posguerra. El monumento fue promovido por la Asociación Pro Memorial en el Cementerio de Cáceres, logrando que el 20 de enero de 2011 el Pleno del Ayuntamiento lo aprobara por unanimidad.
La presidenta de la Asociación, Blanca Vila, habló ayer de los largos años que han pasado para este reconocimiento, recordando el tesón de su vicepresidente el historiador José Hinojosa, que fue aplaudido al ser nombrado. Entre el publico, había gente como los socialistas Patxi López, Guillermo Fernández Vara, o los alcaldes de Casar de Cáceres, Aliseda y Arroyo de la Luz, también el diputado de Izquierda Unida Víctor Casco, o el presidente del Ateneo Esteban Cortijo, que tiene a su abuelo entre los 675. Varios concejales de Cáceres hablaron de que se estaba haciendo justicia a la memoria de muchos cacereños olvidados. Lo hizo el socialista Vicente Valle, que habló de las víctimas del golpe de estado del 36; lo hizo Jorge Carrasco del PP, que dijo que ya no se honra a unos y a otros no; también Manuel Cruz de IU, que recalcó que Cáceres se reconciliaba con la historia. Lo dijo también muy claro la alcaldesa Elena Nevado, «este monumento hace que la ciudad de Cáceres haya recuperado la dignidad».
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