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CRISTINA NÚÑEZ
Domingo, 7 de diciembre 2008, 13:17
No eran lo que se puede decir amigos. Más bien, gente de esa que se ve por las esquinas de una pequeña ciudad, que, de alguna manera, se tiene fichada, de vida y de bares, de amigos comunes. Sin embargo, se subieron juntos en el mismo avión y trazaron una línea imaginaria entre Cáceres y Manhattan. Asiento triple con ventanilla. El viernes se presentó el poemario de Santiago Tobar en Cáceres, una antología de vida cotidiana, con todo lo que eso implica de amor y desastre, de esperanza y fatalidad. Ambiente moro, vino y pinchitos de jamón y dátiles en el hotel Árabe Riad, y concierto en el patio al mediodía, con un frío de esos de arrebujarse y que no quitaba ni las bufandas ni los sombreros. 'Cáceres-Manhattan' es un poemario, sí, pero también un interesante proyecto musical paralelo. Son, en síntesis, 370 páginas y un cedé con nueve temas compuestos por Carlos Ojeda e interpretados por Pilar Boyero sobre la base de los versos de Tobar, que introduce también su voz y los recita. Antes de interpretar lo que puede ser, si cuajan las cosas, un proyecto de espectáculo, contaban el porqué de todo. «Carlos y yo -dice Santi- nos conocimos no sé muy bien cómo, y nos planteamos hacer algo juntos. Hago una selección de poemas y empieza a trabajar sobre eso». A eso siguió un trabajo intenso de maquetas y proyectos un poco naúfragos. «Ahí se quedaron las maquetas hasta el día en que Santi me dijo que ya quería sacara el libro», cuenta Carlos. Y se acordó de Pilar , con la que había colaborado para la radio. Y así se hizo la luz. Nueve temas con las letras de los poemas. El resultado es más para oir que para explicar. ¿Copla electrónica? «No tanto así, porque es más sorprendente cuando Pilar no canta copla». Para la artista, la experiencia le ha servido como una nueva indagación musical, un reto, verse ante un mundo desconocido. «Me he dado cuenta que dentro de esta Pilar había otras Pilares, pero nunca nadie las había sacado». Instrucciones La obra, que Tobar ha autoeditado, no tiene manual de instrucciones. ¿Hay que escucharlo mientras se lee, leerlo mientras se escucha, hacerlo por separado? A gusto del consumidor, viene a decir Santiago Tobar. «Son cosas distintas, se pueden desvincular, aunque sabemos por dónde están pegados». El libro está en las librerías de Cáceres, en todas las bibliotecas públicas del país, aunque estos aspectos de difusión parecen importarle poco al poeta. ¿Y Cáceres-Manhattan? Es la distancia entre él y el amor, que queda plasmado en el último poema del libro. «Pero no he estado nunca, esa es la gran paradoja».
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